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Prensa Libre

23/02/13 - 00:00 Quiché

Se honrará memoria de víctimas de guerra

Familiares de 266 víctimas del conflicto armado interno de cuatro comunidades de Nebaj, Quiché, cuentan con espacios conmemorativos públicos en donde podrán rendir homenaje a sus parientes muertos, gracias a un proyecto que desarrolló una agencia de cooperación internacional y la empresa de arquitectura Calicanto.

Durante dos años y medio, una agencia de cooperación internacional, que prefiere el anonimato, llevó a cabo un programa de apoyo al proceso de paz y reconciliación nacional, con el fin de mitigar los efectos psicológicos derivados de la guerra interna.

En ese proceso, vecinos de las aldeas Acul y Salquil Grande, y los caseríos Pexlá y Canaquil cuentan ahora con espacios donde los sobrevivientes pueden transmitir a las nuevas generaciones, mediante el propio testimonio, las vivencias y traumas vividos durante la guerra, que concluyó en 1996, y así evitar que los muertos queden en el olvido.

En diciembre del 2012, la empresa Calicanto aceptó desarrollar esos espacios para la dignificación de las víctimas en esas comunidades.

El propietario de la empresa, José María Magaña Juárez, refirió que cada comunidad donó un terreno, en su mayoría rústicos, donde se construyeron plazas conmemorativas que incluyen caminamientos integrados a los monumentos, en los que se colocó una placa de mármol con los nombres de los pobladores que murieron durante la guerra.

Área de ceremonias

Cada plaza cuenta con arquitectura doméstica tradicional de la región, un monumento o muro en concreto expuesto, áreas para sentarse y un sitio para desarrollar ceremonias religiosas ancestrales.

Magaña señaló que los cuatro espacios están relacionados de alguna manera con la arquitectura local y con las historias que derivaron en la muerte de las víctimas.

Todas las estructuras son de concreto expuesto, muros de piedra y piedrín, para mantener la monocromía.

Testimonios

Diego Rivera Santiago, de la Asociación Movimiento de Víctimas de Nebaj, explicó que con la construcción de los monumentos se da un paso importante hacia la reconciliación.

“Las plazas son muy importantes para nosotros, porque forman parte de la memoria histórica del conflicto armado interno en la región ixil. Es un proyecto que dejará plasmado, como huellas, los horrores que vivimos durante la guerra”, dijo Rivera.

Miguel Marcos Brito, sobreviviente del conflicto armado, en la aldea Acul, expresó su satisfacción por las obras, porque ni el Gobierno ni otras entidades se han preocupado por reivindicar la memoria de los hombres, mujeres y niños que perecieron durante el enfrentamiento.

“En cada monumento está escrito el nombre de cada uno de nuestros familiares masacrados, y servirá como un ejemplo para las presentes y futuras generaciones, sobre que la violencia solo genera más violencia y arrastra a la muerte a personas inocentes”, enfatizó Marcos.

Recuerdos dolorosos

José María Magaña Juárez, desarrollador de los monumentos, dijo que las tragedias de estas personas sirvieron de inspiración para el diseño de los espacios conmemorativos.

En Acul, los sobrevivientes relataron  que en la década de  1980  el Ejército masacró a 81 personas de la aldea.

Un hombre regresaba de sus labores, ajeno a las masacres, y fue detenido por   soldados, quienes  lo ataron a un árbol de ciprés, lo torturaron,  le dieron un balazo en la cabeza y lo  enterraron en una fosa común.

Por esa razón, cinco semillas de ese árbol serán sembradas en la plaza conmemorativa en memoria de  las víctimas, explicó Magaña.

POR JULIO ROMáN Y ÓSCAR FIGUEROA /

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