Congreso
Un Congreso señalado
Múltiples denuncias han mantenido a los congresistas en el ojo del huracán.
Por Marvin David Del Cid
y Jenniffer Paredes Díaz
Las alianzas políticas con acuerdos “bajo
la mesa”, corrupción, promesas incumplidas y leyes aprobadas
en forma ilegal estuvieron a la orden del día durante el segundo
año de la actual legislatura que inició funciones el
14 de enero de 2004, junto al gobierno de la Gran Alianza Nacional
(Gana).
Lo que se creía imposible se convirtió en realidad: acuerdos entre
la Gana y el Frente Republicano Guatemalteco (FRG), los cuales se incrementaron
durante el 2005.
¿A cambio de qué? Nadie responde esa pregunta. Pese a
ello, diversos sectores consideran que los eferregistas negociaron
impunidad a cambio de dar sus votos en la aprobación de varias
leyes. En tanto, la dirigencia oficialista, niega las críticas.
Uno de los acuerdos sería parar la persecución penal
en contra de los dirigentes del FRG, investigados por el Ministerio
Público por los disturbios del Jueves Negro. Otro tema que dio de qué hablar fue el del incremento salarial
que los legisladores se recetaron a finales de 2004. No obstante,
el 6 de enero de 2005 dieron marcha atrás en sus intenciones,
luego del rechazo de la población.
Sin embargo, la Junta Directiva autorizó, en el segundo
semestre de este año, que cada diputado contratara un asesor
extra, lo que es considerado como un aumento en forma oculta.
El TLC
10 de marzo, pese al rechazo popular, el Congreso aprobó el Tratado
de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Los congresistas consideran que
ha sido uno los mayores logros de la presente legislatura.
La Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), uno de los partidos que
se había
opuesto a la ratificación del TLC, al final accedió a dar su
voto. Por ello, las organizaciones sindicales, estudiantiles y populares,
la acusaron de traición.
Un paquete de leyes compensatorias al TLC se encuentra pendiente
de ser aprobado en el pleno. Varias de esas normas ni siquiera
se han empezado a analizar en comisiones.
Desorden administrativo
Cajas chicas sin control, pago de asesores a granel, contratación
de familiares, compras innecesarias y favores políticos a cambio de
obras, también fueron parte del día a día en el Organismo
Legislativo.
La Junta Directiva fue incapaz de tener control sobre el área administrativa
del Congreso, lo que generó múltiples actos de corrupción.
El año, además, dejó que más legisladores renunciaran
a su partido. Los casos más notorios fueron la conformación
de la bancada integracionista por parte de parlamentarios electos por el
Frente Republicano Guatemalteco (FRG).
La UNE también perdió a algunos de sus diputados, quienes señalaron
al secretario general de ese partido, Álvaro Colom, de manipular la
organización y de que en ella existen grupos paralelos.
Reelección de Méndez
Pese a las críticas en contra del Congreso, el candidato oficial Jorge
Méndez Herbruger fue reelecto para dirigir por segundo año
el Legislativo. Fue acusado de comprar la voluntad de los opositores a cambio
de viajes y beneficios personales, así como la contratación
de personas afines a los diputados.
El 2005 cierra en el Congreso con números rojos. No es para menos,
pues es el organismo más rechazado por los guatemaltecos.
De nuevo, los directivos hicieron las promesas
de enfrentar la corrupción
y legislar para beneficiar a la mayoría de la población.
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El año de los viajes
Por Jennyfer Paredes
El 2005 quedará grabado
en la historia del Congreso como uno de los años con más
salidas al extranjero para los diputados.
Fue gracias a la política de viajes por votos que impulsó la
Junta Directiva, presidida por Jorge Méndez Herbruger, que los guatemaltecos
financiaron 311 salidas a 33 diferentes destinos del mundo.
La cifra corresponde a los viajes con algún registro oficial, pero hubo
un número no determinado de salidas no informadas, por ejemplo
la de Jorge Mario Barrios Falla, de la Gran Alianza Nacional (Gana),
a Hawai. Los diputados dispusieron de Q3.7 millones para los viáticos de sus
giras, además del pago de boletos aéreos y otros servicios.
Para viajar sólo se requería el voto seguro en algunos proyectos
y silencio ante la prensa.
La labor en las comisiones de trabajo se vio interrumpida en algunas
oportunidades debido al número de congresistas fuera del país, tal el caso
de la solicitud de ampliación del estado de calamidad hecha por el Gobierno
al Congreso en noviembre.
La prórroga no pudo aprobarse
de urgencia nacional, puesto que requería
dictamen urgente de la Comisión de Gobernación, pero
este debió esperar
porque buen número de sus integrantes estaban de viaje.
Los lugares preferidos
Entre los destinos preferidos por los congresistas destacan Francia,
Argentina, Brasil, Italia, Suiza y México.
También se registraron delegaciones constantes a Panamá, Estados
Unidos y Perú.
El viaje más escandaloso fue el que realizaron, el 2 de septiembre,
Mario Rivera y Guillermo Sosa, del Frente Republicano Guatemalteco (FRG); Jaime
Martínez Loaiza, de la Gana, y Nery Samayoa, de la Unidad Nacional de
la Esperanza (UNE), a Trinidad y Tobago, en la víspera del encuentro
futbolístico entre la Selección de Guatemala y su similar de
aquel país. Jaime Martínez Loaiza, Jorge Mario Barrios Falla y José Conrado
García, de la Gana, fueron los diputados con el mayor número
de salidas.
La jornada de viajes también
contó con un deportado: Pedro Pablo
Palma Lau, del bloque integracionista, quien se dirigía
a Corea pero fue detenido en Estados Unidos, donde se
le retiró la visa.
Irregularidades
Plazas fantasma y sobresueldos
Un secreto a voces durante 2005 y una práctica
que lejos de alejarse se sigue incrementando en el Congreso, es la
contratación de personal sin control.
Amigos, familiares y correligionarios fueron parte
de la constante, incluso los medios de comunicación dieron a conocer la existencia
de decenas de plazas fantasma: personas que sólo llegan
a cobrar su cheque mensualmente, pero que nunca son vistas laborando
en el Congreso.
A ello se suman los trabajadores que no llenan las
calidades necesarias para desempeñar ciertas funciones y,
pese a ello, siguen en los cargos.
Uno de los casos más emblemáticos fue el del presidente del Legislativo,
Jorge Méndez Herbruger, quien tiene a su servicio a más de 20 asesores,
por los que se debe pagar más Q500 mil al mes, sin contar otros gastos
en los que incurre.
También es importante mencionar que Prensa Libre publicó varias
investigaciones de personas que tenían dos trabajos, uno en el Congreso
y el otro en diferente institución. ¿Cómo cumplen
con ambas funciones en el mismo horario?, es una pregunta sin respuesta.
Sobresueldo
Otro escándalo es que la Junta Directiva autorizó que
cada legislador contratara un asesor extra con sueldos que van
desde los Q7 mil hasta los Q 15 mil, lo cual se convierte en un
incremento salarial en forma indirecta.
Agenda pendiente
Leyes engavetadas
La promesa de aprobar varias leyes en el Congreso,
durante el 2005, se quedo sólo en eso, en promesa. Proyectos
de ley que tienen varios años de ser discutidos, de nuevo
no se convirtieron en leyes. Las iniciativas relacionadas con el
sistema de justicia son la mayor deuda. Además, siguen en
lista de espera las iniciativas para mitigar los efectos del Tratado
de Libre Comercio (TLC).
Ilegalidades
Leyes
sin quórum
La Gran Alianza Nacional (Gana) con el Frente Republicano
Guatemaltecos (FRG), el Partido Unionista y el Partido de Avanzada
Nacional (PAN), aprobaron varias leyes de forma ilegal, por no contar
con el quórum necesario.
Una de ella fue el Registro Nacional de Personas (Renap), que fue
pasado sin mayoría calificada (105 votos).
La promesa de instalar el marcador electrónico para tener
el control de diputado en el pleno, fue otra promesa sin cumplir.
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