Decisión 2007 No. 15 - Guatemala, martes 14 de agosto de 2007
Tribuna
Tema Central

Violencia Electoral
Juego de Perdedores

POR Leonardo Cereser
Redactor / Seguridad y Justicia

Promesas falsas, millones de quetzales invertidos en publicidad y canciones con ritmos pegajosos parecen no ser suficientes para ganar votos para las próximas elecciones; ahora, se investiga si la incitación a la violencia es utilizada por políticos como método para llegar al poder.
El notorio incremento de casos de violencia en el país, y en especial en dos temas sensibles, muerte de pilotos y robo de niños, avivaron la polémica en torno a la violencia electoral como argumento de campaña para ganar votos.

“En la política todo se vale”, “la política es sucia”, son frases que repiten los mayores que vivieron las elecciones durante el conflicto armado, aunque es la maquiavélica cita “El fin justifica los medios” la que parece aplicarse estos meses de campaña en Guatemala.

“La coyuntura de inseguridad abre oportunidad para los candidatos que ofrecen ‘mano dura’ y ‘seguridad total’, porque aprovechan lo que la gente más reclama”, dijo el analista Francisco Beltranena.

“Mano dura”, del Partido Patriota (PP), saca provecho del reclamo de 70 por ciento de la población que, según La Encuesta de Prensa Libre, considera que la violencia y la inseguridad constituyen el problema más grave para los guatemaltecos.

Dos reconocidos medios de comunicación internacionales (la revista estadounidense The Economist y el matutino El País, de España, destacan la violencia electoral en Guatemala, resaltando que esta contienda es una de las más sangrientas en la historia, a la vez que detallan las causas del fenómeno: descomposición social, infiltración del crimen organizado y, en algunos casos, intolerancia política.

Violencia inducida

A tal grado llegó la carrera electoral, que se produjeron señalamientos de actos violentos supuestamente planeados con el fin de causar desesperación en la población. El señalamiento más grave sobre el uso de la violencia para ganar votos se dio cuando, hace algunas semanas, el diputado por la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) Mario Taracena acusó al Partido Patriota de seguir esa táctica.

Taracena señaló al PP de haber contratado los servicios de Mark Klugmann, ex consejero del ex presidente Ronald Reagan, del candidato derechista chileno Hernan Buchi y del ex mandatario salvadoreño Francisco Flores, además del candidato hondureño Porfirio Lobo, quien coincidentemente ofrecía “puño firme” durante su campaña, aunque no ganó las elecciones.
Klugmann fue señalado de fraguar una labor que los expertos denominaron “campaña de miedo” en torno al hombre que promovía el “puño firme”.

Se señaló que Klugmann, en aquella campaña, sugería el asesinato de pilotos, para crear psicosis y ganar votos.

El Partido Patriota desmintió los señalamientos e incluso amenazó con una demanda legal contra Taracena, por difamación. Sin embargo, a pesar de la gravedad de las incriminaciones, el PP no presentó denuncia alguna.

Por otra parte, el fiscal general, Juan Luis Florido, expresó no tener pruebas ni argumentos para vincular a partido político alguno con hechos de violencia.

Es un tema que siempre hala votos

Temas sensibles

En lo que va del 2007, han sido asesinados 36 pilotos del transporte urbano, algunos en aparentes robos, pero otros con frías ejecuciones. En el 2006, fueron 51 los choferes asesinados.
Esos hechos de sangre que se han producido por toda la ciudad de Guatemala, generan inestabilidad, sobre todo ante la posibilidad de un paro de transporte urbano, lo cual levantó sospechas de tener una intención política.

Los partidos que encabezan La Encuesta de Prensa Libre se señalan entre sí por los casos de muerte de pilotos, para perjudicar al otro, e incluso el mismo vicepresidente de la República, Eduardo Stein, semanas atrás, indicó que reconocían algunas “pautas de organización planificada detrás de la muerte de pilotos, que podrían tener intereses políticos, porque en la mayoría de los casos no hubo robo de dinero”. Esto desató la ira de partidos como el PP, que le exigieron pruebas.

“Los partidos políticos hacen cualquier cosa para ganar votos, y en Guatemala no extraña que utilicen temas sensibles como la muerte de pilotos para crear inestabilidad y beneficiar a aquellos que ofrecen seguridad como prioridad”, manifestó Carmen Aída Ibarra, de la Fundación Myrna Mack. Por su parte, Helen Mack, de la misma agrupación, fue más cauta, e indicó que no se puede descartar ninguna posibilidad.

La psicosis y el miedo

Otro tema que cobra auge en época electoral es el robo de niños en algunas comunidades del país, y también en la capital. Sin embargo, es más la psicosis generada, pues a pesar de lo escandaloso del asunto, no hay más de cinco denuncias concretas de sustracción de menores.

En todo caso, el nerviosismo y la sensación de impunidad provocan linchamientos,

En el Mundo

Repunte

De diversas causas y fines

Guatemala no es el único país que en tiempos de campaña electoral sufre un repunte de violencia, ya sea de corte político, por delincuencia común o crimen organizado.

Durante las elecciones en México, en el 2006, se produjeron varios ataques y algunas muertes de candidatos atribuidas a las mafias.

En las recientes elecciones en Francia, la misma noche de la jornada de votaciones hubo disturbios en algunos barrios y ciudades, protagonizados por jóvenes descontentos con el triunfo de Nicolas Sarkozy.

En varios países africanos que viven en situación de virtual guerra, la violencia se acrecienta en época de elecciones, tal el caso de Burundi.

“La violencia política en cualquier proceso electoral es grave”, dijo recientemente José Antonio de Gabriel, jefe de la misión de observadores de la Unión Europea

de los cuales se han producido 23 en los últimos meses, según la Comisión Nacional para la Prevención de Linchamientos.


Cada acto de linchamiento genera gran inestabilidad, y eso, según el procurador de los Derechos Humanos, Sergio Morales, podría estar siendo utilizado con fines políticos.

“Estamos investigando a quiénes realmente beneficia esta inestabilidad, y si los rumores que provoca la violencia vienen de adversarios políticos del alcalde de turno, para perjudicarlo”, explicó Morales.

Prueba de ello fue un caso registrado el pasado 18 de julio en Sayaxché, Petén, donde un rumor de robo de niños causó la muerte de una persona que se dedicaba a realizar trámites de adopción.

Algunos líderes comunitarios con aspiraciones políticas aprovecharon a la turba enardecida para acusar al alcalde Luis Navarijo, quien tuvo que huir, dejando su cargo.

“Me llama la atención que la mayoría de los 12 a 16 candidatos a alcalde de ese municipio participaran en los bochinches; parece más un trasfondo político”, comentó Carlos Kuilen, gobernador de Petén.

“La misma negociación para retomar la calma parecía un mitin político en el que los líderes comunitarios ofrecían soluciones, para ganar votos”, agregó.

Sangre en la arena política

Otra forma de violencia es aquella que amenaza la integridad física de candidatos a diversos puestos, además de los activistas políticos.

Hasta ahora, los ataques contra miembros de partidos políticos suman 37 muertes, según Mirador Electoral, aunque los dos únicos casos en los que se tiene en cuenta el móvil político son el asesinato de Élmar Palma, candidato a alcalde de Atescatempa, Jutiapa, del cual se sospechaba que el alcalde del municipio fuera el autor intelectual.

El otro caso es el ataque sufrido por el candidato a alcalde de Jutiapa por el FRG, José Morán Bran, quien fue ultimado en su propia casa, pero ya había sido amenazado en varias ocasiones debido a su postulación.

“Mucha de la violencia contra políticos se da por el infiltramiento del crimen organizado en política; éstos eliminan a candidatos rivales, para que los de su preferencia ganen y los beneficien”, dijo Ana María de Klein, de la agrupación Madres Angustiadas.
Las agresiones no sólo se dan por rivalidad entre partidos, a lo interno también se dan hechos que tienen olor a violencia.

Por ejemplo, el voto adverso del diputado César Fajardo, de la UNE, a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) destapó una discusión a lo interno de ese partido, debido a su presunto involucramiento en el atentado que sufriera, en noviembre del 2006, José Carlos Marroquín, jefe de estrategia de la UNE.

Recientemente, miembros de Encuentro por Guatemala han sido víctimas de la violencia. Primero fue Carlos De León, candidato a síndico en Catarina, San Marcos; la semana recién pasada, balearon la casa de Olga Lucas, candidata a diputada de esa agrupación, hecho del cual salieron heridas de gravedad sus dos hijas.

“Esto, en vez de una fiesta cívica, se convirtió en un baño de sangre”, declaró, ante el mencionado suceso, la dirigente y diputada por ese partido Nineth Montenegro.

“Se vive un ambiente de intensa violencia y criminalidad, que se ha agravado en la medida que se acerca el día de las votaciones; una extendida impunidad que revela cuán inoperantes son los órganos de justicia y seguridad, y un escenario electoral que tiene como eje central el ataque virulento, especialmente entre los candidatos que cuentan con mayor intención de voto”, declaró en un comunicado la Fundación Myrna Mack, y es quizá por esa razón que José Dávila, de Mirador Electoral, declaró: “Pedimos a Dios que en lo que queda hasta las elecciones, no tengamos que lamentar más muertes con connotaciones políticas”.

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