Por: Patricia Orellana
¿Responde este Estado a un país multicultural, plurilingüe y pluriétnico? ¿Están llegando las políticas de Estado y las respuestas de éste a las poblaciones más pobres y alejadas?
¿Se está fomentando sistemáticamente que unos pueblos vivan en mejores o peores condiciones que otros? Esas son, para Anabella Giracca —directora del proyecto Edumaya, de la Universidad Rafael Landívar e integrante de la delegación de Misión Indígena de Observación Electoral—, preguntas clave que se van quedando sin respuestas claras, pero que, de nueva cuenta, por ser año electoral, todos los candidatos quieren contestar a la ligera.
A decir de Giracca, la multiculturalidad debe verse más allá del discurso: requiere el fortalecimiento de las políticas planteadas, gobierno tras gobierno, por lo que el tema se convierte en un desafío para los candidatos, quienes deben poner todos su esfuerzo para que las metas se cumplan. Giracca comenta al respecto:

“Mientras más nos alejamos
y se llega a las comunidades
para ver el nivel de
observación electoral, el
Estado se va desdibujando”.
¿Hasta qué punto esa multiculturalidad a la que se han referido los presidenciables o quienes han gobernado se ha convertido en política de Estado?
Yo diría que es muy débil. Los partidos se aprovechan de la diversidad cultural, pero no ven una construcción conjunta de base que responda a la problemática y que llegue a todos los espacios del país.
Creo que las dinámicas que se están dando en las comunidades son dignas de atención, porque la gente está pidiendo soluciones a sus problemas cotidianos, pero históricamente no han recibido respuestas de los candidatos electos y les llega el desencanto porque se sienten desvinculadas históricamente. Hasta ahora, no hemos visto un Estado realmente responsable de la diversidad cultural, que comprenda, entienda y le brinde los espacios para que tomen sus decisiones y resuelvan sus problemas.
¿Cómo debiera ser, entonces, esa interacción?
Un partido político incluyente debe tomar en cuenta, dentro de su estructura, la diversidad cultural. Cuando vemos a representantes de las comunidades que están participando en las auténticas dinámicas políticas, entonces las respuestas van a ser mucho más directas, coherentes y pertinentes con las necesidades de los pueblos.
Pero si vemos partidos que incluyen a uno o dos indígenas para decir que son interculturales, y luego vemos los planes de gobierno excluyentes, hay incoherencia entre el plan y el discurso. No podemos hablar de la diversidad sólo en un discurso. La política debe pretender reformar el Estado, para convertirlo en un país incluyente: compartir el poder, incluir tomas de decisión a líderes indígenas y personas que conozcan sus pueblos, que hablen los idiomas de los pueblos y que los representen, porque tienen derecho a definir cuáles son sus estrategias para hacer frente a los problemas que presenta el mundo hoy.
Cuando se habla de educación multicultural, ¿qué aspectos debe que incluir?
También tenemos un plan para informar a los electores sobre el lugar donde les tocará votar.
Trayectoria
Directora de la Cátedra Unesco de Comunicación para el Fortalecimiento de la Diversidad Cultural – URL del 2005
Elecciones
Miembro del Consejo Directivo de la Tercera Misión Indígena de Observación Electoral – Elecciones del 2007
Liderazgo
Participante en la Cumbre para Mujeres Líderes de Latinoamérica: voces esenciales, en Miami, 2006, y en la Primera Conferencia sobre Ética en el Ciberespacio, en República Dominicana, 2006
Miembro del Proyecto Visión Educación, 2004
Fundadora y miembro del Grupo de Análisis Coyuntural sobre Pueblos Indígenas, 2004
La educación no puede verse aislada del Estado, sino integralmente. Mucho se ha trabajado en la educación intercultural bilingüe, y existen muchas metodologías, pero hay que ver dónde está la voluntad del Estado por formar un ciudadano capaz de moverse dentro de un país plural, o si la educación sigue siendo etnocéntrica, masculina, blanca y metropolitana. Hay que dejar que los pueblos planteen cuál es el tipo de educación que desean y que los idiomas sean una herramienta de aprendizaje para los niños, ya que quienes han sido educados en su lengua materna tienen más posibilidades de aprender.
Si la educación es un tema prioritario, ¿qué ha pasado con las políticas establecidas?
Yo creo que sí se han hecho esfuerzos por llegar a las comunidades. El problema es que se ha hecho, pero desde una visión metropolitana.
El tema no es únicamente lingüístico, sino cultural. El idioma es una herramienta de aprendizaje, pero lengua, cultura y pensamiento son una trilogía inseparable. Si el sistema educativo no respeta esa trilogía, tendremos una niñez que no es libre, porque no se le dio la capacidad de desarrollar esa trilogía que constituye la esencia del ser humano.
¿Y la participación política de los pueblos?
Ahora, con este proceso electoral, hemos visto que mientras más nos alejamos y se llega a las comunidades para ver el nivel de observación electoral, el Estado se va desdibujando. Me refiero a que no hay acceso ni infraestructura. Muchos maestros no están enterados de lo que va a pasar en sus escuelas al momento de las elecciones. Por otro lado, hay barreras lingüísticas, la gente no está suficientemente informada en su idioma.
¿Qué estrategias están empleando para informar a esas comunidades tan alejadas?
Tengo entendido que hay un plan por parte del Tribunal Supremo Electoral de traducir material informativo en 10 idiomas mayas, pero me parece que deben incluir más.
Es un principio loable, democrático e importante llevar el voto a la gente y descentralizar las mesas electorales. Sin embargo, este tipo de esfuerzo, con una agenda apretada, corre riesgo de ser muy débil y manipulable.
¿Cuáles serían las barreras que tienen que romperse por parte de quienes lleguen al poder?
La principal es la del etnocentrismo capitalino, formular auténticamente la posibilidad de un país plural y respetuoso de las características de cada comunidad.