Prometer no hace adelgazar a nadie

Si hay algo que los políticos han logrado devaluar con más rapidez que la moneda es su palabra. ¿Cómo no, si ofrecer no cuesta nada. Esta forma falaz de "llevar la vida" ha incluido a políticos de varias generaciones.

Por Hemeroteca

Las promesas electorales se vuelven nuevas y más atrayentes cada cuatro años. (Foto: Hemeroteca PL)
Las promesas electorales se vuelven nuevas y más atrayentes cada cuatro años. (Foto: Hemeroteca PL)

Prensa Libre publicó en Tribuna del 3 de agosto de 1999 la larga lista de promesas de los candidatos presidenciales. Sin embargo, destacó que desde Vinicio Cerezo hasta Álvaro Arzú todos los candidatos habían ofrecido lo mismo: luchar contra pobreza, erradicar la corrupción, mejorar la educación y los servicios.

Las promesas que se lleva el viento y la manía constante de los políticos de cambiar de partido hace que los guatemaltecos se alejen de las urnas. Y el problema es añejo.

"Los candidatos son capaces de cualquier cosa con tal de ganar una elección, pero una vez la logran se olvidan de lo que prometieron al pueblo", opinó en aquella oportunidad Manfredo Marroquín, de Acción Ciudadana.

El politólogo y negociador del proceso de paz, Héctor Rosada, también dijo en forma acertada que los partidos políticos solo se acercan a la población en época de campaña, pero luego vuelven a sus vitrinas de cristal, lejos de la relidad mundana de la inmensa mayoría.

Desde Vinicio

La inconsistencia entre discurso y acción se hizo más evidente desde Vinicio Cerezo, en 1986.

El día de toma de posesión, Cerezo dijo que había recibido un país en bancarrota, producto del saqueo de gobiernos anteriores, y que una de sus primeras acciones será erradicar la corrupción.  Nada más lejos de la realidad, porque hubo denuncias de funcionarios de su gobierno que se enriquecieron en el poder.

Un ejemplo es que la Prensa criticó la compra superflua de helicópteros Sikorsky y la privatización de Aviateca.  Además, el gerente de Guatel de esa administración, Francis Ramírez, fue condenado en Estados Unidos por naroctráfico.

Otro de los compromisos fallidos de Cerezo fue hacer "un gobierno del pueblo" y lograr "una riqueza equilibrada. Sin embargo, su administración llevó al país al borde del caos económico.

Pero esa no ha sido la guinda del pastel. El caso del gobierno de Jorge Serrano Elías fue todavía más grave.  Al tomar posesión juró defender la Constitución. Lejos de ello, intentó abolir la institucionalidad y la Carta Magna, en el fallido autogolpe de Estado del 25 de mayo de 1993.

Promesas de Arzú

¿Y qué hay de las promesas de Álvaro Arzú? En su discurso de toma de posesión aseguró que combatiría "la pobreza por medio de una economía productora de empleos dignos, apropiados y muy bien remunerados". Sin embargo, al final de su gestión la crisis económica puso en riesgo la continuidad de su gestión. 

Canto de sirena

A continuación, la lista de promesas electorales y elctoreras que se han repetido durante décadas en Guatemala. Aunque esta fue publicada en 1999, pareciera que cobra actualidad. Poco -para no ser pesimistas- ha cambiado desde entonces, porque aún hay deuda por saldar.

La inseguridad:

Todos los candidatos prometen eliminar la inseguridad. Algunos, inclusive, aseguran que pueden acabar de tajo con la delincuencia.

Prosperidad:

Óscar Berger habló de de crear empleo y mejorar la calidad de vida. Entretanto, cada candidato de oposición aseguró entonces que cada uno era el más preparado para resolver la crisis venidera.

Eliminar la corrupción:

Fue el tema central de los presidenciables Acisclo Valladares, Alfonso Portillo, Danilo Roca y Francisco Bianchi. Lejos de haberla erradicado, cada gobierno ha hecho "su agosto" en el poder. Una muestra es que el gobierno de Otto Pérez Molina llevó la práctica de la corrupción a extremos nunca antes vistos.

Contra narcos y la mafia:

Bianchi y Valladares prometieron en la campaña presidencial de 1999 eliminar los secuestros y el narcotráfico, y erradicar el crimen organizado. Ni ellos como candidatos ni sus oponentes como ganadores lograron tal propósito.

Eliminar impuestos:

Valladares se atrevió a decir entonces que una de sus propuestas era eliminar el Impuesto Sobre la Renta. Entretanto, otros candidatos como Bianchi ofrecieron no subir impuestos. Nada más falaz en una país con uno de los índices de recaudación más bajos de América. Asimismo, los Acuerdos de Paz indicaron que la carga tributaria debía ubicarse en el 12 por ciento.

Promesas de 1999, promesas actuales. "Lo prometido es deuda" reza un adagio popular. En Guatemala, parece que muchas, muchas, muchas promesas han quedado en deuda.

Cosas de la política...

El discurso de Vinicio Cerezo era atrayente y cautivador para las masas (Video: Youtube)