Semanario de Prensa Libre • No. 260 • 28 de Junio de 2009

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D portafolio
   > D ecología
   > D fondo
   > D artesanías
   > D mundo
   > D recomendación
   > D farándula
   > D viaje
   > D Punto final

 


D fondo

El despertar de los gigantes
La temporada de lluvia se convierte en amenaza para los pobladores que habitan a las orillas de los ríos.

Por Francisco Mauricio Martínez
fotos: Esbin García

Imagen


En estos días, los ríos, que durante la época seca permanecen dormidos, comienzan a despertar. El agua de la lluvia abastece sus lechos y de nuevo se convierten en una amenaza para quienes habitan a sus alrededores, debido a los desbordamientos. Según el Instituto de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), 41 por ciento del agua de la lluvia se escurre por las laderas y forma los ríos, y el resto queda atrapada en la vegetación o se filtra en la tierra.

Por el punto donde desembocan los ríos están clasificados en tres grandes vertientes. La que tiene mayor cantidad es la del Pacífico (18) y, a la vez, donde sucede la mayoría de catástrofes en esta época, porque hay más concentración de pobladores y la topografía es plana, lo cual facilita los desbordes. Las otras dos son las del Atlántico o del Mar de las Antillas (10) y la del Golfo de México (11) —desembocan en ese país—.
El 90 por ciento de ríos está contaminado, aunque con distintos niveles, debido a los mil 660 millones de metros cúbicos de aguas residuales que generan el uso doméstico (40 por ciento), la industria (13 por ciento), la agroindustria (7 por ciento) y agropecuaria (40 por ciento). Nidia Mijangos, coordinadora de la Unidad de Cuencas y Recursos Hídricos del Ministerio de Medio Ambiente, explica que 10 por ciento de agua limpia corresponde a manantiales y corrientes de áreas protegidas, como el Cerro San Gil.

Grandes recorridos

El río más caudaloso es el Usumacinta, fronterizo con México, el cual acarrea un promedio anual, mil 500 metros cúbicos por segundo; medido en el punto donde sale de Guatemala y se adentra a territorio mexicano. El Motagua es el más extenso, pero su caudal es de 208.7 metros cúbicos por segundo en su estación de control, en Morales, Izabal, analizada por el Departamento de Investigación y Servicios Hídricos del Insivumeh.
Para definir cuántos ríos hay en el país (el Insivumeh clasifica 38) y cuál es el más largo, se debe tomar en cuenta que algunos se convierten en afluentes y pierden su nombre original. El Motagua tiene un trayecto de 486.55 km en el país; el Chixoy o Negro 417.90 km; La Pasión 353.90 km, el Usumacinta 198.25 km y el Cahabón 195.95 km.
El recorrido caprichoso de estos caudales causa que la unión del río Chixoy con el Usumacinta sea el torrente más extenso en el país, ya que su trayecto es de 728.85 km; sin embargo, parte de su ruta es fronteriza con México. “Debido a este fenómeno, se considera al Motagua como el más grande, pues nace y desemboca en el país”, explica el ingeniero Víctor Pérez, director del Departamento de Investigación y Servicios Hidrológicos del Insivumeh.

En esta época de lluvia, varios se convierten en navegables, por la abundancia de sus aguas y a la necesidad de los comunitarios de atravesarlos en embarcaciones pequeñas. Según el documento Ríos de Guatemala, editado por el Insivumeh, los más importantes son La Pasión, Sarstún, Polochic, y el complejo Lago Izabal-Río Dulce, porque se pueden navegar en cualquier época del año y aprovechar sus recursos pesqueros.
Durante la época seca, algunos se transforman en riachuelos inofensivos, con cientos de metros de playa en sus riberas, ya sea de arena o roca; sin embargo, en tanto se establece el período lluvioso, las cuencas se llenan. El director de Investigación y Servicios Hidrológicos del Insivumeh asegura que la cantidad de agua puede aumentar hasta mil por ciento, lo cual genera grandes desbordes.



Los daños que ocasionan son cuantiosos, tanto en pérdidas humanas como en la infraestructura (vial, de salud, vivienda y educación), producción agropecuaria y medio ambiente. El estudio Guatemala: Evaluación de los daños ocasionados por el huracán Mitch, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), señala que los graves efectos de la lluvia se deben a la acción previa del hombre, como la deforestación, el uso intensivo de las tierras, los asentamientos humanos en las laderas de montes o en las márgenes de los ríos y lagos. “Como suele suceder en este tipo de desastres, la población más afectada es la más pobre y marginada, que vive en zonas de alto riesgo”, asegura.

Los que más caos causan en la Costa Sur son el Achiguate, Coyolate, Madre Vieja, María Linda, El Naranjo, Suchiate y Samalá, y en la Costa Norte, El Motagua, Polochic y Chixoy, en Quiché. El mayor impacto negativo de los desbordes se refleja en los cultivos y pesca para el autoconsumo, y en las tierras bajas del Motagua y el Polochic, en daños a las plantaciones de banano y las haciendas de ganado. Las consecuencias para la economía familiar son el desempleo y la falta de alimentos, lo cual genera procesos de migración hacia zonas urbanas.

Para reducir los efectos de estas catástrofes, los ríos son monitoreados con sensores artesanales que miden el nivel del caudal, y se encuentran en la ribera y son controlados por voluntarios de la comunidad, que tienen un equipo de radio para informar a las autoridades. Estos aparatos muestran tres alertas, por medio de un sistema de luces: el verde, del nivel 1 al 3, significa que el cauce soporta más agua; el amarillo, del 4 al 6, indica que si la lluvia continúa, el río se desbordará, y el rojo, del 7 al 10 —se activa una alarma audible y visual—, señala que la comunidad se inundará.
Estos aparatos se encuentran en 38 cuencas de sitios donde el río no se desborda debido a la topografía. Su función es recopilar información para avisar a las comunidades que están río abajo de que hay una “crecida” y que, por lo tanto, deben abandonar sus viviendas. Antonio Palomino, quien desde hace 10 años monitorea el río Coyolate, en la aldea Cerro Colorado, Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla, explica que este sistema permite avisar una o dos horas antes a los comunitarios. “Cuando crece el río, emite un olor fuerte, apesta”, explica el voluntario.

Cuando el río suena

Los registros de la Coordinadora Nacional contra la Reducción de Desastres (Conred) muestran que en el 2008, debido a los desbordamientos, hubo 785 inundaciones en el país, lo que causó que 20 mil 376 personas se refugiaran en albergues durante varios días y así escaparan de la furia de los ríos. Estos fenómenos afectaron a 145 mil 322 personas —la mayoría de la Costa Sur—, de las cuales 42 mil 696 residían en comunidades de Escuintla. Regiones de Petén y Las Verapaces también fueron afectadas. Por estas causas murieron nueve personas, cinco en San Miguel Acatán, Huehuetenango, por una correntada de lodo que propició tres quebradas —paso estrecho entre montañas—.
Las inundaciones que más daños causaron en el país fueron las del huracán Mitch, en noviembre de 1998, y las de la tormenta Stan, en octubre del 2005. El primer fenómeno, según Conred, afectó a casi 750 mil personas, de las cuales, aproximadamente, 106 mil debieron ser evacuadas y 268 murieron. También 121 personas fueron declaradas desaparecidas. Los departamentos con mayor número de personas en albergues fueron Alta Verapaz, Escuintla, Santa Rosa, Guatemala, Izabal y Zacapa.
El segundo, según el estudio El Desastre de Octubre de 2005 en Guatemala, de la Cepal y la Secretaría de Planificación (Segeplan), afectó a 474 mil 821 personas; 42 mil 941 se refugiaron en albergues, 669 fallecieron y 884 fueron declaradas desaparecidas. Los departamentos más afectados fueron San Marcos —39.20 por ciento—, Escuintla —33.20 por ciento—, San Marcos —39.20— y otros —27.6 por ciento— . El monto del impacto ha sido estimado en Q7 mil 473 millones.
El número de muertos quizá habría sido mayor si no hubiera mediado la operación de los sistemas de alerta a la población, que facilitó la evacuación dos días antes de la llegada de la tormenta. Los daños en las vías de comunicación por la excesiva acumulación de agua causaron que durante varios días más de 16 mil personas permanecieran incomunicadas. Los principales daños del huracán fueron en Los Amates, Morales (Izabal), Panzós (Alta Verapaz) y la cuenca de Amatitlán (Petapa, Amatitlán, Villa Canales).

Sin alternativa

Pese a las catástrofes, los habitantes no están dispuestos a abandonar el lugar. La vecina Silvia Morales, de la aldea El Carrizal, Santa Lucía Cotzumalguapa, asegura que no puede ir a otro sitio, porque no tienen los recursos para comprar otro terreno. “Aquí es peligroso, pero ¿a dónde me voy?”, dice esta vecina que junto, con su familia reside a las orillas del río Coyolate.
Jairo Arreaga, jefe de Sistemas de Alerta Temprana de Conred, expone razones culturales: “Muchos dicen: ‘Aquí nací y aquí voy a morir, y no me voy’; otros no se marchan porque dicen: ‘Este pedacito me costó media vida comprarlo y a esta altura ya no puedo comprar otro’”.
Pese a ello, desde la tragedia que ocasionó el huracán Mitch, la cultura de la previsión comenzó a impulsarse en estas comunidades, sobre todo, con los sistemas de alerta y el traslado a los albergues. Arreaga opina que ha sido difícil, pero que cada año la población comprende mejor estas amenazas, además de que se ha sensibilizado con las charlas y las experiencias. “Pero la inseguridad causa que no todos abandonen sus hogares en el momento de las inundaciones, porque mientras unos están en la pena, otros están en la pepena”, explica.

Comunidades afectadas

Según el desbordamiento de los ríos, estas son las comunidades que se ven más afectadas.

RÍO COYOLATE:

4 Cerro Colorado
4 Santo Domingo
los Cocos
4 Las Playas
4 Santa Ana Mixtán
4 Barra del Coyolate
4 Canoguitas
4 Texcuaco
4 Santa Odilia
4 Chontel

RÍO CHIXOY:

4 La Máquina
4 Playitas
4 Horizontes
4 Merdeces I y II
4 Xalalá
4 Copalá

RÍO MADRE VIEJA:

4 San José Madre Vieja
4 Las Trochas 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10
4 San Francisco
4 Madre Vieja
4 Tiquisate

RÍO SAMALÁ:

4 San Sebastián
Retalhueleu
4 San Felipe
4 La Estancia
4 Nueva Candelaria
4 Las Pilas I y I
4 El Porvenir
4 El Retiro
4 La Lolita
4 Roxomá
4 La Máquina

Centro II

4 Polígono VII
4 C-14
4 Las Elviras
4 Flor de Piña
4 San Luis
4 El Palmar Viejo

RÍO MOTAGUA:

4 Los Amates
4 Morales
4 Mojanales
4 Buenos Aires
4 Jimeritos
4 Las Vegas
4 Quetzalito
4 Picuatz
4 Cayuga
4 Tenedores

RÍO SUCHIATE:

4 Limoncitos
4 Ocós
4 Tecún Umán
4 La Independencia
4 El Faro
4 Platanares
4 El Cascajo
4 El Esfuerzo
4 La Democracia
4 Margaritas
4 La Virgen
4 Nicá Catarina

RÍO ACHIGUATE:

4 Corralitos
4 El Limón
4 Lolita
4 La Cruzadilla
de Obero
4 Finca el Oasis
4 Las Guacas
4 Cuyuta
4 Cancuén
4 El Pilar
4 Botón Blanco
4 Tazmania
4 Los Tubos
4 Barrio Peñate
4 Puerto de San José
4 Barrita y Barrita Vieja
4 Parcelamiento
Los Ángeles
4 El Satélite

RÍO POLOCHIC:

4 Telemán
4 Panzós
4 Punta de Rieles
4 Largartos
4 La Tinta
4 Santa Catarina
Matanzas

RÍO MARÍA LINDA:

4 Paraje Galán
Guanagazapa
4 Guiscoyol y
Guiscoyolito
4 Atitán
4 Atitancito
4 El Chile y el Chilito
4 Conacaste
4 Puerto Viejo

RÍO NARANJO:

4 Ocós
4 Salinas
4 Santa Isabel
4 Los Almendros
4 Tilapita
4 La Blanca
4 Pueblo Nuevo
4 Santa María Naranjo
4 El Relicario
4 San Antonio Naranjo
4 La Playa Pajapita

   

© Copyright 2009 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com