Guatemaltecos en EE. UU. responden encuesta en línea

La encuesta da a conocer la situación en que se encuentran los guatemaltecos en EE. UU. El 21 por ciento de quienes participaron aseguran que migraron porque no había trabajo en Guatemala y que su condición de vida ha mejorado. Pese ello, el 70 por ciento quiere regresar.

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La primera encuesta sobre migración hacia Estados Unidos, efectuada por Prensa Libre y Vox Latina, que estuvo en línea entre el 15 de abril y el 15 mayo, en PrensaLibre.com, logró obtener la respuesta de más de mil 200 migrantes, quienes reconocen que sus condiciones de vida han mejorado y que, pese a que la situación laboral se ha complicado, siguen mandando dinero a sus familias.

Respecto de las razones que los llevaron a emigrar, el 21 por ciento contesta que la falta de empleo en Guatemala los obligó a buscar un lugar con mejores oportunidades para superar sus dificultades económicas, objetivo que ha sido cumplido por el 89 por ciento, quienes en su mayoría desean regresar algún día al país.

Este afán que tiene la mayoría por reencontrarse con su familia y empezar una nueva vida en Guatemala, preocupa a Julio Villaseñor, presidente de SOS, Inmigración Internacional, debido a la falta de planes gubernamentales para integrar en la sociedad y en la población económicamente activa a los guatemaltecos que decidan regresar al país.

“¿Qué está haciendo Guatemala para recibir la avalancha de personas que queremos regresar al país?”, cuestiona. Haroldo Rodas, ministro de Relaciones Exteriores, asegura que están trabajando en ello, y que, con la ayuda de los bancos del sistema, buscan desarrollar programas de inversión que permitan a los migrantes tener un mejor nivel de vida.
“Debemos pensar en cómo van a invertir esos recursos, para que el sacrificio que hicieron en Estados Unidos valga la pena”, expresa.

Sostén de la economía

Mientras se deciden a regresar, los guatemaltecos en EE. UU siguen siendo unos de los principales sostenes de la economía del país, ya que, pese al aumento en el número de deportaciones, la disminución en las plazas de trabajo —en especial en la construcción— y la recesión, el 83 por ciento dice que continúa mandando dinero a sus familiares en Guatemala. El 48 por ciento afirma que lo ha hecho en la misma cantidad, y el 36 por ciento reconoce que ha disminuido la cuota, que en la mayoría de casos, 47 por ciento, es mensual.

Según el último reporte del Banco de Guatemala, solo en el primer trimestre del 2008 ingresaron en el país US$1mil 358 millones en remesas provenientes de EE. UU., lo que significa un incremento del 11.33 por ciento en relación con el mismo período del año anterior.
Pese a ello, María Antonieta de Bonilla, presidenta del Banco de Guatemala, calcula que el índice de crecimiento bajará de 5.7 por ciento en el 2007, a 4.8 durante el 2008, a causa de la crisis económica que se vive en aquel país.

El año pasado, las remesas alcanzaron un récord de US$4 mil 128 millones, contra los US$3 mil 609 millones del 2006, y se convirtió en la segunda fuente de divisas de Guatemala, después de las exportaciones de bienes y servicios.

Ana María Méndez Chicas, de la Defensoría del Migrante, de la Procuraduría de los Derechos Humanos PDH, indica que las tendencias están cambiando debido al endurecimiento de los controles migratorios y los efectos de la recesión.

“La razón de la migración sigue siendo la búsqueda de una mejora económica; sin embargo, la mayoría de los deportados ya no están dispuestos a volverlo a intentar, debido a la reducción de plazas de trabajo y las violaciones de las que han sido víctimas”, lamenta.
Del total de las personas que participaron en la encuesta, el 54 por ciento dijo haber sufrido algún tipo de discriminación durante su estancia en EE. UU. “Hay violación de los derechos humanos en Estados Unidos; el presidente Colom se lo hizo saber al presidente Bush en su reciente visita, y lo vemos reflejado también en esta encuesta”, declara Haroldo Rodas, ministro de Relaciones Exteriores,
El funcionario recuerda que esta semana hubo un pronunciamiento ante el Gobierno de Estados Unidos, por medio de la Embajada de Guatemala en Washington, en protesta por el trato que se le dio a los 287 guatemaltecos que fueron detenidos en una redada realizada en la planta empacadora de carne Agriprocessors, en Postville, Iowa.

Según medios de prensa locales, la mayoría de los detenidos fueron llevados a los terrenos usados para la Feria del Congreso Ganadero Nacional, en Waterloo, para esperar su comparecencia ante un tribunal, pero el consulado guatemalteco en Chicago negó la versión y aseguró que estaban en un centro de detención normal.

La medición también revela que el 63 por ciento de quienes respondieron continúa sin resolver su situación migratoria, lo que, a criterio de líderes de comunidades de guatemaltecos en EE. UU., se debe a la falta de información y ayuda de las autoridades consulares.
“El Gobierno de Guatemala debe preocuparse por fortalecer la comunidad guatemalteca en EE. UU., para que exista apoyo para el más de millón y medio de guatemaltecos que estamos en este país”, reclama Villaseñor.

Posturas políticas

Los migrantes también contestaron preguntas sobre sus preferencias dentro de la política estadounidense, y los demócratas obtuvieron el mayor porcentaje de apoyo en la encuesta, con casi 80 por ciento.

La favorita de los guatemaltecos entre los precandidatos es Hillary Clinton, con 53 por ciento. Villaseñor dice que hay un grupo importante de connacionales interesados en el tema, ante la necesidad de encontrar apoyo; sin embargo, reconoce también que algunos guatemaltecos residentes en EE. UU. pasan desapercibidos. “Si apenas participaron en Guatemala…”, exclama.
El recrudecimiento de las políticas antiinmigratorias en Estados Unidos ha aumentado el número de deportaciones de guatemaltecos en los últimos años, y llegó a 23 mil 62 en el 2007, y a cerca de nueve mil 177 en lo que va del 2008, de acuerdo con datos de la Dirección General de Migración.

Según la Organización Internacional para las Migraciones, más de 1.2 millones de guatemaltecos viven en el extranjero. El 90 por ciento se encuentra en Estados Unidos, y de ellos cerca de 60 por ciento son indocumentados.