Buenos y malos
Arzú, el bueno; Portillo, el malo
Al momento de hacer el balance histórico
de los buenos y malos políticos que ha tenido Guatemala,
la memoria de muchos de los encuestados no se remonta más
allá de
12 años.
Álvaro Arzú es catalogado por la mayoría
como un buen político, con el 13.33 por ciento. La fortaleza
del ex presidente de la República y actual alcalde metropolitano
está en la región central, con el 21.4 por ciento.
Es el favorito, además, de quienes ganan más de US$200
al mes, los que han ido a la universidad, los ladinos y las mujeres
(13.9 por ciento).
Detrás de Arzú aparece Álvaro
Colom, con el 9.50 por ciento. La percepción de que es un
buen político
es mayor entre las personas que viven en el oriente del país,
con 27.6 por ciento.
Personajes como Juan José Arévalo
o Jorge Ubico son bien recordados por aquellas personas de más
de 56 años,
y otros como Ramiro de León Carpio o Jorge Carpio aparecen
por debajo del uno por ciento.
En la encuesta se le pidió a
la gente que también
nombrara a un mal político guatemalteco. Alfonso Portillo
se llevó el premio, con 29.42 por ciento. Donde opinan peor
de él es en altiplano —40.9 por ciento— . Tampoco cuenta
con la simpatía del 29.7 por ciento de los indígenas
consultados y de quienes ganan más de US$200.
A Portillo,
quien tras dejar el cargo huyó a México
y está acusado de apropiación indebida, le siguen
Efraín Ríos Montt (18.92 por ciento), Jorge Serrano
Elías (7.50) y Vinicio Cerezo (2.75).
Ríos Montt y
Serrano también han afrontado problemas
con la justicia. Al primero se le acusa de genocidio, y al segundo,
de apropiación indebida y faltas contra la Constitución,
luego del autogolpe de Estado cometido en mayo de 1993.  |