Revista D

El profe de futbol

Fue voceador y futbolista; hoy es maestro de Educación Física. Considera que así ayuda a la juventud.  

Por Roberto Villalobos Viato

“Ya no juego por un problema de rodilla, pero nunca me separo del balón de futbol”, expresa Arturo Ruiz Torres. Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano.
“Ya no juego por un problema de rodilla, pero nunca me separo del balón de futbol”, expresa Arturo Ruiz Torres. Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano.

Su primer trabajo lo tuvo cuando tan solo tenía seis años. Era voceador. Todos los días se levantaba de madrugada para estar listo en la Sexta Avenida capitalina y entregar las noticias en las manos de sus clientes. “También vendía en la Estación Central, zona 1”, cuenta Arturo Ruiz Torres, quien nació el 2 de abril de 1950 en el seno de una familia de escasos recursos.

Se dedicó a este oficio durante una década. En la Plaza Barrios se juntaba con varios amigos para chamusquear con una pelota de trapo; ahí fue que empezó su amor por el futbol.

Cierta vez estaba en el estadio Mateo Flores con su rimero de prensas; jugaba Aurora contra otro equipo del cual no recuerda el nombre. “Ahí me reconoció un amigo, Luis López Meneses, jugador de ese club. Me dijo que llegara a entrenar con el equipo, porque sabía que jugaba bien”, relata.

Así que a los días fue con aquella plantilla. Pasaron ocho meses, pero no lo metían al campo, hasta que fueron a Guastatoya, El Progreso. “No tenía zapatos, así que me prestaron un par que me quedaba grande. Tuve que ponerles bastante papel adentro para que apretaran”, dice, entre risas.

Ese día contribuyó con dos goles para la victoria de su equipo. Desde entonces fue titular en el plantel B de los militares. “Me gustaba driblar; costaba que me quitaran el balón”, afirma.

A finales de la década de 1960 estuvo en las filas especiales del desaparecido Cementos Novella, donde jugaba como lateral izquierdo o centrocampista. A mitad de la siguiente década estuvo en Chiquimulilla. A la vez, se ganaba la vida como maestro.

Para entonces, con 28 años, decidió retirarse del futbol de ligas nacionales. “Antes costaba llegar a jugar ahí; ahora, el que tiene cuello, lo logra”, dice.

El balompié, sin embargo, siguió en su vida. En los ochentas recibió cursos de fisioterapia y de entrenador. Asimismo, desde hace casi 25 años, trabaja en el Instituto Tecnológico Digitales Comerciales 2, en el Centro Histórico, donde es profesor de Educación Física, pero enfocándose en el deporte que lo ha acompañado durante su vida. Su objetivo es hacer que más jóvenes opten por esta disciplina para ser mejores personas.

Ruiz Torres, además, aconseja aprovechar los estudios. “Nunca mis papás me dieron dinero para cuadernos; yo trabajé vendiendo periódicos para comprármelos”, expresa. “Hay que valorar lo que se tiene y hay que aprovechar cada oportunidad”.