Decisión 2007 No. 24 - Guatemala, martes 13 de octubre de 2007
Tribuna
Opinión
Perdura el círculo vicioso
Karen Muñoz
Prensa Libre

Con cada convocatoria a elecciones en el país, se hace evidente cómo los políticos se aprovechan de la falta de educación de nuestro pueblo.
Los hechos han demostrado que gente que no ha tenido acceso a educación formal son presa fácil de los demagogos, con ansias de poder.

Estoy consciente de que la educación no es la única solución para rescatar a Guatemala, pero sí creo que es parte importante para emitir un voto inteligente y con responsabilidad.
El fenómeno es más notorio en el área rural, donde debido a la pobreza en que se sobrevive, los pobladores creen fácilmente en las promesas de los políticos. Y al final, ellos ni siquiera perciben las mejoras de los ofrecimientos de campaña que a veces sí cumplen, pero que la mayoría de veces quedan en el olvido.

Es usual, que los potenciales votantes reciban comida, dinero, materiales de construcción, o se dejen “acarrear”, a cambio de darle el voto a partidos que sólo los buscan para llegar al poder y obtener su propio beneficio.

Espero que algún día gobierne un partido que tenga como una de sus prioridades ampliar la cobertura educativa, en áreas que nunca han tenido acceso a ella.

Según los últimos datos proporcionados por la Comisión Nacional de Alfabetización (Conalfa), en la actualidad existen en el país un millón 781 mil 761 personas mayores de 15 años que no saben leer y escribir.

Los números muestran la triste realidad que afronta nuestro país.
Aunque suena a discurso repetido, lo que sí es claro es que esa situación se ha convertido en círculo vicioso.

Si vemos las dos opciones que van a la segunda vuelta el próximo 4 de noviembre, es claro que dentro de sus planes de gobierno, la educación no es una de sus prioridades.
Como siempre, los diferentes personajes políticos de esta época y de las anteriores no se esfuerzan por sacar de la ignorancia a gran cantidad de guatemaltecos.
Es lógico que siempre se le dé a la educación un nivel de cobertura superficial; es así como “los politiqueros” pueden seguir aprovechándose cada cuatro años de la ignorancia de la gente que no ha tenido la oportunidad de asistir a la escuela. Ojalá, algún día, el panorama sea diferente.

L ULTIMA | palabra

Se aproxima el gran día
Wilson Adolfo Xitumul
Economista

Se acerca el día de elegir al nuevo mandatario, que regirá el destino del país durante los próximos cuatro años.

Los aspirantes han ofrecido combatir la delincuencia y el clima de inseguridad, instaurado en el país por medio de la delincuencia común y el crimen organizado, que se encuentra enraizado profundamente en las diferentes instituciones del Estado; lo anterior se ha convertido en alta expectativa, que se puede transformar en el primer desencanto que tengamos los guatemaltecos ante el nuevo gobierno.

Ofrecer mano dura o inteligencia se queda muy corto, porque no nos dicen cómo, cuando ni con qué lo van a hacer.

Pretender llegar al Gobierno ofreciendo combatir la delincuencia, considero que es una acción electorera, con el único fin de llegar al poder, y que una vez instaurados en el mismo, aprovecharán para llevar agua a su molino y, luego, pagar la factura a aquellos financistas de campañas que están velando por sus intereses y asegurando no perder el poder y los tantos privilegios que han mantenido durante años.

Por otra parte, la inversión social es uno de los temas al que se no se le está dando la importancia necesaria al difundir los ofrecimientos electorales, por enfrascarse en una lucha de acusaciones mutuas.

Sería seguir en lo mismo si se piensa invertir más en el Ministerio de la Defensa que en impulsar el desarrollo de la educación, la salud, acceso a vivienda y trabajos dignos.

Queda como un reto grande al próximo presidente y su equipo gobernar a favor de la mayoría de la población, no sólo ofreciendo seguridad, sino entrarle a los cambios reales, cubriendo las diferentes deficiencias y carencias que tiene nuestro país, y a nosotros los ciudadanos, exigir y hacer valer nuestra voz.

Así como también es importante que asistamos a cumplir con el deber ciudadano y responsable este 4 de noviembre a emitir nuestro voto.

El menos malo
Fernando Ramos
Escritor

La madre regaña a su hijo de 2 años; el niño se para frente a ella y, con el puño en alto, le dice con medias palabras: “Mano dura”, “mano dura”, así de profundo ha calado el eslogan del Patriota. Como respuesta, la UNE quiebra nueces en los anuncios de la televisión.

A partir de las frases que identifican a cada partido, se han dado acusaciones entre los candidatos; cada uno trata de denigrar al otro.

A los ofrecimientos de seguridad del general, el ingeniero responde que hará lo mismo, sólo que con inteligencia. A Colom lo acusan de dejarse manipular por su esposa, él replica que la respeta y no necesita a una diputada que lo defienda. Acerca de Espada, se rumora que anda con la cuñada de su presidenciable; de Pérez Molina, circulan noticias y correos que dicen que tiene amante. Al candidato militar lo involucran en casos de genocidio, y al civil le recuerdan que su organización recibió dinero de la Contraloría.

Los señalamientos de que ambas opciones son financiadas por el crimen organizado circulan por todos los medios. Aunque ninguno aporta pruebas de lo que dice, sean campañas negras o no, los mensajes han encontrado eco en mucha gente, y hacen más difícil la decisión para aquellos que votaron por alguien distinto en la primera vuelta.

Muchos de los que se quedaron sin candidato optan por apoyar al menos malo, así se ha dicho en elecciones anteriores, pero ante la avalancha de información negativa, se hace
difícil definir a quién darle el voto.

El tono de las campañas ha variado para la segunda vuelta, pero es difícil convencer a muchos en tan poco tiempo; quizá por eso se acude a tratar de descalificar al rival. Aun así, para ellos es buena estrategia, porque el próximo presidente tiene que ser uno de los dos.

No sería igual si, por ejemplo, usted estuviera escogiendo al gerente general de una compañía y tiene dos prospectos, con los antecedentes de nuestros candidatos, ¿contrataría a alguno?