Por Gema Palencia
Cinco años después de haber dejado el cargo de magistrado del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Gabriel Medrano observa con expectativa e incertidumbre cómo culminará este proceso electoral que él mismo califica de experimental, y que se enfrenta a varios cambios: el aumento de los lugares de votación y la fiscalización de las finanzas de los partidos, cuestión en que considera que no se está llegando hasta el fondo.

En cuanto al control de la financiación
de los partidos políticos,
veo
como
que no se ha cumplido a cabalidad.
Es la primera vez que se hace,
eso sí. No lo justifico,
pero es la primera vez.
A dos meses de acudir a las urnas, ¿cómo camina el proceso?
Está siendo bastante calmado, pasivo, sin grandes temas que hayan impactado en la ciudadanía, salvo las últimas acusaciones entre candidatos. Le falta dinamismo.
¿Qué es lo que más le preocupa de estas elecciones?
Guatemala está en un tremendo estado de violencia, y obviamente esto repercute en el proceso electoral. Me preocupa la violencia que pueda desatarse en los municipios del interior del país en los días posteriores a las elecciones. Ya tenemos antecedentes, y las autoridades deben tomar las medidas que tengan a su alcance para evitarlas.
Además, estamos ante un proceso inédito y experimental, porque se aplica una normativa diferente a las 12 anteriores ocasiones, como la ampliación de mesas y el control de gasto a los partidos políticos.
La fiscalización de las cuentas de los partidos es una de las novedades de este proceso. ¿Se está llegando al fondo?
De la fiscalización de los fondos del financiamiento privado, la verdad es que no se ha tenido mayor información. Según los datos de los medios de comunicación, la mayoría han cumplido las normas, pero no todos.
Otra de las cosas es el control a los gastos de propaganda, y se ve que todavía se está en un proceso de tratar de controlar.
No se ha escuchado el nombre de ningún financista.
Perfil
Gabriel Medrano fue rector de la Universidad Rafael Landívar. Magistrado suplente del TSE de 1988 a 1989 y entre 1989 y el 2002.
Presidente de la Junta Directiva del Colegio de Abogados de 2003 a 2005.
Opinión
Considera que los cambios que habrá en este proceso electoral son positivos, pero hace falta que se llegue a una verdadera fiscalización de la financiación y gastos de los partidos políticos.
Es cierto, la ley establece que los registros son públicos y cualquier ciudadano debería de tener acceso a esos registros, si los hay. Son de los aspectos importantes a saber. Los partidos tienen que asumir su responsabilidad y acatar una ley que ellos mismos aprobaron en el Congreso.
¿Está siendo efectivo el TSE en esto?
Con los controles en la financiación, veo como que no se está cumpliendo. El TSE debería afinar los mecanismos para hacer cumplir esos controles. Es la primera vez que se controla esto. No lo justifico, pero es la primera vez.
En cualquier caso, las sanciones en caso de incumplimiento son débiles.
Es un problema que las sanciones sean leves. Pero eso es una debilidad derivada de la propia ley y, además, no se hicieron las reformas pertinentes para regular los delitos y faltas electorales, y los medios de coerción son limitados. Pero aún con esos medios, deben de aplicarse, aunque sean limitados.
Habrá cientos de observadores nacionales e internacionales vigilando el proceso. ¿Qué tan posible es que se produzca un fraude en el proceso?
Con este sistema electoral no puede haber fraude. Hay una gran descentralización de funciones y participan miles de ciudadanos como integrantes de juntas departamentales, municipales y receptores de votos y, además, hay fiscalización de los partidos políticos. Tendría que haber una confabulación colectiva muy grande.
Pero con la ampliación del número de mesas electorales se limita la posibilidad de que los partidos fiscalicen todas.
Es cierto, puede que no haya fiscales en todas las mesas, pero debemos confiar en las juntas receptoras de votos. Con la ampliación de las mesas puede haber problemas logísticos por las lluvias o que se retrase el conteo de votos, pero descarto que por el aumento de mesas pueda haber más riesgo de fraude.
¿Tiene el TSE la capacidad para que esto se desarrolle con normalidad?
Si en su oportunidad el TSE lo planteó es porque tiene la capacidad para llevar las mesas de votación a todos los lugares. Eso sí, puede haber algunos inconvenientes, como que no haya suficiente gente para integrar las juntas receptoras de votos, los problemas del clima y, sobre todo, que se retrase el conteo final. Creo que deberían hacerse algunos ajustes.
¿De qué tipo?
Coordinar bien la entrega de resultados. Adelantar los plazos de empadronamiento y de inscripción de candidatos, porque al final el guatemalteco lo hace todo a última hora y al TSE se le complican los problemas de organización e infraestructura.
Otra cosa importante es que se empiece una campaña masiva de información y se habilite un centro de llamadas, para que la gente que no se actualizó sepa dónde va a votar.