Para gran parte de la población, el Congreso sólo sirve para que los diputados se llenen los bolsillos de dinero con muy poco esfuerzo. De acuerdo con La Encuesta, los guatemaltecos están insatisfechos con la labor de ese organismo y muy poco interesados en elegir nuevos diputados, por lo que, en último caso, votarán por el mismo partido que el de su presidenciable favorito.
Sin embargo, debemos recordar que, al menos en teoría, el Legislativo es el encargado de representar los intereses del pueblo y de ser un contrapeso para evitar que el Ejecutivo se extralimite en el uso del poder.
El Congreso también debe fiscalizar al Gobierno, para garantizar que los recursos se empleen en beneficio de la población.
Visto desde ese punto, como un contrapeso, no es conveniente que la mayoría de legisladores pertenezcan al mismo partido que el presidente y su gabinete. Al estar en el mismo bando, le darían un apoyo incondicional a cualquier propuesta del Ejecutivo, aunque ésta no sea la más provechosa para el país.
Esto no significa que el Congreso deba actuar como una oposición sistemática a los proyectos de gobierno. Hay que entenderlo como un filtro, un control de calidad de las políticas y programas gubernamentales.
Que los diputados cumplan con esa función, así como con la de legislar en favor de sus representados (los electores), no sólo es responsabilidad de ellos.
Los ciudadanos debemos interesarnos por conocer a los congresistas, fiscalizar su labor, y exigirles cumplir con los objetivos para los que fueron designados.
Por ello, en estas elecciones, no debemos dejarnos llevar sólo por las promesas. Si creemos en ellas, más adelante, debemos demandar que se conviertan en realidades.
Debemos informarnos sobre los proyectos de cada candidato, pero también sobre su pasado. Muchos de quienes aspiran a una curul, o a reelegirse en ella, tienen una historia llena de señalamientos; han sido vinculados a casos de corrupción, clientelismo.
Otros han pasado por el Congreso sin pena ni gloria.
No seamos conformistas, no votemos sólo porque hay que hacerlo. Seamos más bien conscientes del poder que le otorgaremos a aquel por quien votamos, y verifiquemos que lo use bien.
Analicemos bien nuestra decisión.

La historia de este país nos cuenta de algunos gobernantes que con buenas intenciones han plasmado sus sueños y planes para mejorar la Nación y a sus habitantes; otros, aprovechándose, han saqueado al país, dejándolo maltrecho, atado a una mala herencia y a un liderazgo destructivo.
Se avecinan las elecciones, y el porcentaje de indecisos es sumamente alto, es por eso que expongo algunas características que debemos observar para elegir al mejor entre la gama de candidatos a presidente y su equipo de colaboradores.
El candidato debe tener clara la visión de lo que desea realizar, que conlleve beneficios para la mayoría de ciudadanos y que sea factible de realizarse. Debe tener una mentalidad de ganador, que lo demuestre con sus hechos en su vida particular; debe ser una persona que no se paraliza con temor al ver los obstáculos, admite sus errores, aprende de ellos y los enmienda, actuando persistentemente.
La persona a elegir debe tener sabiduría —capaz de tomar la información y saber cómo ponerla en práctica para conseguir el bien de todos— para llevar adelante la Nación, así como ha llevado su hogar, junto a su esposa y sus hijos. Sabiduría para administrar bien su tiempo y dinero, para rodearse y entablar buenas relaciones interpersonales, para tomar decisiones acertadas en el puesto que dirigirá.
Debe tener dominio de sí mismo, saber controlar su ira, aceptar el consejo, analizar los hechos antes de tomar decisiones, perdonar cuando sea necesario, evitar buscar su propia exaltación, apartarse del mal cuando éste venga, especialmente con los codiciosos, deshonestos, aduladores y mentirosos.
Que hable con la verdad siempre, pues esa debe ser la base de sus convicciones, porque ella le dará confianza a la Nación. Un presidente debe ser una persona íntegra, que no actúe con caretas diferentes según las circunstancias y las personas que lo rodean; debe ser fiel a su esposa, familia, al equipo de trabajo, al puesto que lidera, a la ética y la moral, ser responsable por sus actos; esto lo conducirá a ser respetado por la mayoría.
El que elija debe tener buenos colaboradores con principios morales, comprometidos e involucrados con la visión de gobierno, y no buscando intereses mezquinos que los lleven a enriquecerse ilícitamente.
Medite en esto: si necesita un socio para su empresa, ¿aceptaría a alguien que es poco ético e inmoral? El presidente que elija estará asociado a usted por cuatro años, quiera o no. ¡Usted decide!
Coalición ambiental
Dr. Yuri Giovanni Melini
Director general
Centro de Acción Legal-Ambiental y Social de Guatemala (CALAS)
Las elecciones generales del 2007 son una oportunidad para definir, votando, el modelo de desarrollo que debe privar en Guatemala. La sociedad civil organizada que trabaja en temas relativos a los bienes naturales hemos establecido, y ahora consolidado, un interesante proceso de unidad denominado: la Coalición de Organizaciones por el Ambiente, integrada por Ak’tenamit, Aprodema, Asorema, Calas, Calmecan, Cemat, Defensores de la Naturaleza, Fundaeco, Iarna-URL, Incidencia Ambiental, Jade y Kukulcán.
Desarrollamos una agenda mínima ambiental, la cual hace énfasis en cuatro grandes y prioritarios temas: el agua, los desechos sólidos (basura), las áreas protegidas, la biodiversidad; y el cambio climático. Esta temática no sólo es prioritaria para la sociedad, sino que debe ser la base para un modelo de desarrollo económico sostenido y con responsabilidad intergeneracional. Sabemos que toda decisión económica causa un impacto ambiental y todo impacto ambiental provoca insatisfacciones, demandas y protestas sociales, que generan crisis en la gobernabilidad de la Nación.
La COALICIÓN AMBIENTAL, es un espacio neutro a través del cual estamos incidiendo políticamente en el discurso, en la propuesta y en la oferta de los partidos políticos que están participando en esta contienda electoral. Tenemos una programación para reunirnos con todos los partidos, representados en sus candidatos, sus órganos directivos, sus diputados y diputadas y con sus alcaldes. Este proceso ya inició; hemos sido recibidos por varios partidos y abrigamos la esperanza de poder conversar con el mayor número del espectro político vigente.
El 11 de julio, realizaremos un foro presidencial ambiental; en esta actividad, la COALICIÓN AMBIENTAL está aliada estratégicamente con FLACSO, REDFIA y la Asamblea de los Rectores de las Universidades del país. Será el momento para conocer cómo abordan las plataformas partidarias en el nivel presidencial (ENCUENTRO, GANA, PATRIOTA y UNE) la temática ambiental.
Conocer de frente y sin discursos su visión del modelo de desarrollo, el rol del Estado y, sobre todo, el reconocimiento de espacios públicos para la participación ciudadana.
Un voto responsable, razonado y consciente es aquel que también piensa en el ambiente.