Sakapultecos:
hábiles orfebres
La antigua Lamac, hoy conocida como Sacapulas, en Quiché,
fue conquistada por los españoles poco antes de 1553. En la
actualidad es el único lugar donde se habla sakapulteco.
Esta comunidad cuenta con varios sitios arqueológicos
que son poco visitados, entre ellos, Chuitinamit, Sacapulas, Tierra
Blanca, Xolpocol y Xutixtiox.
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| Las sacapultecas usan un elegante traje en ocasiones
especiales. |
En este municipio se encuentra una mina de sal negra,
conocida localmente como xupej, a la que se atribuyen propiedades medicinales.
La misma se encuentra a orillas del río Negro, cerca del cual
existen parajes de incomparable belleza, como Río Blanco, Trapichitos
y Tzununul.
Los sacapultecos son los únicos quichelenses
que elaboran artesanías en morro. Son famosas sus jícaras
y guacales, utilizadas para tomar agua, guardar productos y lavar.
Algunos han mantenido la tradición de trabajar
el oro, al que dan forma de pulseras y collares.
No pasan inadvertidos los caramelos elaborados con caña de azúcar
y los alborotos, así como sus dulces sandías
y papayas.
Como en otra regiones del país, hay historias
que se transmiten oralmente.
Una de ellas es sobre el puente que habría construido
el demonio sobre el río Negro o Chixoy a cambio de que Dios
le diera una de sus hijas. Según el relato, el Creador accedió si
la construcción concluía antes de que cantara el primer
gallo.
Cuentan que el diablo quiso engañar al Padre
Eterno, por lo que dispuso matar a todos los gallos y gallinas. San
Pedro se dio cuenta de eso y pudo quitarle un último huevo a
la última gallina y lo guardó en su morral.
Cuando el puente estaba casi terminado, cantó el
huevo que San Pedro tenía en su morral. El diablo se asustó y
salió corriendo y quiso botar el puente de una patada, pero
no logró pues ya estaba bendito por Dios.
El puente habría sido construido alrededor de
1716.

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