Por Martín Rodríguez Pellecer
A primera vista, no parece tener lógica la idea. El comité cívico indígena más antiguo del país, Xel-Jú, presentará como candidato a alcalde quetzalteco a un ladino. Jordán Rodas explica la visión que busca llevar a la comuna de la segunda ciudad del país.
Además, los sueños del comité no se quedan allí. Quiere regionalizarse y llevar su modelo de interculturalidad en la política, en la que indígenas y mestizos tienen los mismos derechos y responsabilidades, al resto de Guatemala.

La tolerancia no es suficiente,
porque cada quien se queda
viviendo en su burbuja.
Mientras no haya una puesta
en común de una
construcción de país,
no cambiará nada.
¿Cómo es que un comité cívico indígena propone como cabeza a un ladino?
Es parte de la evolución de Xel-Jú. Sin perder los principios de hace 37 años, de promover la participación indígena, se abren espacios importantes, porque Xela es diversa.
Pasó de ser una propuesta indígena a una propuesta intercultural, con la intención de hacer políticas públicas para los más necesitados, que también son los indígenas. Yo llevo 12 años de carrera en Xel-Jú, y fui síndico y concejal.
¿Y dónde quedan los indígenas en Xel-Jú?
A mí me propuso la instancia de mujeres en Xel-Jú, y uno de los compromisos es que estén en puestos clave mujeres maya-quichés.
En total, de 19 que somos en la planilla, entre síndicos y concejales, hay 13 indígenas. Xel-Jú se abrió. Debería ser un referente para los partidos políticos, para que se abran y que haya indígenas en puestos clave de liderazgo y no se queden sólo en discursos.
Sólo de esta forma tendremos planteamientos para hacer políticas públicas más enriquecidas, que tengan en cuenta propuestas de soluciones desde todos los sectores.
¿Qué tiene de diferente el ladino que participa en Xel-Jú?
Somos ladinos conscientes de que no somos superiores a los indígenas, sino que tenemos diferencias. Al no tener esos prejuicios, podemos trabajar juntos.
Esto es muy difícil en Quetzaltenango, donde aún hay iglesias en las que sólo ladinos cargan procesiones o clubes donde no dejan entrar a indígenas.
¿Cuál es su propuesta para la municipalidad?
Tenemos prioridades: seguridad, transporte, agua y drenajes. Pero todo gira sobre un mejor nivel de vida de todo el municipio.
¿Y sobre el tema de interculturalidad?
Va a ser un gobierno plural. Los racistas dicen que sólo será de indígenas, pero yo soy una muestra de que no es así. Lo que pasa es que en el resto de partidos los indígenas son secundarios y no tienen visión ni práctica colectiva común.
Con esto, ¿qué va a lograr Xel-Jú?
No somos la panacea. En estos 37 años hemos tenido aciertos y errores, pero ya tenemos experiencia de gobierno intercultural.
El Código Municipal marca competencias para las comunas en alfabetización, gestión de educación preprimaria y educación multicultural; lo que pasa es que las municipalidades no se hacen responsables.
Xe Lajuj Noj
El nombre de Xel-Jú “es la forma coloquial de pronunciar el nombre maya-quiché de Quetzaltenango, el cual se desprende del nombre original, Xe Lajuj Noj.
Reivindicar
Nace como un proyecto de reivindicación de los derechos culturales y participación política de los quichés en Xela.
Gobierno
En 1996, con Rigoberto Quemé a la cabeza, logran la alcaldía, y su reelección en el 2000.
Inclusión
Dentro de Xel-Jú se han creado comités para representar a otras minorías: jóvenes y mujeres.
¿Cuándo piensan dar el salto a nivel nacional?
Pronto porque los dueños de las fichas de los partidos siempre quieren poner las condiciones (a la hora de alianzas). Queremos crecer sin prisas personales, pero ya no cabemos en este espacio.
¿Cuál sería su planteamiento a nivel nacional?
Una descentralización efectiva, porque es muy cómodo no delegar el poder.
La igualdad de derechos, ya la tenemos, pero ¿cómo hacer para la igualdad de oportunidades?
Sólo con políticas afirmativas (discriminación positiva) para los indígenas. Si no es así, no reduciremos la brecha. Nos tenemos que ver cómo iguales y compartir espacios.
Explíqueme eso un poco más.
La tolerancia no basta, porque igual se queda cada quien en su burbuja. Mientras no exista una puesta en común de la construcción del país, no vamos a salir adelante.
Mientras no suceda eso, vamos a continuar con las grandes desigualdades, indígenas excluidos, servicios públicos sólo en español.
¿Qué debería pasar?
Tiene que haber un cambio de actitud por parte de quienes concentran la riqueza del país. A la larga, serán víctimas de su propio egoísmo y falta de solidaridad.
No se pueden fomentar islas de riqueza en un país de tanta pobreza: es cuestión de supervivencia.
Regresemos a Xela. ¿Qué va a hacer con la seguridad?
Es un reto, porque el Gobierno central ha sido incapaz. Antes, nos podíamos quejar de todo en Xela, pero no de la violencia. Queremos ser un proyecto piloto en el que escojamos al personal para una policía de cercanía.
Utilizaremos la tecnología con cámaras, la iluminación... No inventaremos el agua azucarada, pero sería más cómodo sólo quejarse.
¿Cuál es el eje de mejor nivel de vida?
No sólo es infraestructura, y la cultura abarca más que espectáculos. Queremos que Quetzaltenango sea una ciudad de primera categoría. Guatemala, El Salvador y Honduras se pelean siempre por pegar botones de maquilas, pero nosotros podríamos aspirar a competir con Costa Rica, que busca otro tipo de inversión.
Tenemos capacitación, profesionales, y estamos a dos horas del mercado más grande del mundo. Hay que aprovechar lo bueno.