Las expectativas ciudadanas reflejadas en las encuestas electorales van directamente relacionadas con el índice de violencia y delincuencia en el país. La diferencia entre el primer y quinto sondeo de Vox Latina parece ser motivada por el mensaje de mano dura de Otto Pérez Molina, principal herramienta, sino es que la única, que le ha servido para reducir la ventaja que le lleva Álvaro Colom.
Esto es lógico. La población enfrenta una especie de psicosis causada por el desencanto con el sistema de justicia. A diario, los medios noticiosos tienen que informar sobre asesinatos (que incluyen a infantes y mujeres); robo de niños, asaltos en autobuses, secuestros, muerte de inocentes y culpables en la guerra de los mareros, crímenes del narcotráfico y la lista sigue.
El votante se aferra a la ilusión de volver a caminar por las calles sin temor de ser asaltado o ser víctima de otro secuestro. En ese sentido, el mensaje de la mano dura parece sonar funcional.
Pero eso sólo es propaganda. La violencia tiene raíces demasiado profundas en la sociedad, que no es posible erradicarla con un mensaje con voz enérgica.
El actual ciclo de violencia no se genera tras los acuerdos de paz, pero es durante el período de post-guerra cuando acentúa con características propias, como los crímenes de maras y la batalla por cuotas del narcotráfico.
Desde la entrada en vigencia de la actual Constitución comienza una serie de reformas en las fuerzas de seguridad civiles y militares, pero estas transformaciones no fueron las apropiadas para el cambio social que se estaba gestando. Por el contrario, causan un repunte delictivo, por lo que la población empezó a buscar el paternalismo de candidatos como Efraín Ríos Montt, quien fracasó en su intento por ganar las elecciones pasadas. Sin embargo, de él, parece haber recibido inspiración Otto Pérez y sus seguidores.
En varios municipios, especialmente del Altiplano, la forma que han encontrado de contrarrestar la violencia es a través de linchamientos y aplicación de la supuesta ley indígena. En otros, de oriente, la violencia es parte de la cultura más que del vandalismo.
Así las cosas, es importante conocer a fondo el programa de seguridad de los candidatos, ya que para erradicar la violencia deben ser combatidos no sólo sus efectos, sino las raíces sociales que la causan. De lo contrario, permanecerá latente.

Según la reciente encuesta, ya terminará la fiesta: Colom y Pérez Molina han ocupado su esquina, y si no hay un milagrón, será Pérez o Colom.
Este político jolgorio parece chiste
de Velorio.
¿Cuánto apuesta lo que dura la mentada mano dura?
Castañeda ha presumido que su PAN
está comido.
(Rótulo en el cementerio de Chinautla)“Si fue usted buen ciudadano, debe votar por Medrano”.
En lo que Otto no se parece a Ubico
es que a éste le faltaba algo y pico.
Ríos Montt mete a toda la familia al tren, ahora resulta que Vinicio también.
A don Álvaro Arzú y parentela intoxica
el refresco de Canela.
Según lo dicho por Harold en el Tribunal Electoral, no aceptaron Caballeros.
Colom se encuentra entre la Espada y la mujer.
Las canciones, imágenes y cualquier tipo de estrategia mercadológica o publicitaria pueden ser utilizadas en campaña y, de hecho, nos pueden convencer, pero debemos saber que todo lo que hemos visto y escuchado definitivamente es lo que nosotros queríamos escuchar. ¿Por qué?
Porque también en el mercadeo político investigan profundamente qué tipo de problemas estamos necesitados de resolver, para luego ofrecer lo que quizás nunca llegue a suceder.
Debemos buscar toda la información posible sobre los planes de los partidos y su viabilidad, y no olvidar que la alimentación, la salud, la educación y, por supuesto, la inseguridad son temas que nos preocupan, pero que no lograremos erradicar si no empezamos a construir y ejecutar un plan de mediano y largo plazo que evite que se sigan fortaleciendo estos problemas endémicos que han azotado a nuestro país desde hace mucho tiempo.
Hagamos nuestro lo dicho por Albert Einstein “Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado”. En la medida de lo posible, busquemos un gobierno que piense en el desarrollo de todos y cada uno de los guatemaltecos, y que su representante presidencial no busque sólo poder y gloria, sino más bien que haya en él o ella un deseo sincero de contribuir a la formación de una nación fuerte, lo cual podemos notar en el contenido y estilo de su discurso político.
De nuevo, llegamos a la recta final, en donde tendremos que tomar una decisión de compra. Pero la diferencia entre comprar un artículo “cualquiera” y comprar un gobierno para los próximos cuatro años es tremenda. A este último no lo podemos devolver, cambiar o desechar: nuestra decisión afectará a toda una nación y determinará el avance, estancamiento o retroceso de nuestro desarrollo.
Así que es importante que elijamos de manera responsable a nuestro siguiente gobierno, recordando que todos gozamos o sufrimos las consecuencias de nuestras decisiones.
Ello, de ninguna forma, significa dejar únicamente en las manos de un gobierno el futuro de nuestro país. Gobiernos malos y buenos habrá, pero cada uno de nosotros somos los que construimos, día a día, con nuestro trabajo y compromiso, un mejor futuro para nosotros y nuestras generaciones venideras. ¿Qué queremos heredar a nuestros hijos?
Decidámoslo este 9 de septiembre, pero sin olvidar que, por juzgar los errores de la historia, los pueblos se olvidan del presente, para que sus errores sean juzgados en el futuro. Nuestro voto es importante hoy, aunque sólo mañana cosechemos el buen o mal fruto.