Los Chuj:
son hábiles artesanos de rica tradición
Las artesanías en maguey de San Mateo Ixtatán
y San Sebastián Coatán, así como las ruinas arqueológicas
de Chaculá y Quen Santo, son parte del patrimonio cultural del
pueblo chuj.
Habitan al norte de Huehuetenango, departamento que comparten
con mames, k'iche's, poptís, tektitekos, q'anjob'ales, jakaltecos
y akatecos.
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| El colorido de sus trajes resalta las características
de la mujer chuj. |
Durante el conflicto armado interno, los chuj sufrieron
con intensidad la violencia. Debido a ello, miles buscaron refugio en
el sureste de México.
Este pueblo goza de merecida fama por el trabajo artesanal
en fibra de maguey, conocida como jarcia.
Con un machete poco afilado, los vecinos de San Mateo
Ixtatán y San Sebastián Coatán raspan el maguey
y obtienen gruesos hilos para fabricar bolsas, morrales y redes.
Además del cultivo de la tierra, los chuj pastorean
ovejas, se dedican al arte de la cerería y a la cerámica
vidriada.
En Nentón, al noroeste del departamento, se encuentran
los sitios arqueológicos de Chaculá y Quen Santo. Ambos
lugares cuentan con estructuras que evidencia la cultura Olmeca.
En ese municipio se localiza la laguna Yolnajab o Brava,
un atractivo turístico poco visitado. De Nentón también
es originaria la marimba Ana Mikin, que ha recorrido todo el país.
Los Toritos, El Venado y La
Conquista, son algunos de los bailes más populares en la
región chuj.
Sus creencias religiosas son mezcla de antiguas prácticas
mayas con creencias cristianas occidentales.
Así, rinden culto al Cristo de Esquipulas lo mismo
que creen en nahuales o hacen pactos con el guardián de
los cerros.
Las mujeres chuj son las que menos acceso han tenido
a la educación en comparación con indígenas y ladinas
de todo el país. Muestra de ellos es que sólo 12.5 por
ciento sabe leer y escribir.

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