De sangre galibi
Mario Gerardo Ellington
El ex comisionado contra el racismo y ex viceministro de Cultura considera que debido a la exclusión, los garífunas han estado de frente al Caribe y de espaldas a Guatemala, pero aún así no se olvidan de que son chapines.
por Francisco Mauricio Martínez Fotos: Carlos Sebastián

Como muchos garífunas, Mario Ellington (38) nació en Puerto Barrios debido a la falta hospital en su comunidad, pero luego fue inscrito en el registro civil de sus ancestros y en sus venas circula sangre afroamericana. “Muchos garífunas tienen la costumbre de que aunque sus hijos nazcan en otro lugar los registran en
Lívingston”, dice este abogado que, en la actualidad, trabaja en la Defensoría Pública Penal de Izabal.
Uno de sus mayores orgullos es haber sido el primer garífuna graduado en la facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos (1998). Su disposición por los intereses de su pueblo le permitieron (sin participar en política partidaria) llegar a ocupar el cargo de Comisionado Nacional contra el Racismo (2003-2007) y viceministro de Cultura y Deportes (2007-2008).
Su mayor logro desde estos cargos —afirma— fue visibilizar a su comunidad. A continuación, la conversación sostenida con este profesional.
¿Cuáles fueron sus mayores logros desde los cargos públicos?
Como comisionado, mi mayor ímpetu fue visibilizar al pueblo garífuna a través de sus aportes al país, como su mano de obra en el desarrollo, la cultura y abrir espacios públicos y dentro del Gobierno para mi pueblo.
Cuando me llamaron para ocupar el cargo de viceministro de Cultura y Deportes, durante los últimos 8 meses del gobierno de Óscar Berger, me pregunté: ¿qué voy a hacer con un presupuesto ya formulado y el que haré este año ya no lo ejecutaré? Sin embargo, consideré importante aceptar el cargo para seguir profundizando nuestra visibilización y el derecho a participar.
Yo mismo me respondí: si acepto como primer garífuna, a cualquier gobierno que llegue al poder, independientemente de su definición partidaria, esto le hará ruido y se va a ver en la necesidad de nombrar otro de ascendencia africana.
¿Cuántos garífunas viven en el país?
En Lívingston y Puerto Barrios hay unos 5 mil, y en toda Guatemala como 8 mil. Es importante, por asuntos de identidad, porque así lo consideramos como afrodescendientes, explicar que en el país no todo negro es garífuna, porque hay grupos que no lo son. Creo que, por todo, los negros sobrepasamos 10 mil.
¿Quiénes no son garífunas?
Nuestra presencia se inicia en 1802 con Marcos Sánchez Díaz, quien llegó a la bahía de Amatique. Después, con la construcción de Puerto Barrios y el ferrocarril, llegó otro grupo de negros de habla inglesa que provenían de Jamaica. Nos distiguimos de ellos porque nosotros tenemos apellidos españoles y ellos ingleses. En mi caso, sucedió que hay como dos o tres familias que surgieron de la mezcla de matrimonios con negros de habla inglesa, por eso mi apellido es inglés.
¿Qué tanto se conserva la cultura entre los que emigran?
A pesar del número escaso que somos, hay un arraigo profundo por nuestra identidad, aunque claro, tenemos el problema de las migraciones y la transculturización, pero creo que estamos a tiempo de salvaguardar nuestra cultura.
¿La visibilización se da a partir de los acuerdos de paz?
Hay que considerar que las culturas son dinámicas y que algunas expresiones van tomando características que no teníamos antes, pero lo más importante es su cosmovisión, espiritualidad y lengua, lo cual persiste entre nosotros.
Si antes el ritmo de punta, por ejemplo, se tocaba un poco más lento y ahora más rápido y con un poco de guitarra, estas ya son variantes del dinamismo, pero lo importante es que esta danza le sigamos llamando punta garífuna. En la culinaria también vamos a encontrar muchas variantes, pero lo importante es esa concepción.
¿De dónde surge el término
garífuna?
Según la antropología, es el resultado de una transformación morfológica de ciertos términos, fundamentalmente del vocablo galibi o kalibi. Hay que recordar que el pueblo garífuna es mestizo porque somos una fusión entre caribes y arawacos, que son indígenas de América con africanos, y es aquí donde vamos con la valorización del mestizaje. Algunos caribes le llamaban a las islas galibi, que con el sufijo na se forma el patronímico. En la actualidad, seguimos formando patronímicos con este sufijo. Esto fue teniendo cambios morfológicos hasta llegar a garífuna.
¿Cómo se maneja la guatemalidad o ser guatemalteco?
Tiene varios aspectos. En primer lugar hay que reconocer que cuando los garífunas llegaron a Centroamérica, en 1797, a la isla de Roatán, Honduras, no se conocía la división geopolítica que se dio a partir de la Independencia de 1821.
Esto les permitió asentarse a lo largo de la costa Caribe y se expandieron de Honduras hacia Nicaragua, Guatemala y Belice. Es a partir de ahí donde formamos una nación garífuna y la división geográfica que se da más adelante nos afecta en cierta medida, pero no destruye nuestros lazos familiares, culturales e identidad, los cuales se mantienen hasta la actualidad, pues nos vemos como una nación garífuna en el Caribe.
Esta situación, ¿parte de un sentimiento de exclusión?
Por muchos años los garifunas nos hemos sentido excluidos de todo el sistema social, cultural, económico y político. Yo lo he simbolizado de esta manera: los garífunas hemos estado de frente hacia el Caribe y de espaldas a nuestro territorio continental que es Guatemala, pero, aún así, no nos olvidamos de que somos guatemaltecos.
Los Acuerdos de Paz, particularmente el de Identidad de los Pueblos Indígenas, nos han ayudado mucho para retomar esta ciudadanía y ejercerla. Para el ejercicio de ésta es importante tomar en cuenta las migraciones a Estados Unidos, debido a que en el extranjero se tiende a recuperar la identidad. Esto sucede cuando se dice: soy garífuna pero guatemalteco, o soy garífuna pero hondureño...
Tenemos derecho a la ciudadanía plena guatemalteca no sólo por una cuestión romántica y de reclamo, sino en base a nuestros aportes al país. El primero fue crear condiciones de habitabilidad en la costa del Caribe; hay que recordar que los belgas intentaron desarrollar empresas en esta región y no aguantaron las plagas, ahí están en el cementerio de Santo Tomás.
Hemos aportado mano de obra a las bananeras y la construcción de muelles. Nuestra cultura también aporta turismo y remesas familiares. Los futbolistas nos han ayudado a visibilizarnos, debido a que tenemos varios hermanos que destacan en este deporte.
¿De qué manera se revela la marginación?
La educación bilingüe e intercultural, los programas de salud y el derecho al desarrollo productivo de la región no llegan; los beneficios que genera el turismo que tienen como objeto, no objetivo, la cultura garífuna tampoco se sienten.
Otro tema es la extranjerización, debido a todo negro que se observa en las calles se cree que es extranjero. En la Dirección General de Migración, por ejemplo, cuando solicitamos pasaporte somos investigados y se nos pide la certificación de nacimiento, porque no creen que tengamos cédula de vecindad guatemalteca.
Cuando los agentes de la Policía Nacional Civil nos paran en la calle, lo primero que nos solicitan es el pasaporte, porque ellos no tiene la conceptualización de que podemos tener cédula. En otras palabras, estamos estigmatizados, todo lo cual molesta al pueblo garífuna.
Dentro de la cosmovisión, ¿qué es lo más arraigado?
La espiritualidad, el concepto exacto, como dicen los antropólogos hay que sentarse a discutirlo, pero es nuestra cosmovisión y religión ancestral africana. También está la lengua y otras expresiones culturales como la música y la danza.
¿Alrededor de qué elementos gira la cultura?
En el culto a los ancestros. La fe de que no existe la muerte, si no que es una transición, ya que cada persona que fallece pasa a otra división, que al final es una sola, y que por lo tanto, nuestros antepasados no mueren, sino que ahí están.
¿Y a qué se le rinde culto?
A la naturaleza, los ríos; se hace una acción de gracias a las montañas, la tierra y el sol. La música no es fundamental, porque tenemos, por ejemplo, ceremonias de alta jerarquía, donde ni siquiera se utilizan los tambores, ni la danza, la música no es lo fundamental en nuestra cultura, aunque no negamos que es parte de la misma.
Perfil
- Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Abogado y Notario (Usac).
- Maestría en Etnicidad, Etnodesarrollo y Derecho Indígena (Usac).
- Maestría en Derecho Ambiental (UMG).
- Primer viceministro de Cultura y Deportes (2007-2008).
- Asesor Jurídico de Gerencia y Subgerencia del Instituto de Fomento Municipal (2007).
- Comisionado Coordinador de Unidad Jurídica de la Comisión Presidencial contra la Discriminación y el Racismo contra los Pueblos Indígenas (2003-2007).
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