Los garinagu:
alegría en Atlántico
El 25 de noviembre de 1802, alrededor de 150 garinagu
(plural de garífuna) encabezados por Marco Sánchez Díaz
arribaron a la costa atlántica guatemalteca.
Los primeros garinagu nacieron en la isla de San Vicente,
frente a las costas de Venezuela, de la mezca de caribes rojos con
negros africanos.
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| Los garinagu se distinguen por el colorido de
su vestuario. |
En 1797, los garinagu fueron expulsados de San Vicente
por los ingleses. A bordo de diez naves los trasladaron a la isla hondureña
de Roatán.
Cinco años más tarde, el grupo dirigido
por Sánchez Díaz decidió buscar nuevos horizontes
y se afincó en Livingston y Puerto Barrios, en el atlántico
guatemalteco.
En la actualidad, los garinagu habitan también
en seis comunidades de Belice, 46 de Honduras y cinco de Nicaragua.
El garífuna es un idioma híbrido: su
léxico comprende 45 por ciento de palabras de origen arawaco,
25 de kallina o caribe, 15 de francés, 10 de inglés y
cinco de vocablos técnicos españoles.
Este pueblo resalta por su alegría y los vistoso
de su indumentaria. También llama la atención por sus
comidas, como el tapado (sopa con leche de coco, mariscos, yuca, plátano
y albahaca), y la machuca (plátano verde con coco, camarones,
pescado, cangrejo y cebolla).
Sus artesanías las elaboran con corteza de coco,
carey, corozo y guiscoyol, con los que dan forma a collares, anillos,
pulseras, prendedores y pipas.
Las danzas favoritas de estos porteños son el
Yacunú, el Sambai, la Punta, la Shumba, el Jungujugu, el Gunjae
y el Aru Majani.
El Yancunú se refiere a una danza guerrera,
con trajes y máscaras de mujer, que es bailada sólo por
hombres.
El 18 de mayo del 2001, la Unesco declaró a
esta expresión garífuna como obra maestra del patrimonio
oral y material de la humanidad.

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