Revista D

Cuando triunfa el coraje

La discapacidad no es física, sino mental. Así lo demuestran estos atletas que son ejemplo de lucha y de aplomo.

Por Roberto Villalobos Viato

Fotos Prensa Libre: Roberto Villalobos Viato.
Fotos Prensa Libre: Roberto Villalobos Viato.

Ellos tienen alguna discapacidad visual o auditiva. El mundo lo perciben distinto, quizás con imágenes borrosas u oscuras, o bien, sin ninguna clase de sonidos.

Velveth Higueros. Golbol / Discapacidad visual. Esta capitalina de 23 años ha practicado distintos deportes: atletismo (relevos y 100 m planos), natación (25 m y 50 m, estilo libre), y golbol, uno de los deportes mejor organizados que ejecutan personas con discapacidad visual. Es la capitana del equipo nacional —de hecho, en los Juegos Parapanamericanos de Toronto 2015, quedaron en el cuarto puesto—.

Oneida Delgado. Judo / Discapacidad auditiva. Es tímida y sonriente. Nació en la Ciudad de Guatemala hace 16 años. Su especialidad es el judo, disciplina que practica desde el 2016. “Entreno todos los jueves en la Federación”, refiere, mediante lenguaje de señas. “Es bastante difícil, pero esto es lo que me gusta”. Su objetivo a corto plazo es uno solo: “Quiero ganar”.

Stebe J. Aceituno. Ajedrez / Discapacidad visual. Tiene 40 años y es originario de Morales, Izabal. Por su ceguera, debe llevar bien grabadas en la mente las partidas de ajedrez que disputa.  “Este deporte contribuye a ser una persona mejor en la vida, pues enseña a respetar al rival, compartir, tomar decisiones y hacer sacrificios. A la vez, es bueno para desarrollar la creatividad y la habilidad matemática”, afirma. 

Ovil Ortega. Tenis / Discapacidad auditiva. Desde hace dos años es jugador de tenis, un deporte que define como “atractivo”. “Lo hago, sobre todo, por salud”, expresa en lenguaje de señas. “Quiero ser campeón en algún torneo, y enseñar esta disciplina a los niños”, agrega este sonriente joven de 16 años.

Para ellos, sin embargo, tales condiciones no son obstáculos para llevar una vida normal. Los de mayor edad trabajan, los más jóvenes estudian, pero todos comparten tres características. La primera es que son atletas y las otras dos los hace excepcionales: tienen muchísima voluntad y coraje.



Fotos Prensa Libre: Roberto Villalobos Viato
Fotos Prensa Libre: Roberto Villalobos Viato


Orlando Mollinedo. Softbol y ajedrez / Discapacidad auditiva. Tiene 19 años, con suficiente energía como para practicar futbol y softbol, así como ajedrez. Este último le apasiona porque requiere de mucha atención, concentración y  estrategia. “El deporte permite que uno tenga fortaleza física y mental”, refiere. Una de sus metas es destacar en el softbol.

Bader Córdova. Softbol / Discapacidad auditiva. Nació en Poptún, Petén. Alto y ágil, este joven de 20 años es uno de los mejores pitchers de la liga de softbol —juega en la cuarta división—. Asimismo, es un excelente bateador y especialista en el robo de bases. “Entreno dos o tres veces por semana”, cuenta mediante lenguaje de señas. “Mi objetivo es hacer grandes cosas por Guatemala”, afirma.

Witney Barrera. Atletismo / Discapacidad auditiva. “Me gusta correr; esto me permite estar bien de salud”, comenta esta chica capitalina de 20 años, cuya especialidad son los 10 km. “Entreno todos los días. Tengo el apoyo de mi familia”, expresa. Para ella, el deporte es sinónimo de salud física y mental. “Mis metas son aprender a jugar baloncesto y natación”, dice mediante lenguaje de señas. 

Miguel Ángel Taquez. Futbol y atletismo / Discapacidad visual. “Siempre me ha gustado el futbol; cuando podía ver, lo practicaba”, refiere este joven de 25 años, nacido en Santiago Sacatepéquez. “Perdí la vista en el 2012 en un accidente de tránsito; el deporte me  ayudó a sobreponerme”, agrega. Taquez continúa practicando futbol, además de atletismo. Su meta es participar en los Juegos Parapanamericanos y en los Juegos Paralímpicos.

Golbol, fut y más

Los deportes para personas con discapacidad son relativamente nuevos en Guatemala, pues empezaron a practicarse en la segunda mitad de la década de 1960 —muy poco, por cierto—. Fue hasta los ochentas que hubo más actividad, sobre todo entre quienes padecían ceguera. “En ese entonces predominaba el futbol adaptado”, explica Jorge Luis López, representante de la Asociación Nacional de Ciegos de Guatemala.

Con el correr de los años se fueron efectuando competencias de ajedrez y de atletismo en sus diferentes ramas. De 1990 hacia adelante, la variedad de actividades físicas creció.

En el Benemérito Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala se promueve el programa de Recreación y Deportes, coordinado por Jorge Mario Cifuentes. “El ejercicio físico empieza como parte de la terapia, la cual consiste en devolverle a la persona la confianza en sí misma y a enseñarle las habilidades y destrezas para movilizarse. Luego, esto se convierte en recreación; es decir, a concebir la actividad física como una distracción que favorece a la salud. Después, hay quienes se apasionan y lo ejecutan de forma competitiva; algunos llegan al plano del alto rendimiento”, refiere.

Así ha pasado en numerosas ocasiones. Stebe Josué Aceituno, quien padece ceguera, ha sido subcampeón de ajedrez en torneos profesionales en los que participan deportistas con visión. Su tablero y piezas simplemente son adaptados.

En tanto, César Arturo López, también con discapacidad visual, ha destacado en las pruebas de atletismo (5 mil y 10 metros). De hecho, ha tenido experiencia en los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004 y Pekín 2008, cuyos niveles de exigencia son enormes.

Otros referentes invidentes del atletismo guatemalteco son Óscar Raxón —quien participó en los Paralímpicos de Río de Janeiro 2016— e Isaac Leiva, un fornido deportista de origen garífuna que nos representó en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012 y en los Juegos Parapanamericanos de Toronto 2015.

Para estas competencias deben contar con la ayuda de un guía de iguales o mejores condiciones físicas para que los oriente en la pista. “Con frecuencia necesitan dos asistentes, quienes hacen relevo porque no les aguantan el ritmo; hay que recordar que son atletas de alto rendimiento”, comenta López.

De forma recreativa, muchos participan en la ya clásica Carrera de la Luz, que este año llegará a su 28 edición.

“Las personas con discapacidad visual, además del ajedrez y del atletismo, participan en futbol 5, natación, montañismo y judo”, comenta Cifuentes. “Asimismo, practican golbol, una de las disciplinas que más los apasiona —la portada impresa de la Revista D (26 de febrero del 2017) ilustra ese deporte—”.

El juego tiene el principio básico del futbol: el equipo que más goles anote, gana. Las diferencias son varias; por ejemplo, las porterías son del ancho de la cancha, cada bando tiene tres jugadores —todos con antifaz, para garantizar la igualdad de condiciones— y los lanzamientos se hacen con las manos, mientras que los oponentes defienden su portería con cualquier parte del cuerpo. También llama la atención el balón, pues adentro lleva cascabeles para ubicarlo.

“Su práctica requiere fuerza, concentración, agudeza auditiva y gran sentido de la orientación”, comenta Gabriel Escobar, quien ha sido parte de la selección nacional de esta disciplina y que es representante de la Asociación de Ciegos para la Cultura y el Deporte.

Con bastantes adeptos aparece el futbol 5, que también se juega con una pelota con cascabeles. Solo el portero es vidente. “Hay quienes lo practican como si pudieran ver, pues tienen gran dominio del balón y se desplazan con gran habilidad en todos los sectores”, dice López.

Otro de los preferidos es el senderismo, tanto entre personas con discapacidad visual como auditiva. “Los videntes, lógicamente, pueden ver la montaña, pero los ciegos la sentimos”, expresa López. “A la persona que ve se le escapan ciertas cosas, como los sonidos de las aves, el movimiento de los árboles y las plantas, el soplo del viento, los cambios de clima y la emoción de tocar la tierra”, agrega Escobar.

A lo largo del año, las diferentes asociaciones organizan excursiones. “Han ido niños de 10 años hasta ancianos de 85”, indica Cifuentes.



El golbol es uno de los deportes más practicados entre quienes tienen alguna discapacidad visual. Foto Prensa Libre: Comité Pro Ciegos y Sordos.
El golbol es uno de los deportes más practicados entre quienes tienen alguna discapacidad visual. Foto Prensa Libre: Comité Pro Ciegos y Sordos.


Fortaleza

La práctica del deporte beneficia la salud física y mental. “Antes podía ver —refiere Jorge Luis López— pero tengo una condición llamada retinitis pigmentosa, la cual provocó que perdiera la vista de forma progresiva desde los 17 años. Aquello me condujo a un fuerte periodo depresivo y de frustración, pero la actividad física me ayudó a salir del bache”, narra. “Ahora juego golbol y futbol”, añade.

Miguel Ángel Taquez (25) también perdió la vista debido a un accidente de tránsito en el 2012. “En ese momento pensé que mi vida había terminado, pero con ayuda me sobrepuse. El deporte fue vital para eso”, cuenta el hoy futbolista y atleta.

Las personas que no tienen alguna de sus extremidades también pueden ejercitarse; la natación es una buena opción. Incluso, hay muchos que en silla de ruedas practican tenis, baloncesto o pesas.

Asimismo, es importante el apoyo familiar. “Quien no sale de casa va a tener un grado de discapacidad fuerte, pero si hace deporte, tiene una mejor integración social”, expresa López.

Las cifras

En la actualidad, el Comité Pro Ciegos y Sordos calcula que hay alrededor de 400 atletas con discapacidad visual o auditiva que se desempeñan en el área metropolitana, y solo 200 en la provincia. “Cada vez participa más gente, pero se necesita más apoyo de las federaciones deportivas nacionales”, comenta Cifuentes

La ANCG reporta mil 510 personas que participan en sus programas deportivos y culturales, sobre todo en la capital, Quetzaltenango, Retalhuleu y Zacapa.

En tanto, el Comité Paralímpico Guatemalteco, a través de su presidenta Marta Juliana de Acajabón, indica que hay 77 atletas de alto rendimiento y de competencia dispersos en distintas ramas: golbol, baloncesto sobre silla de ruedas, atletismo, natación, levantamiento de pesas, tenis de campo, tenis de mesa, vela, taekuondo y futbol 5.

Las mujeres, asimismo, se han interesado más en los últimos tres años, afirma López. “De los deportistas con alguna discapacidad, alrededor del 65 por ciento son hombres”, asegura. Similares cifras maneja el Comité Pro Ciegos y Sordos.

¡Con todo!

“Ninguna discapacidad debe ser motivo de lamentación, sino una oportunidad para descubrir nuevas habilidades; es una manera de demostrar aptitud y suficiencia”, dice López.

Estas personas demuestran que con voluntad y esfuerzo es posible lograr grandes cosas. Son el vivo ejemplo de que con corazón y con coraje se alcanzan los triunfos.

La labor de Fundal

Álex Bonilla, de 25 años, no puede ver ni escuchar;  por eso no puede comunicarse oralmente. Al principio fue un reto que se movilizara por sí mismo, porque al faltarle esos sentidos, cualquier movimiento en el espacio es complejo. Con el tiempo, sin embargo, encontró en las carreras una pasión. De hecho, con la guía de su padre, ha corrido hasta 5 km.

La Fundación Guatemalteca para Niños con Sordoceguera Álex (Fundal) está inspirada en él. “Los chicos a los que tratamos reciben educación física, pues les ayuda a ser más independientes”, expresa Berta Recinos, fisioterapeuta y terapeuta ocupacional de esa institución. “Hay actividades de equilibrio, cooperación y otros juegos para trabajar coordinación y fuerza”, agrega.



Fotos Prensa Libre: Carlos Hernández Ovalle
Fotos Prensa Libre: Carlos Hernández Ovalle


Legislación

La iniciativa 51-25, que quiere dar vida a la Ley de Personas con Discapacidad, fue recién aprobada en tercer debate en el Congreso de la República. Ahí está contemplado el derecho que este segmento poblacional tiene a la recreación, al esparcimiento, a la cultura y al deporte. Queda pendiente su aprobación y redacción final.

Los más frecuentes

Los deportes que usualmente practican las personas con discapacidad visual son el golbol, futbol, atletismo, natación, montañismo, judo y ajedrez. Quienes tienen algún problema auditivo suelen decantarse con el futbol, ajedrez, judo, tenis, tenis de mesa, patinaje, esgrima, baloncesto, voleibol, montañismo, atletismo y natación.