Decisión 2007 No. 10 - Guatemala, martes 10 de julio de 2007
Tribuna
Tema central

El país de la política conservadora
Las corrientes de izquierda buscan cambiar el statu quo por medio de reformas o revoluciones, con participación estatal para redistribuir la riqueza y las oportunidades.

Por Martín Rodríguez Pellecer

Conservadora, tradicionalista, preocupada más por el desarrollo económico y la seguridad individual que por la igualdad; guardiana de “la moral” y segura de que un clima de negocios e incentivos para empresarios llevarán al desarrollo, la derecha ha mantenido el dominio del campo político guatemalteco virtualmente desde el retorno a la democracia, hace 22 años.

Ese predominio de las derechas sobre las izquierdas coloca al país, junto a El Salvador y Honduras, como la excepción a la regla en las democracias de América Latina, donde ambas ideologías se han alternado en el poder.

“Hasta hace 10 años, las organizaciones de izquierda eran perseguidas en el país, y hay poca cultura política en Guatemala. Y la izquierda ha sido incapaz de elaborar un discurso que atraiga a la población; ha sido un poco cavernícola”, analiza Óscar Peláez, del Centro de Estudios Urbanos y Regionales de la Universidad de San Carlos, quien ha sido profesor invitado en la Universidad de Harvard.

Omar Rincón, catedrático de la Universidad de los Andes, Bogotá, observa que en Centroamérica y en Colombia las izquierdas son las que parecen cargar con el desprestigio de los conflictos armados internos. “Es sorprendente y contradictorio cómo después de que lograron esos acuerdos de paz la política sea tan de derecha”, se cuestiona el analista, que estuvo en Guatemala para unas conferencias de la Fundación Ebert.

Uno de los motivos puede encontrar respuesta en que precisamente durante el conflicto armado la mayor parte del liderazgo intelectual de izquierdas fue asesinado o desaparecido por el Estado y la contrainsurgencia.

Así, ahora en el regreso a la democracia, los empresarios, la mayoría de columnistas, los medios de comunicación y los partidos políticos se ubican en el lado derecho de las ideologías. Las agrupaciones políticas que han estado en el poder —Gran Alianza Nacional, Frente Republicano Guatemalteco, Partido de Avanzada Nacional, Movimiento de Acción Solidaridad— u otros que aspiran a tenerlo —como el Partido Patriota, Visión con Valores o el Partido Unionista— son algunos ejemplos de esta fuerza absoluta de las derechas en el país.

La izquierda sólo tiene el 6.9 por ciento de curules en el Congreso. Está rezagada a las organizaciones sociales, algunos círculos académicos o funcionarios de gobiernos de partidos de derecha.

Las corrientes de izquierda buscan cambiar el statu quo por medio de reformas o revoluciones en las que el Estado participa como redistribuidor de la riqueza y las oportunidades de educación, salud y vivienda, entre otras.

¿Por electorado conservador?

A la falta de éxito de la izquierda se suman factores históricos. “Somos un pueblo eminentemente conservador. La explicación de eso es muy compleja y arranca desde la cultura maya. Los mayas clásicos proyectaron una visión en la cual los seres humanos aparecen determinados por fuerzas externas de la naturaleza, contrario a los mexicas, por ejemplo, que pensaban que eran ellos los que hacían nacer al sol todos los días”, recuerda Gustavo Porras, sociólogo y signatario de los acuerdos de paz.

Considera que los criollos y mestizos también son conservadores, “los hijos del incienso y de la pólvora”, con alma de cucurucho, y de eso no escapa la izquierda. Porras continúa con la época colonial, en la que Guatemala era una realidad muy pequeña para imponerse, sin capacidad de negociación. De allí el servilismo de los criollos siempre suplicándole a la Corona, nunca retándola, como en México.

Peláez comparte que la mentalidad dominante es conservadora en el país por ambas vías, desde los partidos hacia los ciudadanos y viceversa. Para el guatemalteco es más viable lo conocido que lo nuevo, y ejemplos son los alcaldes metropolitanos desde 1985.

Rincón añade otro factor del conservadurismo guatemalteco: el racismo. Hay una tendencia a escoger siempre a gobernantes que provienen de la élite criolla, blanca, descendiente de europeos. Los apellidos Arzú, Berger, Giammattei, Colom, Serrano, Castillo o García-Gallont son algunos ejemplos del origen europeo de autoridades electas con voto popular en el país o candidatos para esta elección.

Mensaje claro y organización

En contrapartida, las derechas guatemaltecas han logrado convencer al electorado; al menos el que participa en las votaciones.

Oliverio García Rodas, primer vicepresidente del Congreso y miembro de la Asamblea Constituyente, analiza que la diferencia ha sido la organización.

“Durante muchos años, las organizaciones de izquierda fueron clandestinas, y después de la apertura democrática hace 22 años, han tenido una organización lenta. La izquierda ha seguido siendo de denuncia y protesta, porque no goza de capacidad de organización, que sí ha logrado consolidar la derecha”, resalta García Rodas.

Para Rincón, otro punto a favor de la derecha en el debate político en Centroamérica es la sencillez y claridad de su mensaje. “La propuesta de la derecha es clara: propiedad privada, menos impuestos y más policías; lo único que importa es la seguridad y bienestar individual. La derecha ofrece milagros para el mundo de la supervivencia individual, mientras la izquierda exige democracia, derechos humanos, vida colectiva, temas más profundos”, acota el académico.

Este mensaje de izquierda, sumado a que es el vehículo para la modernización, sí ha sido efectivo en otros países latinoamericanos. Costa Rica, con la justicia social; Chile, con una izquierda que reduce la pobreza y es amiga del mercado, o Brasil, con una izquierda que disminuyó a la mitad la pobreza extrema y protege a la industria nacional, son tres ejemplos de esto.

En otros países, como Colombia, México o El Salvador, partidos de izquierda están posicionados como una segunda fuerza política, con opciones de llegar al poder.

El ex presidente Vinicio Cerezo, de la Democracia Cristiana Guatemalteca, añade al debate la desventaja de los partidos de izquierda por la falta de financiamiento. “Los partidos políticos se acomodan al lenguaje de la derecha y los grupos neoliberales para quedar bien con sus patrocinadores, y no reciben apoyo estatal, como sí sucede en otros países de América Latina”, critica.

Discurso

UNE, centro

>Álvaro Colom empezó su carrera política como candidato de la ex guerrilla, en 1999, y se declaró revolucionario. Cuatro años después, la UNE se posicionó como centroderecha. Ahora, se definieron como socialdemócratas, y la mayoría del partido es de centro.

PP, derecha

>Otto Pérez Molina es un militar retirado. Se define como liberal demócrata. Su campaña de mano dura es uno de los estandartes de la derecha. Su vicepresidenciable, Ricardo Castillo, es del ala más radical de los conservadores.

Gana, centroderecha

>Alejandro Giammattei ha sido parte de la UN, DCG, PP y Gana. Se define como centroderecha, creyente en la economía de mercado y formado con la doctrina social de la Iglesia.
Su partido ha sido construido por grandes empresarios, conservadores. Su discurso de invocación a Dios es característico de la derecha.

Izquierda generacional

Ricardo Sáenz, de la Fundación Friedrich Ebert, hace un recuento de las generaciones de izquierda que han estado en el poder en el último siglo. El primer grupo fue el del movimiento unionista, en la década de 1920, después de la dictadura de Manuel Estrada Cabrera.

Porras resalta que el momento fue descrito por Manuel Galich como las jornadas de “Del pánico al Ataque”, porque en pocos meses se pasó de la adulación a Estrada a su derrocamiento. El movimiento fue reprimido por el dictador Jorge Ubico.

Veinte años más tarde, aparece un segundo momento de la izquierda guatemalteca, con la Revolución de Octubre, de 1944 a 1954, y de ahí se desprenden las tres corrientes de izquierda. “Una línea comunista, que dio lugar a la izquierda revolucionaria armada; una línea demócrata radical, que busca reformas en el marco de la legalidad y apoya al movimiento revolucionario, y una línea socialdemócrata, que hasta finales de la década de 1960 procuró construir un partido socialista o socialdemócrata en el país”, explica Sáenz.

Para Peláez, el conflicto armado interno hizo daño a la izquierda, y por eso está carente de cuadros cuando entra en el período democrático desde 1985, sin embargo augura: “En la juventud educada a nivel de escuelas secundarias o universidades, las capas medias emergentes, los profesionales... hay un espacio para la izquierda en el país. Esperemos que entonces pueda haber un debate de los problemas de fondo, como la educación, el sistema político o la salud”.

Fuerza de izquierda

Activismo fuerte y representación política modesta.

Si bien se trata de una incidencia marginal, la izquierda cuenta con algunas representaciones en la política nacional.

El movimiento campesino y sindical son dos exponentes de la izquierda radical en el país. La URNG y la ANN cuentan con nueve diputados, 5 por ciento de los congresistas.

La centroizquierda, de Encuentro por Guatemala, cuenta apenas con dos diputados. Sin embargo, hace cuatro años la diputada Nineth Montenegro logró el segundo lugar en el distrito central.

En los gobiernos del PAN, FRG y Gana han tenido presencia en cuadros medios y hasta nivel vicepresidencial, con Eduardo Stein.

“Aunque parece que las izquierdas se presentan aparentemente debilitadas y divididas en este proceso electoral, esta corriente de pensamiento está presente en la vida nacional”, opina Ricardo Sáenz, de la Fundación Ebert.

Espectro de tendencias

Derecha radical: También llamada neoliberal, propugna por la reducción del Estado al mínimo —seguridad y justicia—, para que las fuerzas del mercado desarrollen el país. Propuso las privatizaciones durante la década de 1990 en América Latina.

Centroderecha: Es conservadora, y también da al mercado el rol de impulsor del desarrollo. Sí considera que el Estado tiene que dar educación y salud, entre otros.

Centroizquierda: Cuestiona el statu quo y busca cambiarlo con reformas en las que el Estado redistribuya los ingresos y las oportunidades; apoya la economía de mercado.

Izquierda radical: Considera que el statu quo tiene que cambiarse con una revolución y amplia participación estatal.

Centro: Es una combinación de la centroderecha y la centroizquierda.