Revista D

Isabel sobrevivió al cáncer de seno

Herbruger de Monroy es una vencedora; hoy ayuda a quienes padecen cáncer de mama.

Por Roberto Villalobos Viato

El próximo año, Isabel Herbruger presidirá la Fundación de Amigos contra el Cáncer (Fundecán). Foto Prensa Libre: Cortesía.
El próximo año, Isabel Herbruger presidirá la Fundación de Amigos contra el Cáncer (Fundecán). Foto Prensa Libre: Cortesía.

Ser diagnosticado con cáncer es un golpe duro tanto para quien lo padece como para la familia. Pese a lo difícil que puede ser asimilarlo, hay que tener en mente que no es sinónimo de muerte. Así lo afirma Isabel Herbruger de Monroy, sobreviviente de esa enfermedad.

Herbruger se ha involucrado en labores para ayudar a mujeres que pasan por la misma situación. Hoy es miembro de la junta directiva de la Fundación de Amigos contra el Cáncer (Fundecán) y desde el próximo año será su presidenta.

Dicha institución es no lucrativa y apolítica. Se financia con aportes privados y brinda tratamientos de radioterapia y quimioterapia para personas de escasos recursos. También cuenta con psicólogos, programas de detección temprana y organiza actividades de donación de cabello para fabricar y entregar pelucas. Trabaja, además, muy de cerca con pacientes de los hospitales San Juan de Dios y Roosevelt.

Herbruger también ha logrado recaudar fondos para remozar la consulta externa y sala de quimioterapia del San Juan de Dios, proyecto que será inaugurado a finales de este mes. En diciembre o principios de enero se tendrá un área jardinizada dentro del hospital.

Testimonio

“Fui detectada con carcinoma mamario en el 2013, cuando tenía 34 años. Lo descubrí por medio de un autoexamen, pues me encontré una chibolita en el pecho izquierdo. De inmediato fui al médico y, tras varios exámenes, me lo confirmaron”, expresa.

Herbruger (Ciudad de Guatemala, 24 de noviembre de 1978) tiene el gen BRCA 1, el mismo que desencadenó el carcinoma de la actriz Angelina Jolie, cuyo caso fue ampliamente difundido en los medios de comunicación del mundo.

Portar ese gen significa que una persona tiene 80 por ciento de posibilidades de desarrollar cáncer de seno y 65 por ciento para cáncer de ovario.

Por ello, en el 2014 le practicaron una histerectomía (extirpación de la matriz y de los ovarios). “Tengo una hija, pero hubiera querido tener más descendencia”, cuenta.

“Todo esto fue un shock espantoso; fue un guacalazo de agua fría”, recuerda.

Lo que ayudó en su recuperación fue la detección temprana. “Muchas mujeres, por miedo, no se practican el autoexamen. Yo recomiendo hacérselo, porque les puede salvar la vida”, expresa.

El primer paso  luego de la detección fue pasar por un tratamiento psicológico paralelo a las quimioterapias. “A nosotras nos preocupa bastante la pérdida del cabello; nos pone muy tristes. Pero después uno entiende que eso es lo de menos”, comenta.

Herbruger, asimismo, ha superado una mastectomía y seis cirugías de reconstrucción de mama.

“Hay que agarrar mucha fuerza; hay que encontrar motivos por los cuales luchar y vivir. No hay que quedarse con los brazos cruzados y no pensar que es una maldición. Esta enfermedad se vence con actitud positiva”, declara.

Hoy, esta dama está recuperada. Es el vivo testimonio de que el cáncer puede vencerse.