Acceso limitado
Guatemala ocupa el lugar 54 de una lista de 115 países calificados por el Foro Económico Mundial, sobre la igualdad entre hombres y mujeres en cuanto al acceso al poder político.
Por Conié Reynoso
La participación de la mujer en política camina a paso de tortuga. A pesar de que ese género constituye el 51.1 por ciento de la población guatemalteca, los cuadros no son equitativos en cuanto a las postulaciones a cargos de elección popular.
Históricamente, la mujer ha sido marginada en asuntos de política, y ello se refleja en investigaciones realizadas por académicos y organizaciones. Un Estado patriarcal y bajos niveles de educación son barreras que han contribuido a que el acceso al poder sea limitado.

Un informe preliminar del Tribunal Supremo Electoral (TSE) detalla que para los comicios del próximo 9 de septiembre participarán dos mil 617 mujeres, de 18 mil 508 postulaciones a diputaciones, alcaldías y corporaciones municipales, lo que significa 14.13 por ciento de ese género que busca puestos de elección popular.
En apariencia, en esta contienda hay más candidaturas de mujeres a cargos públicos, la cual es liderada por Rigoberta Menchú, presidenciable de Encuentro por Guatemala (EG), y Walda Barrios, vicepresidenciable de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca y el Movimiento Amplio de Izquierda (URNG-Maíz). No obstante, la cifra, comparada con las elecciones anteriores sube escasamente, ya que 9 por ciento de las postulaciones en el 2003 eran del sexo femenino.
De los 16 partidos que participarán en los próximos comicios son pocos los que han aumentado el número de mujeres en sus listados de diputaciones, sobre todo en la primera casilla, donde hay más posibilidades de ganar.
Encuentro por Guatemala y la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) son los que presumen de tener más féminas liderando los espacios. El primero, con 36 candidatas a diputadas, de las cuales 10 están en las principales casillas, encabezadas por Nineth Montenegro (quien busca la reelección). Además, tienen 13 candidatas a alcaldesas.
El segundo partido cuenta con 22 candidatas a una curul, y 15 de ellas encabezan casillas, sobre todo en los departamentos.
El Partido Patriota (PP) tiene ocho candidatas a diputación, aunque sólo dos en primera casilla, y siete candidatas a la vara edilicia. La Gran Alianza Nacional (Gana) postula 29 mujeres a una diputación, pero sólo tres van de principales. Tres más compiten por alcaldías.
El Frente Republicano Guatemalteco (FRG) tiene 49 candidatas a legisladoras, aunque 14 van en los primeros espacios.
A criterio de analistas e investigadores sociales, la participación de las mujeres en política partidaria sigue siendo escasa y poco significativa. “Son minorías con relación a la incidencia de toma de decisiones en las políticas publicas”, comenta Franco Martínez, analista político.
Gustavo Palma, investigador de la Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala, comenta que a pesar de ese leve incremento en las candidaturas, ese dato no indica una transformación significativa, en términos de los patrones patriarcales que existen y han existido en la sociedad guatemalteca.
“El sistema político guatemalteco está fuertemente fincado sobre la perspectiva patriarcal y machista, y será un proceso largo para transformar las desigualdades”, manifiesta.
Raquel Zelaya, secretaria ejecutiva de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), es positiva, y cree que el proceso de abrir más espacios a las mujeres en política partidista irá en aumento. “Si uno mira el número de las candidaturas, es importante notar que se ha logrado incrementar su importancia en las casillas”, destaca.
Población
Según el Censo Nacional de Población del 2002. De 11 millones 237 mil 196 guatemaltecos, el 51.1 por ciento son mujeres.
Empadronadas
Hasta el 31 de mayo recién pasado, se habían inscrito en el Registro de Ciudadanos cinco millones 689 mil personas, de los cuales 46 por ciento corresponde al sexo femenino.
Elecciones
De 29 mil 419 candidatos a puestos públicos en las elecciones recién pasadas, dos mil 735 correspondían a mujeres.
Para los próximos comicios, participarán dos mil 617 mujeres, de 18 mil 508 postulaciones.
Hacia el gobierno local
Para ver la escalada femenina en el poder, hay que dar un vistazo a la historia. Los archivos del TSE destacan a cuatro mujeres que fueron las primeras en dirigir municipalidades de 1954 a 1980, en Quetzaltenango, San Marcos, Baja Verapaz y Jalapa. Durante los gobiernos de facto (de 1970 a 1985), ocho alcaldesas fueron nombradas por las máximas autoridades.
Desde inicios de la era democrática (1985) hasta nuestros días, 22 mujeres han ganado las municipalidades.
Para estos comicios, el TSE aún depura el listado oficial de candidatas a alcaldesas que, junto a las integrantes de corporaciones municipales, suman dos mil 240.
Aunque esos datos parecen alentadores, Guatemala sigue siendo el país de la región centroamericana con el porcentaje más bajo de representación femenina en el poder local (2.7); el número más alto lo ocupa Panamá, con 12 por ciento.
En la misma situación se encuentran las diputadas. Un compilado de Naciones Unidas destaca que en los 20 años de democracia en el país, la representación femenina en el Congreso ha sido de entre 7 y 8.8 por ciento, pues 62 mujeres han ganado una curul.
Este porcentaje es el más bajo en Centroamérica. Costa Rica está a la cabeza, con 22 congresistas, lo que corresponde a 38.6 por ciento de representación femenina en el Legislativo.
Marta Juana López, investigadora social, destaca que esos bajos niveles de participación política del sexo femenino se deben a una estructura patriarcal del Estado, desde hace casi 200 años. “Otro factor es que las mujeres tienen menos oportunidades de educación y de superarse; ejemplo de ello son los altos niveles de analfabetismo de este grupo”, expresa.
Los obstáculos
Las declaraciones anteriores se confirman en un estudio realizado por Asíes —coordinado por Guisela Mayén— titulado Percepción de las mujeres guatemaltecas sobre su participación política, el cual resume las barreras: ellas no cuentan con autonomía económica, hay una cultura de machismo y sus padres, esposos o hermanos no les permiten involucrarse en actividades políticas; carecen de nivel educativo, y falta de tiempo debido a responsabilidades en el hogar.
La investigación se efectuó en diferentes regiones del país, y se entrevistó a mujeres ladinas, indígenas, y de diferentes niveles económicos. Las que participan en actividades proselitistas destacaron que tienen vocación de servicio, conciencia social, liderazgo y preparación académica.
Estos últimos factores son los más importantes, a criterio de analistas. López recalca la importancia de que la mujer estudie. “Si tenemos más oportunidades de educación, eso nos posibilita interactuar en diferentes espacios”, explica.
¿Por qué deben participar?
¿Es necesaria la participación de más mujeres en política, sólo por el hecho de serlo, o por la capacidad que tienen? Analistas políticos reconocen que debe tomarse en cuenta el grado de profesionalización, capacidad y liderazgo de las que quieran optar a cargos públicos. “Hay que estudiar, prepararse y aprender diversas destrezas para lograr liderazgos”, afirma Zelaya.
Ante la importancia de que las féminas deben involucrarse más en la vida política, el sistema de Naciones Unidas inició una campaña de sensibilización hacia los partidos, para que ésta sea valorada y apoyada para participar en política en estos comicios. De esa cuenta, su lema: “Más mujeres, mejor política”.
Algunos analistas aseguran que el cambio debe comenzar dentro de las organizaciones políticas. Otros le apuestan a una reforma de la Ley Electoral, para que se incluyan cuotas de participación. “Debe darse una transformación en la legislación electoral, para que se establezcan cuotas de participación, pero no sólo de mujeres, sino también de jóvenes e indígenas, y que haya equidad en el sistema político”, destaca Martínez.
Zelaya y López son del criterio de que las organizaciones políticas incentiven la afiliación de más mujeres, para que éstas tengan más posibilidades de participar en candidaturas.
Entre los partidos que han presentado más candidaturas femeninas al Congreso en principales casillas destacan UNE, EG y FRG.
Montenegro, secretaria general de EG, manifiesta que las candidaturas de mujeres en su partido se escogieron con base en su capacidad, experiencia y grado de profesión.
Raúl Robles, secretario de organización de la UNE, explica que su agrupación es incluyente, y por ello se han abierto más espacios a la mujer, a la juventud y a los pueblos indígenas. “La mujer es más del 51 por ciento de la población; por lo tanto, son un potencial electoral muy fuerte (…) En el partido se propuso que ellas estén en las principales casillas, sobre todo de los departamentos”, manifiesta.
Alejandro Sinibaldi, jefe de campaña del mencionado partido, explica que su organización no cree en las cuotas de participación. “Somos partidarios de la participación de todos con base en capacidad, experiencia y liderazgo, y esa fue la manera en que escogimos a nuestros candidatos”, asevera.
Partidos con un gran número de afiliados buscan la reelección de conocidas diputadas. Entre ellas, Montenegro de EG; De León, del PP, y Zury Ríos, del FRG, quienes ya se han abierto un espacio en la política.
No obstante, analistas políticos ven con buenos ojos esas reelecciones, porque en la medida en que ellas cimienten sus liderazgos, habrá más espacios para las féminas. Zelaya destaca que el liderazgo de las 14 diputadas en el Congreso es mucho más evidente que el de más de 80 diputados. “La mayoría de legisladoras son activas y tienen agenda propia”, opina.
“Legisladoras como Montenegro pueden convertirse en multiplicadoras de experiencia política, pero también debe haber un relevo generacional y que nuevas lideresas asuman responsabilidades electorales”, enfatiza Martínez.
Aunque en el país los espacios a las mujeres se van abriendo a vuelta de rueda, a nivel mundial Guatemala se encuentra en una posición media. El Informe global sobre la brecha de géneros del 2006, que hizo el Foro Económico Mundial, sitúa al país en el lugar 54 en cuánto al acceso de las mujeres al poder político. Este estudio se hizo en 115 países, sobre los esfuerzos que hacen para la igualdad entre hombres y mujeres, en salarios, poder político, educación y salud. Los países nórdicos ocupan los primeros lugares, y los últimos son países árabes.
Representación
> Cargos: En las elecciones recién pasadas, 14 mujeres ganaron una diputación de 158 curules y ocho alcaldías de 332 municipios. De 1985 al 2003, la representación femenina en el Congreso ha sido entre 7 y 8.8 por ciento.
> Centroamérica: Guatemala tiene el porcentaje más bajo de Centroamérica (8.8 por ciento) en representación femenina en el Congreso. El más alto lo ocupa Costa Rica, con 38.6 por ciento. En los gobiernos locales, también aparece el país con la cifra más baja, 2.7 por ciento.
> América Latina: En la región latinoamericana, sólo cinco por ciento de mujeres encabezan las alcaldías, de más de 15 mil que existen, según un estudio de Naciones Unidas.