Por: Conié Reynoso
Redactora/Política
¿Qué mensaje se esconde detrás de 341 mil sufragios emitidos durante las recién pasadas elecciones presidenciales y que prácticamente se tiraron a la basura, porque son nulos y en blanco? Analistas políticos y observadores electorales coinciden en que la mayoría de esos votos son una manifestación clara de rechazo al sistema político.
“Esos votos representan una manifestación de rechazo del electorado al sistema de partidos políticos. El ciudadano expresó que ninguna de las ofertas políticas le parece, y por eso las rechazó a todas”, destacó Roberto Landaverry, de la organización Mirador Electoral.
Medarda Castro, de la Misión de Observación Indígena Electoral, explicó que ese rechazo al sistema es similar en todo el país, pues los porcentajes de votos nulos y en blanco son en la misma escala, tanto en áreas urbanas como rurales.
“Pudimos observar, al cierre de las juntas electorales, pocos errores por equivocación en el símbolo. Las papeletas reflejaban un mensaje claro de inconformidad con los partidos políticos, algunas estaban marcadas con una X completa, y en otras habían escrito mensajes de rechazo”, agregó.
¿Pero por qué el elector se toma el tiempo de formar fila el día de las elecciones, y al final no vota? Para Marco Antonio Barahona, investigador de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), eso es el reflejo de un deber ciudadano, pero que no está satisfecho con el menú de candidatos que se ofrece.
La mitad de empadronados
Para Landaverry es peor, aun si se examina la cifra de abstencionismo (40 por ciento), pues sumada al porcentaje de votos nulos y en blanco (9.3 por ciento), casi representan 50 por ciento de la población empadronada (cinco millones 990 mil 29).
Por muy fuerte que sea la protesta, las papeletas nulas y en blanco no tienen efecto, porque al final sólo son vistas por los integrantes de las juntas receptoras de votos.
“Si sumamos todos los porcentajes, vemos un número significativo de rechazo al sistema. Esto nos hace pensar que la realidad nacional prevaleciente es muy parecida a la de hace 40 años, y podría generarse una crisis nacional para buscar otras opciones”, añadió Landaverry.
Ese rechazo fue mayor aún en las elecciones para diputados por lista nacional, pues de tres millones 621 mil 888 sufragios, 456 mil 697 corresponden a votos nulos y en blanco, lo que suma 12.61 por ciento de los votos emitidos.
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Barahona refiere que ese rechazo al Congreso se debe a la falta de institucionalidad que tienen los partidos, derivado de no tener una propuesta clara, que vaya en beneficio de la gran mayoría de la población, y el transfuguismo de legisladores.
“Sólo en la actual administración se han cambiado de partido más de 60 diputados; eso arroja una imagen de que en el Legislativo no hay coherencia ni identidad con el partido, pues prevalecen los intereses de los congresistas”, expresó.
Para el analista, lo más lamentable es que esos votos (nulos y en blanco), por muy fuerte que sea la protesta, no tienen mayor efecto, porque al final las papeletas sólo son vistas por los integrantes de las juntas receptoras de votos.
Falta de información
El Tribunal Supremo Electoral declara nula una papeleta que esté marcada fuera del cuadro del símbolo, o que sean marcados dos o más partidos.
Ante eso, otra teoría sostenida por los observadores, aunque en menor grado, es que la información proveida por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) sobre cómo emitir el sufragio no fue suficiente, pues en áreas con población indígena no se informó en su idioma.
Para Castro, el TSE tiene un desafío para los próximos comicios, que será informar mejor sobre el mecanismo para ejercer el sufragio, sobre todo en áreas rurales, donde el nivel de analfabetismo es mayor.
Entre los departamentos con alto porcentaje de papeletas en blanco y nulas, están Quiché, con 12.38 por ciento, y San Marcos, con 12.97 por ciento. Ambos con más de 200 mil sufragios emitidos.
Para minimizar el nivel de abstencionismo y votos nulos y en blanco, el TSE anunció una campaña de información al votante.
Los analistas coinciden en que el reto para fortalecer el sistema es que los partidos presenten planes de gobierno concretos hacia los problemas principales que aquejan a la población, como seguridad, salud, educación y desempleo.
“Y el reto para la población es organizarse y exigir debates de altura, con propiedad política para tratar los grandes flagelos del país”, comentó Franco Martínez, analista político.
No obstante, a criterio de los analistas, el fenómeno que se visualiza para la segunda vuelta electoral es que aumentará el porcentaje de votos nulos y en blanco, pues las opciones que hay no son representativas de la población, por lo que la tendencia de elecciones anteriores continuará.