Semanario de Prensa Libre • No. 292 • 7 de Febrero de 2010

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D frente

Con disciplina y un proyecto de vida
Este decano busca que sus estudiantes no solo lleguen a ser profesionales técnicos, sino que sean personas integrales que incidan en la realidad del país.


por Julieta Sandoval
Fotos: Hugo Navarro

Él ha roto los esquemas; no solo es el decano más joven de la Universidad Rafael Landívar (URL), a sus 36 años de edad, sino que, a pesar de no ser arquitecto, Ovidio Morales Calderón está al frente de la Facultad de esa profesión; se graduó de diseñador industrial. Su forma de vestir y de actuar también distan mucho de la imagen que cualquiera tiene de un decano: la corbata guardada, y el saco, colgado atrás de la puerta de su oficina, “por si hay una emergencia”, dice.
“Nosotros nos identificamos por vestirnos diferente, ser creativos; tenemos algo que nos identifica, pues buscamos innovar y evolucionar”, agrega. Esto lo confirma un objeto en su oficina, parece una escultura en metal, pero en realidad es un exprimidor creado por Philippe Stark, uno de sus diseñadores favoritos. “El exprimidor es un ícono del diseño; nos acompaña siempre que damos charlas a colegios, para que miren lo que se puede hacer”, asegura.
Dice tener dos números importantes en su haber: es el egresado número 10 —ahora hay 130— y el colegiado número uno. “Debido a la ley de colegiación obligatoria, nos abrieron un libro en el Colegio de Arquitectos, que era lo más afín”, explica. Aunque agrega: “Ser uno es bueno y malo; bueno, porque soy el primero, pero con el tiempo dirán que viejo”.
Dentro de sus muchas actividades, pues está ocho horas en la universidad, de 7 a 12 y de 17 a 20, y en el intervalo atiende su oficina, nos dio un tiempo para esta entrevista, y dice: “A mí me encanta hablar de lo que hago, pero no a todos les gusta escuchar sobre la vida de uno”. Entonces, conversemos.

Usted es el decano más joven de la URL

Tengo el honor de ser el octavo decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño, y el primero que no es arquitecto. Mi profesión es diseñador industrial; esto no es usual en una facultad como esta. Eso y ser el decano más joven son un reto, porque creo que los ojos de los demás están puestos en mí, en lo que se decide y se hace; eso no es fácil. Me tocó dejar los individualismos, pues ya no era pensar solo como un diseñador industrial; ahora lo tengo que hacer con las otras carreras —arquitectura, diseño, industria y gráfico—.
Mi premisa, por la formación jesuita, es que no formamos solo profesionales técnicos, sino con proyectos de vida, integrales, que van a incidir en una realidad. Ese es el reto que tengo cada vez que entro aquí —a la universidad—.

¿Le tomó por sorpresa su nombramiento?

Sí, pero no solo a mí, sino a todos. Pensar que un diseñador y no un arquitecto sea el decano es novedad, a lo que se le suma la edad. A veces relacionamos la palabra decano con una persona que tiene canas, aunque yo ya tengo algunas, pues es más decanas (bromea). Mis ocho compañeros son mayores que yo; pasan de los 50 años.

Eso no lo hizo dudar

Más que pensarlo, para mí fue saber que la institución me daba su confianza, como decir “usted ha hecho un buen trabajo y siga, un ascenso”. Significó que la gente tiene un buen concepto de mi trabajo. No me lo esperaba, pero es un gran reto.
Ahora estamos muy bien posesionados; somos la primera facultad, en la universidad, en Guatemala y en la región, cuyos tres programas de pregrado están totalmente acreditados a nivel internacional. Eso avala una calidad de educación para nuestros estudiantes; es un prestigio, uno de los mejores logros.
Pero esto ha sido el trabajo de todo mi equipo, que es muy eficiente, va a mi ritmo, comprende la visión que tengo de la facultad; ellos complementan mi labor. Muchas veces esa energía de mi juventud se equilibra con la experiencia y madurez del grupo.
Además, la confianza de la gente me tiene en pie; entre ellos, el rector, Rolando Alvarado, quien es de los que confía en las personas y deja trabajar, así como el apoyo de los otros vicerrectores, con quienes hacemos la labor en una universidad seria y comprometida con la educación, con un compromiso hacia la academia, la investigación y la proyección.
Hay una palabra que nos caracteriza como jesuitas; no soy cura, pero casi jesuita, por todo el tiempo que he estado aquí —en la URL—: magis, que significa dar lo mejor, o como dicen los gringos, dar el 110 por ciento. Venir aquí y hacer las cosas bien.

Usted hablaba de otras pasiones. ¿Cuáles son?

Es el deporte. El primero que practiqué fue karate. La primera clase la recibí el 19 de octubre de 1981 —hace una pausa—. Creo que ya se dio cuenta de que soy algo perfeccionista, por lo que tengo buena memoria y recuerdo fechas, nombres y caras.
Como soy medio loco y metódico, iba todos los días al karate; por eso gané premios de asistencia, pues no me gustaba faltar. Fui igual en el colegio —estudió en el Inglés Americano—; era el mejor promedio.
Después empecé con las motos. Hice motocrós 12 años. Una de las satisfacciones más grandes de mi vida fue una escuela donde se aplica la disciplina de no salir a parrandear, sino cuidarse como atleta, además de darle mantenimiento a la motocicleta. Tuve la oportunidad de competir en México, Honduras y El Salvador.
Otra de mis facetas en el motociclismo la logré hace cinco años, al ser oficial de la Federación Internacional de Motociclismo. Para eso obtuve una licencia, que es casi otra carrera, porque se debe asistir a un seminario y ganar un examen. Son muy rigurosos. Soy el encargado de velar porque las reglas de la Unión Latinoamericana y la Federación Internacional se cumplan en el país. He sido director de carrera de motos en todas las disciplinas en Guatemala y otros países.



¿Qué le llamó la atención del motocrós?

Desde pequeño siempre me gustaron las motos. A los 9 años tuve la primera, una Yamaha Pigui 80. Me han apasionado. Ya no sigo en eso; ahora soy el manager del equipo nacional de motocrós, y he tenido la oportunidad de llevarlo a la competencia de las naciones. Es como las olimpiadas de este deporte.
A este evento van tres competidores de los países participantes, que son muchos; es una vez al año. Hemos ido a tres —Holanda (2004), Francia (2005) y Estados Unidos (2007) —. El mejor puesto que hemos tenido es el número 25 de unas 40 naciones; es bastante aceptable.

Ahora, hablemos del buceo.

Es mi otra pasión. Comencé en 1994. Soy certificado de la Asociación Profesional de Instructores de Buceo. Ahorita soy asistente de instructor.
Este deporte me hizo ver de forma diferente el turismo. Cuando pienso en viajar, está presente el buceo. Lo he practicado en una isla volcánica en Grecia, en el Mar Rojo, en toda la barrera de coral que empieza en Honduras y termina en Belice. El blue hole, una de las áreas más conocidas para esta actividad, es una de las cosas más lindas que he visto.
He buceado con tiburones y delfines, en cenotes, lo cual es increíble, pues se puede ver la unión entre el agua salada y la dulce. Esto también es otra carrera, en donde hay que estudiar y ponerle mucho empeño.

En su historial académico no solo hay estudios de Diseño Industrial; al terminar la
licenciatura en la URL fue a estudiar un diplomado de Arte. ¿Por qué?


Apliqué y me gané una beca en el 2000 para estudiar un diplomado en Historia del Arte Moderno, en Venecia. Allí tuve la oportunidad de estar a la par de cuadros de René François Ghislain Magritte, Pablo Picasso, Salvador Dalí y otros famosos; una gran experiencia, pues siempre me ha llamado la atención la pintura.
Uno de los movimientos que más me gusta es el futurismo italiano. Mi artista favorito es Alexander Calder —escultor estadounidense—; es de los primeros que experimentó con arte kinético, que es el que se mueve con el aire; lo que más se conoce de él son los móviles. Ese gusto es porque él está muy cercano al diseño industrial, al usar muchos materiales como madera, vidrio, alambre, metal u otro, y porque nació el mismo día que yo, el 22 de julio; solo que él, de 1898, y yo, de 1973. Hay algunas coincidencias con este señor.

Un padre orgulloso

Sí. Soy el orgulloso papá de una señorita que se llama María Isabel, de 16 años. Ella es el motor de mi vida, por quien me despierto, trabajo y hago lo que hago todos los días; es una parte importante en mi desarrollo personal, y en quien tengo puestos los ojos las 24 horas. Ser papá le cambia a uno la vida, pues es pensar en una persona. Además de ser un legado, es una responsabilidad. Uno quiere dejarle a los hijos por lo menos lo que uno ha tenido. Estoy muy orgulloso de mi hija; es muy buena estudiante, disciplinada y responsable. Le gusta la natación y el tenis. Gracias a Dios, no las motos. Pero soy alcahueta y consentidor.

Usted combina su trabajo de la universidad con su empresa.

Sí, tengo una empresa de diseño llamada A O Diseño S. A., en donde hacemos iluminación y mobiliario urbano. Esto también me ha dado mucha satisfacción; he participado en varios proyectos como Cayalá, Cafetalito, Tacobell, Wendys, Hooters. Es placentero ver físicamente lo que uno tiene en la mente.
Entre mis expectativas están el ingresar a un programa de doctorado que me guste; todavía no lo he considerado como una opción de vida, porque la decanatura absorbe algo de tiempo, quizá en un año iré pensando en continuar mis estudios. Me llama la atención estudios en arte, porque es algo que me encanta.


Inspiración

  • Una gran inspiración para todo lo que ha hecho Ovidio Morales Calderón es su padre, que también lleva su nombre y es militar de carrera, general de brigada, fue director de la Escuela Politécnica y del Mariscal Zavala. “Él nos educó, a sus tres hijos, con disciplina y principios familiares”, cuenta.
  • Imparte clases en la URL desde hace 10 años. Entre su historial también está el haber sido coordinador académico. Después dirigió la carrera de Diseño Industrial, y ahora es decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño, cargo que desempeñará hasta noviembre del 2011.
  • También ha sido docente en la Escuela de Arquitectura y Diseño del Caribe y Panamá, en la Universidad Centroamericana de El Salvador, en la de Nicaragua y en la Iberoamericana de México. Próximamente será invitado como profesor en la Universidad de Colima, en México.
  • Es licenciado en Diseño Industrial, egresado de la URL. Tiene una maestría en Diseño Industrial, en la Escuela de Arquitectura y Diseño de América Latina y el Caribe, en Panamá. Posgrado de Autoevaluación de Carreras de Educación Superior, en la Pontificia Universidad Católica de Perú, y Posgrado en Docencia Universitaria de la URL.
 

   

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