Señora María Mercedes Girón de Blank
Presidenta del Consejo de Administración de Prensa Libre
Señores y señoras miembros del gobierno, directores de instituciones de gobierno,
Personeros y representantes de medio de Centroamérica,
Personalidades destacadas en el ámbito cultural, deportivo y profesional del país,
Personeros nacionales e internacionales de alto nivel de patrocinadores del
evento: Telefónica, Microsoft, OSI Instared, Macafee y Catador,
destacadas personalidades del sector empresarial y de negocios del país;
cámaras y asociaciones de comercio, publicidad y tecnología,
empresas, instituciones y personas nominadas a quienes se dedican esta noche,
señores miembros del Consejo de Administración de Prensa Libre y
colaboradores de empresas de Prensa Libre:
Cada vez que escucho el ruido del teléfono, conectado a la computadora para entrar a la Internet, me da la sensación de una flecha luminosa lanzada por un saetero maestro hacia el espacio infinito, en busca de un puñado de estrellas.
Pero, también me recuerda al primer satélite artificial, girando en torno la Tierra, porque hacía un ruido similar. Cuando menos eso es lo que a mí me pareció.
Después llegó el 20 de octubre de 1969 cuando dos computadoras grandes y pesadas que, por primera vez, transmitieron entre sí una palabra, una tan sola, con la que se abrieron los múltiples e inmensos caminos de la interconexión, que desde nuestro planeta puede enviar señales a todas las galaxias, conocidas y desconocidas.
Y ya en el año 2000 aquel experimento primario se extendía en una red mundial que conectaba a 170 países y a más de 300 millones de personas.
Me refiero a uno de los acontecimientos más importantes en los pasados cien años, porque ha generado un cambio enorme en la vida de la humanidad, sin el cual los viajes cósmicos habrían sido imposibles. Un hecho que, paralelamente, modificó pequeñas y grandes cosas de la vida sin las cuales el mundo no sería igual
Un descubrimiento que, además, ha permitido el acceso, en vías de aprendizaje o de consulta, a la cultura mundial de todos los tiempos, contenida en libros, conferencias y artículos; a la informaciones de actualidad, al arte en sus diferentes manifestaciones, al deporte, la industria y el comercio; a los movimientos bursátiles; a la actividad de la banca y las finanzas y, en fin, a un gran abanico de acciones, aficiones y pasiones humanas, como nunca antes había sido posible.
Hoy hablamos de Internet en todos los idiomas conocidos y en el nuevo que la Informática ha impuesto y que, a diferencia de los otros, es utilizado todos los segundos del día, en todas partes del mundo y con innumerables propósitos. Un idioma único, de normas, claves y colores universales.
Eso explica que en estos momentos, al dirigirme a ustedes, estimados amigos, en mi calidad de presidenta del Consejo de Administración de Prensa Libre revivan en mí, pasadas emociones, porque de alguna manera me siento unida al encanto de la formidable hazaña científica y tecnológica que permite a los seres humanos comunicarse, a través de computadoras, satélites y otras maravillas creadas por el genio humano, desde cualquier lugar donde nos encontremos.
Internet ha puesto un nuevo mundo a nuestro alcance y los creadores de sitios web lo están embelleciendo.
Por eso y por otros motivos más, doy a ustedes la más cordial bienvenida y les deseo el mejor de los éxitos en esta fase del certamen Arroba de Oro, destinado a premiar los sitios web que han contribuido en forma eficaz, más que ningún otro, al desarrollo de la industria Internet en Guatemala.
Me agrada esta iniciativa y los felicito, además, por mantenerla dentro del decoro y la limpieza de espíritu, en sus más altos niveles. Encuentro muy bien que excluyan del certamen las páginas que promueven productos, actividades o servicios que atenten contra la moral y las buenas costumbres, como aquellas dedicadas miserable y delictivamente a la pornografía infantil, las que hacen apología del racismo y otras más que lastiman las creencias religiosas que son parte esencial de la vida espiritual de millones de seres humanos.
Eso es vital, y quiero ponerlo de relieve, porque hay quienes usan la Internet para agraviar a pueblos y personas; promover acciones delictivas; mofarse de los sentimientos ajenos e intentar crear situaciones atentatorias contra la seguridad de las naciones.
Permítanme, al mismo tiempo, expresar sentimientos de gratitud y reconocimiento a los honorables miembros de los jurados, cuya tarea consiste en recoger, evaluar e interpretar con objetividad las manifestaciones de voluntad de los votantes.
Por último quiero tributar un aplauso a quienes han resultado o resulten ganadores, porque ellos son, sin duda alguna, los sagitarios cuyas flechas han dado caza a las estrellas. ¡Felicitaciones a todos!