Decisión 2007 No. 11 - Guatemala, martes 17 de julio de 2007
Tribuna
Opinión
Historia sin fin
Francisco González Arrecis
Prensa Libre/Política y poderes

A 54 días de que los guatemaltecos tengan que asistir nuevamente a la urnas para elegir, con su voto, a quien dirija los destinos del país por cuatro años más, persiste un clima de indiferencia en buena parte de la población adulta y joven apta para votar. Un 42. 5 por ciento sigue aún sin decidir a quién darle su voto.

Es hasta ahora que la mayoría de los políticos se dan cuenta de la dimensión que tiene la cifra de indecisos, pese a que la misma se ha mantenido desde el inicio de la campaña que, dicho sea de paso, comenzó mucho antes de que el Tribunal Supremo Electoral convocará a elecciones.

Ahora, los políticos que aspiran a la Presidencia se concentran en conquistar ese voto y encantar a los indecisos.

Más mítines, más playeras, más gorras, más laminas, más recipientes para llevar comida, en fin, una serie de regalos es la apuesta con la cual los políticos pretenden ganar el voto indeciso.

No hay en sus estrategias acciones de fondo que lleguen a la conciencia del elector indeciso. No se dan cuenta, no se han tomado la molestia, ni sus asesores, ni ellos, de entender por lo menos en mínima parte cómo está formado ese 42.5 por ciento de población que no sabe a quién dará su voto.

En su mayoría ese segmento de población lo integran jóvenes, y el resto son personas adultas que están cansadas de escuchar los mismos discursos cada cuatro años: “Yo soy la mejor opción”; “Voten por mí”; “Tengan cuidado a la hora de marcar en la papeleta”, esas son frases agotadas, empeños infructuosos, este segmento de población está esperando más.

Los presidenciables deben tomar en cuenta en su estrategia de remate de campaña proselitista que la gente no quiere oír chismes, no quiere discursos confrontativos, están esperando el cómo harán para solucionar la inseguridad, generar empleo, reducir la pobreza. La gran mayoría sabe que no es con palabras como se resuelven estos problemas.

Elegir se vuelve complejo para los indecisos, después de ver señales de cómo los políticos no han sido capaces, ni siquiera, de cumplir a cabalidad con la rendición de cuentas ante el TSE sobre los gastos de campaña; esto hace dudar de la transparencia de que presumen todos y parece demostrar que la historia no tiene fin.

Infante| en la política

Para exigir hay que pagar
Werner Mejía
Licenciado en Administración de Empresas

Apocas semanas de finalizar la contienda electoral, los diferentes candidatos no han podido transmitir a la población la promesa básica: bienestar para Guatemala. Trabajo, salud y educación son los temas que más se pronuncian en sus discursos, sin embargo, lo que no se dice es cómo lograrlo. Más educación, dice un candidato; otro dice: más seguridad, y otro, tiempos mejores, pero cómo prometer algo sin un plan para definir la trayectoria de los recursos. En un país en donde el presupuesto nacional está diseñado para el sostenimiento del Estado (sueldos), me pregunto: ¿cómo pueden cumplir con tantas metas si no se dispone de esos recursos?

El guatemalteco promedio parece estar con un total desinterés en cuanto a estas elecciones. Muy probablemente este fenómeno se explica por la poca información que se maneja.

speremos que los candidatos comiencen a definir campos de acción para decir cómo lograr que Guatemala pueda salir adelante.

¿Quién será nuestro próximo presidente? Todos gozamos del derecho constitucional de elegir y ser electos. Para quienes nos corresponde elegir, es de vital importancia ejercer nuestro derecho cívico y político de votar, para que nadie más elija por nosotros. En esta contienda electoral han proliferado los partidos políticos y han surgido varios que parecen débiles pero que pueden dar la sorpresa final. Esta columna está dedicada a exhortar al pueblo de Guatemala a que participe, no como espectador, sino como actor en esta fiesta electoral. Hay que tomar en cuenta que como consecuencia de la mala administración, el Estado ha sufrido el desgaste en sus instituciones, la ley sigue sin respetarse e, incluso, por aquellos mismos que han sido electos popularmente, en quienes una mayoría depositó su confianza gracias a las promesas proselitistas.

El ausentismo sesga los resultados electorales, así que si usted quiere poder exigir y criticar a las autoridades que lleguen al poder, participe y vote. Es un derecho, pero también una responsabilidad.

Criterios para votar por algún candidato
Óscar Paredes
Ciudadano

Si se ejerciera un voto responsable, éste no debería guiarse por el que más publica ni por el que mas critica: hay que votar por alguien capaz, que haya demostrado lo que es con su propio testimonio de vida. En lo particular, creo que antes de elegir debemos pensar claramente en las prioridades y necesidades que han de ser cubiertas.

Turismo y divisas: mejorar la explotación de nuestros lugares turísticos, Petén, Izabal, Castillo de San Felipe, Lago de Amatitlán, Puerto San José, Lago de Atitlán, y todas las maravillas que en nuestro país tenemos. Esto incrementa el comercio, los trabajos y, sobre todo, el ingreso de divisas a nuestro país.

Inversión: mejorar la inversión extranjera y local, reduciendo impuestos, no incrementándolos; es sencillo, porque esto permite mayor demanda de empleos, porque así se reduce el número de desempleados, y permite al Gobierno mejor estabilidad para trabajar. Una persona que gana más optaría por educar a sus hijos en instituciones privadas. La educación no debe detenerse ante intereses personales ni de nadie, como pasa en la educación pública, que todo lo convierten en huelgas y reclamos. Todos pensamos en qué recibimos, pero nunca pensamos en lo que damos.

Seguridad fronteriza: aumentar el control en las líneas limítrofes y utilizar al Ejército para garantizar la seguridad nacional. Desde hace mucho se sabe que algunas personas de México roban y saquean nuestras preciosas maderas de Petén, y nadie hace nada al respecto.

Medidas estrictas: en materia de seguridad, hay que aplicar de manera firme la ley. Es necesario construir cárceles más seguras, no poniendo a más de dos personas por celda, ya que el volumen también permite una mayor aglomeración y, por lo tanto, la planificación de hechos delictivos.

Hay que castigar a los policías que infrinjan la ley. A quienes se droguen, hay que excluirlos de tal institución; hacer pruebas de drogas es la solución.

En fin, votemos por alguien que proyecte confianza económica y no por quien critique y despotrique contra otros; por alguien que impulse cambios importantes y que no olvide sus ofrecimientos.