Decisión 2007 No. 22 - Guatemala, martes 09 de octubre de 2007
Tribuna
Dimes y diretes
Suspira por la silla

Aunque su bancada no será de las más grandes en el próximo Congreso, los dirigentes del Frente Republicano Guatemalteco aspiran a que funcione, aunque sea como bisagra. Prueba de ello es que les sobran los dedos de la mano a la hora de enumerar quién sería su gallo para dirigir el Legislativo en el 2008: “Ríos Montt”, dicen al unísono. Ahora, la única diferencia es que ya no son aplanadora y, por el contrario, cada vez son menos los votos y quienes todavía creen en sueños de opio.

TEMORES
Se esfuma la encuesta
Al parecer, los números de la suerte no favorecen al candidato de las manos entrelazadas, pues se alardeó insistentemente con dar a conocer los datos de su propia encuesta, pero siguen sin aparecer. ¿Tan mal le iría al binomio en la medición que mandaron a hacer a su medida?

DE LEJOS
La dama y el general

Desde la semana recién pasada, ya no ha sido tan común ver en actividades públicas a los inseparables Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti. Cuentan allegados que atrás quedaron los tiempos en que ella era vista incluso conduciendo el automóvil donde se transportaba con el presidenciable. ¿Cuál será la estrategia? La última fue fugaz, y pareció ir a tono con hacerle eco al folclórico proselitismo de Mario Taracena.

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Lenguas afiladas
¿Cuántos elementos más de choque tirarán al ruedo los partidos en cada jornada de proselitismo?

 

 

 

 

Oxígeno
Mal de altura
Dicen que don Cayo Castillo también tiene toda la buena voluntad de empuñar la mano, pero a veces los esfuerzos resultan vanos, tal y como ocurrió uno de estos fines de semana, cuando le tocó ir a arengar a las huestes en Quetzaltenango. Llegó, pero directamente a un centro asistencial a recibir auxilio para que le pasara el soponcio de la jornada.

Desaparecido
¿Dónde?
El jueves recién pasado, los periodistas preguntaban dónde andaba el candidato de la UNE, Álvaro Colom. Ni él ni su esposa atendían el celular. Llegó la noche y no aparecieron. No hizo falta quién dijera que habían ido a Miami, pero en los registros migratorios no aparecían.