Ciudad con miles de atracciones
Museos, iglesias u obras arquitectónicas pueden ser vistos en cualquier punto de esta inmensa metrópoli.

Palacio de Gobierno, en el Centro Histórico.
textos y fotos: Julieta sandoval
La variedad de expresiones artísticas que el visitante encuentra a cada paso en el Distrito Federal de México es sin duda uno sus mayores atractivos.
Al llegar a esta metrópoli no se sabe por dónde empezar; desde sus calles —como el Paseo de La Reforma—, las esculturas resaltan a la vista. Las hay del siglo pasado y varias contemporáneas. Es así como representaciones de estilos geométricos y colores llamativos se combinan con aquellos sobrios y clásicos. Entre estas está el Ángel de la Independencia, sin duda, la más emblemática de sus construcciones.
Con una altura de 45 metros, equivalente a un edificio de 15 pisos, el ángel de bronce con recubrimiento de oro —que mide 6.7 metros y pesa siete toneladas—, representa la Victoria Alada. Esta pieza fue desvelada el 16 de septiembre de 1910, como evento culminante de las fiestas del centenario de la Independencia.
Hoy, el Ángel y el Zócalo son los lugares preferidos de los mexicanos para reunirse, ya sea para festejar o para protestar, tanto por eventos políticos, como por victorias deportivas.
Esta escultura es tan propia de la ciudad que refleja los problemas de hundimiento existentes, ya que originalmente el proyecto constaba de 9 escalones para ascender a su base, pero ahora tiene 14 más, pues la capital azteca fue asentada por los españoles en la antigua ciudad prehispánica de Tenochtitlán, edificada a orillas del lago Texcoco, lo que hace que la tierra no sea firme.
Otro de los lugares culturales del D.F. se encuentra en Coyoacán —quizá uno de los barrios más bellos de la metrópoli—: La casa azul, en donde funciona el Museo Frida Kahlo. Otrora la vivienda de los padres de la artista y en donde vivió con su esposo, Diego Rivera.
La casa fue convertida en museo en 1958, cuatro años después de la muerte de Kahlo. Recorrer sus habitaciones es regresar a la exitosa, pero también tormentosa, vida de la pintora.
Ir al D.F. y no visitar Chapultepec es casi imperdonable. Y es que en este inmenso parque urbano de 800 hectáreas, que significa Cerro del Chapulín, cuenta con instalaciones para todo tipo de recreación (juegos mecánicos, museos, teatros y zoológico); hasta los barrotes que lo circulan son usados como galerías.
Pero si le gusta la historia, este es otro pretexto para visitar Chapultepec y su Museo Nacional de Antropología, el cual cuenta con 11 salas dedicadas a la arqueología y 10 para la etnografía. Ejemplos son las culturas mexica y maya. La primera dedicada a los pueblos que se asentaron en el altiplano central mexicano. Diversas esculturas muestran el esplendor de estos pobladores, en donde destacan las de serpientes —consideradas deidades—, por lo que muchas fueron destruidas por los frailes españoles para evitar que los nativos las adoraran.
Para poder ofrecer al visitante una mejor visión existen varias reconstrucciones como el mercado de Tlatelolco, en la sala Mexica; y en la sala Maya están las tumbas de Palenque y Monte Albán.
El centro de la historia
En el centro histórico existen construcciones suntuosas, que provienen de la época colonial hasta la actualidad. Los edificios de Correos, el Palacio de Iturbide, en donde hoy funciona el Banco Nacional, son algunas. Según cuentan, la propiedad era de los condes de San Mateo de Valparaíso y marqueses de Jaral de Berrio, quienes ordenaron hacer el inmueble con toda la dote de su hija para que el novio no gastara el dinero.
Al estar en esta zona es imposible no visitar la Catedral, la que impresiona con su fachada barroca y neoclásica, pero aún es más sensacional el interior, en donde destacan retablos y pinturas, y en especial los magníficos órganos, auténticas obras de arte. Aquí también se observa el hundimiento de la ciudad, ya que las columnas han sido reforzadas por ingenieros especializados. A la par está El Sagrario, construido en 1749, ejemplo de estilo churrigueresco. En las afueras de estos templos permanecen personas que hacen limpias, sacando los malos espíritus por medio de azotes con plantas y oraciones especiales.
Devoción y admiración
Algo que no puede estar fuera del itinerario de un visitante en la ciudad de México es la Basílica de Guadalupe. Ya sea por devoción, si se es católico, o para admirar la serie de edificaciones —la antigua y nueva Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, el Templo Expiatorio de Cristo Rey, la Capilla del Pocito, la Parroquia de Capuchinas, la Capilla del Cerrito, la Capilla de Indios, instalaciones para investigaciones y el Museo de la Basílica de Guadalupe—. Es un lugar que sorprende.

Vista de La Casa Azul, en donde vivió Frida Kahlo.
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