Decisión 2007 No. 13 - Guatemala, martes 31 de julio de 2007
Tribuna
Opinión
Lo que no se ve bien
Hugo Alvarado
Reportero Módulo Política y Poderes

La cercanía de las elecciones generales del 9 de septiembre ha calentado las aguas electorales, a tal punto que los funcionarios también harán lo suyo para lucirse en los últimos días de gobierno, con la inauguración de obras.

Los jueves y viernes, tienen la misión de supervisar el avance de la obra gubernamental.
Las acciones de estos funcionarios deberían enfocarse a buscar soluciones a los temas de trascendencia nacional, como desnutrición, salud, pobreza y desempleo, pues si bien las carreteras ayudan al progreso de la Nación, muchos gobernantes las han utilizado como un aspecto cosmético para hacer alarde de su gestión.

Se trata de kilómetros que conectarán aldeas, comunidades y regiones, pero al mismo tiempo esos accesos serán utilizados por el crimen organizado, el narcotráfico, para el traslado de ilegales que buscan el sueño americano y otras mafias para seguir con sus prácticas al margen de la ley.

Más que promocionar, supervisar tramos carreteros, el próximo gobernante debe fijar su atención en el fortalecimiento de las instituciones, para que exista certeza jurídica y una justicia pronta y cumplida, más que hacer alarde de inauguraciones de obras a lo largo del país.

La promoción de obras en temporada de campaña no está bien vista ante los ojos de los magistrados del Tribunal Supremo Electoral, quienes le hicieron ver al presidente que no puede participar en actividades pomposas cuando inaugure obras.

En estos tres años y medio de la actual administración, se debe rescatar el crecimiento macroeconómico del país.

Instituciones como la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) mejoraron sus controles de recaudación de impuestos, para que más guatemaltecos cumplan con esa obligación.

Uno de los aspectos que debe conservar la próxima administración es el recurso humano aglutinado en el aparato estatal.

Dejar por un lado el clientelismo comprometido durante la campaña electoral, para no afectar a cientos de empleados que están fuera de la política partidaria.

Mejor que trabajen en el impulso de la iniciativa de ley del servicio civil, que el Gobierno Central envió al Congreso para su puesta en vigencia y que se quedó engavetada.

Megalomanía

El voto de los indecisos
Fernando Ramos
Escritor

Las elecciones de años anteriores estuvieron definidas por la fuerte lucha entre el partido en el poder y un claro contendiente de la oposición; en este sentido, se acuñó la frase “voto de castigo”, pues ninguno de los partidos gobernantes fue electo para un segundo mandato.

Sin embargo, es importante recordar que no siempre el opositor, en teoría, más fuerte llegó a la segunda vuelta; pero las opiniones vertidas por los simpatizantes de ambos bandos generaron discusiones que, en la mayoría de los casos, subían de tono. El proceso actual transcurre con la casi total ausencia de debates, tanto entre candidatos como a nivel de simpatizantes, situación que ha propiciado que el número de votantes indecisos sea significativo; de ahí que muchas de las estrategias de campaña se esfuercen en captar la preferencia de este importante sector, pues, según parece, ellos podrían hacer la diferencia en el resultado final.

La raíz de la indecisión se encuentra en el desencanto que los gobiernos pasados han provocado en el ciudadano común; tal postura se ha fortalecido, en el presente, por la falta de candidatos que llenen las expectativas o que tan siquiera generen esperanza. Las conversaciones, que no discusiones, sobre opciones políticas se dan en torno a quien es el menos malo para gobernar o que si tal o cual candidato tiene cualidades, es inteligente, es honesto; pero como no tiene mayores posibilidades, darle el voto sería desperdiciarlo.

En línea con lo anterior, se puede decir que la proximidad de las elecciones, fuera de los partidos políticos, entusiasma muy poco; ni siquiera las pequeñas escaramuzas o conatos de campañas negras han sido capaces de calentar el ambiente. Según parece, no hay necesidad de hacerlo, pues las contradicciones internas de los partidos se encargan de hacer la propaganda negativa.

El deterioro de las condiciones actuales en los renglones relativos a economía, violencia, salud, empleo, entre otras, da motivos para pensar que no importa quien gane, un cambio drástico, para bien, será muy difícil; por lo tanto, la posibilidad de que los indecisos den su voto a uno de los partidos punteros en las encuestas disminuye.

Al final, la indecisión puede convertirse en abstencionismo.

Decisión del voto y la Cicig
Juan Luis Araujo
Licenciado en Ciencias de la Comunicación

Cuando pensé que ya había decidido mi voto, a pesar de algunas dudas, esa decisión se vino abajo luego de ver que a ciertos políticos, quienes en la actualidad tienen en sus manos el destino de nuestro diario vivir, no les importa en lo mínimo el desarrollo y recuperación de la confianza de los guatemaltecos: estamos decepcionados por la actual situación de inseguridad.

Mantener el estado actual, anacrónico y plagado de gente de dudoso actuar, pareciera que es el fin que persiguen los congresistas que emitieron un voto desfavorable a la creación de la Cicig, ¡Y así se atreven a postularse para la reelección!

El país necesita personas que estén dispuestas a ser servidores públicos que antepongan los intereses nacionales y de la población que los escogió para ser sus representantes.

Después de la votación contra la Cicig, se hace mas fácil determinar quiénes están dispuestos a trabajar conscientemente por el bien del país y quiénes están en disposición de que la impunidad reinante se mantenga como hasta ahora. Los más perjudicados son los guatemaltecos honrados que trabajan para querer construir un país con oportunidades para todos y que en su intento se ven frustrados cuando ven que quienes tienen el poder para hacer cambios, simplemente no lo hacen.

A algunos se nos ha facilitado decidir por quién sí y por quién no votar, especialmente los que nos contábamos entre los indecisos, ya que algunos políticos con “su brillante trabajo” demuestran muy bien hacia quién esta su lealtad, y definitivamente no es al pueblo que los eligió. Se puso en sus manos la confianza de que contribuirían a construir un mejor país del que encontraron, pues en su momento así lo prometieron en sus campañas. Sin embargo, eesde ya podemos ver que ciertos candidatos no podrán hacer cambios considerables en el país luego de ser electos, pues desde ya algunas propuestas que benefician a la mayoría quedan descartadas porque perjudicarían a sus patrocinadores.

Eso sí, qué bueno que nos están haciendo más fácil decidir al momento de realizar nuestro voto, ya que no votaré por esos que no desean aclarar el futuro para Guatemala.