Semanario de Prensa Libre • No. 280 • 15 de Noviembre de 2009

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D recomendación

Los valores de todo un hombre


Esta obra inicia con un incidente trivial —la fuga de dos semovientes en un potrero—, que desencadena una serie de reacciones en respuesta a un esquema de comportamiento humano, hilvanadas dentro de un agradable relato.
La finalidad del mismo es describir un cuadro campestre y comprobar que en las familias pobres se cultivan las buenas costumbres, y la convivencia social va de la mano con los valores éticos.
Con imágenes cotidianas de un ambiente rural, aparentemente fuera de contexto para los modelos de la vida actual, el lector con facilidad encuentra el trasfondo e identifica al personaje, a quien las circunstancias moldean su carácter a merced de hechos fortuitos que lo fortalecen y convierten en todo un hombre.
Suya y muy particular es la determinación de no ceder ante la adversidad hasta cumplir sus propósitos, lo que a su modo de ver las cosas debe llevar a realizarlos, pues es como un mandato supremo de su fuero interno.
Salido del más puro entorno campirano, este relato es otra forma de ver la vida: desde las raíces más sencillas de nuestra tierra.
En la obra son evidentes la riqueza del lenguaje y el claro mensaje positivo.

Todo un hombre. Elías Valdés.
155 páginas. Imagraf G&N.
ISBN: 978-99922-2-577-6


PRESTO NON TROPPO
Bax y Chung

Por Paulo Alvarado

Hay ocasiones en que pareciera que todo sucede el mismo día. Para mí, el pasado miércoles 4 fue una de esas ocasiones. Además de las ocupaciones cotidianas, una conferencia sobre fotografía, una función de danza, un musical de una academia, dos talleres sobre arte titiritero, una exposición de artes visuales… mientras el mundo de la antropología y la ciencia social lamentaba el fallecimiento de Claude Levi-Strauss.
Ese día, un ensayo, en preparación de una gira nacional con tres grupos de rock, me impidió llegar a tiempo a otro evento simultáneo: el concierto que ofrecieron los pianistas Alessio Bax y Lucille Chung en el auditorio Juan Bautista Gutiérrez. Me perdí la primera mitad, que abrió con uno de los innumerables juegos de variaciones que se han escrito sobre el célebre tema del Capricho 24, de Paganini; en este caso, la versión que Lutoslawski compuso y solía tocar durante la Segunda Guerra Mundial en cafés de Varsovia. Le siguió la reducción a cuatro manos que Stravinsky hizo sobre su música para el ballet Petrushka.
Pero estos jóvenes y muy talentosos músicos, italiano él y canadiense ella, habían reservado lo mejor para la segunda parte. En un despliegue de excelencia técnica y sensibilidad artística mostraron un extraordinario dominio de un lenguaje musical arriesgado: el dúo de pianos. Desde los suavísimos, tan bien ligados, hasta la articulación límpida y la perfección mecánica del movimiento imparable y exhaustivo que demandan el breve Concertino opus 94, de Shostakovich, y la Suite opus 17, de Rachmaninov, los maestros Bax y Chung brindaron un recital a dos pianos, como teníamos largo rato de no escuchar en este país. Sencillamente estupendo.
Sobre eso, hay que mencionar la afinación de los dos instrumentos (trabajo poco obvio, pero decisivo para una buena audición, del maestro Carlos Penedo). Una vez más, felicitaciones a la Organización para las Artes de la Universidad Francisco Marroquín, que esa noche también vio recompensados sus esfuerzos con una sala casi repleta. Repito, un recital sencillamente estupendo.

presto_non_troppo@yahoo.com



   

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