Por: Roberto Villalobos
Las estrategias de publicidad de los dos partidos “finalistas” resuenan hasta el cansancio, y la población está expuesta a los discursos, promesas o a la imagen de los candidatos en los medios masivos de comunicación.
César García, mercadólogo y presidente de la firma Certeza Consulting, analiza las campañas que llevan a cabo el Partido Patriota (PP) y la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), citados por orden alfabético.

Creatividad y frescura
En la segunda vuelta, la publicidad de la UNE se perfila más creativa y dinámica, a criterio de García, quien considera que el objetivo es contrarrestar la “fuerza” y el “carácter” que exponen los integrantes del Partido Patriota. Para ello, recurre a estrategia de comunicación que vende “inteligencia”, lo cual contrasta con la “mano dura”. Con esta nueva campaña, la UNE se presenta como un equipo “racional” y no como “violento”. Además, intenta abarcar a los jóvenes urbanos, a través de vallas en las cuales aparece un grupo de ellos que está dando un gran salto.
Las campañas del PP
y la UNE se enfocan
en la seguridad.
Sin embargo, García señala algunos puntos deficientes en la estrategia de propaganda de la UNE: se refiere demasiado al adversario, aunque sea de manera indirecta. García opina que con ello se fomentan las campañas negras, esas mismas de las que tanto protestan los uneístas.
Otro defecto comunicativo es que en ningún momento brindan soluciones concretas a los problemas del país; solo los aluden o califican.
Fuerza con cautela
El objetivo de la campaña del PP, sin duda, es reafirmar su eslogan de “mano dura”, que hasta ahora le ha dado buenos resultados, ya que la población clama por seguridad. Pero también se ha registrado una pequeña variante en la figura del candidato Otto Pérez Molina, quien ahora aparece sonriente en algunas vallas.
Asimismo, en los spots televisivos del PP han cambiado la estrategia mediante la transmisión de testimonios, en los cuales personas de distintos sectores y edades dicen frases como “sí a la mano dura”, “sí al carácter”, pero también “no a la mano aguada”, en referencia, con un tono despectivo, a la UNE, medida que podría resultar contraproducente.
Según García, la campaña es efectiva por su tinte populista, y es por ello que utiliza “argumentos que van desde lo rústico hasta lo vulgar, con un lenguaje simple”.
No obstante, el experto hace ver algunos errores en que ha incurrido el PP: su argumento se limita a que un presidente se debe elegir sólo por la “rigidez de su mano”. Además, la estrategia de comunicación ha recurrido a la vulgaridad, como cuando mostraron la imagen de un huevo y se dijo que “eso” era lo que se necesitaba para gobernar Guatemala. “Es una falta de respeto a la población”, pondera García.
Necesidad de debate
Tanto Álvaro Colom como Pérez evitan los debates francos y de profundidad, comenta García. Esa situación demuestra “inmadurez” de ambos candidatos y evidencia que, durante su eventual gobierno, probablemente, no escucharán consejos.
El debate entre ambos es necesario para que la gente sepa cuáles son las similitudes y diferencias de las propuestas, considera García, quien exige que no se limiten a canciones pegajosas o a mostrar la buena intención del candidato. La población necesita respuestas. “El debate —afirma García— debe ser serio, y no como los shows que mostraron durante la primera vuelta”.