Sipakapenses:
artesanos de la cera
El sipakapense, uno de los 21 idiomas de origen maya
reconocidos en Guatemala, es hablado por unas 4,409 personas originarias
de Sipacapa, San Marcos, un municipio de 152 kilómetros cuadrados.
Durante el período colonia se le conoció como
San Bartolomé Sipacapa. El cronista Francisco de Fuentes y Guzmán,
al describir en el siglo XVII a los habitantes del pueblo de esa parcialidad,
se mostró sorprendido no sólo por la limitación
de su estirpe, sino por el abatimiento y la pobreza y desnudez en que
viven.
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| El traje de las sipacapenses no es tan colorido
como el de otras regiones. |
Mientras tanto, en 1770, Pedro Cortés y Larraz
consignó que en Sipacapa se hablaba el kacchiquel y
los indígenas tenían muy bien con qué vivir.
Una de las primeras referencias escritas sobre Sipacapa
quedó registrada en la Gaceta de Guatemala el lunes 14 de agosto
de 1797.
En ella, Joseph Domingo Hidalgo resumía: Su
comercio es corto en siembras de maíz y manufacturas de lana".
A sus habitantes los describió como indios joviales y
muy ladinos. En la actualidad, los sipacapenses se dedican a
la agricultura y la cerería. Elaboran veladoras, palmatorias
(utilizadas en primeras comuniones) y cirios, entre otros.
El lugar es de rica tradición oral. Uno de los
relatos más difundidos es el de un hombre misterioso que bajaba
siempre del cerro Tuixux. Los sipacapenses lo nombran como Juan Noj.
Según la historia, Noj se enamoró de
una mujer del lugar y los vecinos pusieron vigilancia en la casa de
la muchacha para que el hombre no entrara.
Pero al día siguiente, la mujer encontró una
guineos muy chulos y frescos y se asustó. Según
los ancianos, Juan era un ladino muy grande con cuernos y
era dueño del Tiuxux. Cuando terminó su trabajo en el
cerro se fue a la casa del Dios Mundo.

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