Revista D

Los cantantes de la música del recuerdo

Caminan por los bares del Centro Histórico capitalino para deleitar a sus clientes con boleros y melodías románticas.

Por Roberto Villalobos Viato

Arnoldo García de León, Álvaro Leonel Flores (en la imagen) y Samuel Cruz integran el trío musical Los 3 Reales. Foto Prensa Libre: Roberto Villalobos Viato.
Arnoldo García de León, Álvaro Leonel Flores (en la imagen) y Samuel Cruz integran el trío musical Los 3 Reales. Foto Prensa Libre: Roberto Villalobos Viato.

En un reconocido restaurante y bar de estilo español, en el Pasaje Rubio (Paseo de la Sexta y 9 calle de la zona 1 capitalina), se encuentra un gentío que comparte con otros una enorme cantidad de sentimientos que van de la alegría a la tristeza, de la frustración al éxito, y de la intensidad del presente a la nostalgia.

En eso se abren las dos enormes puertas de madera que están en la entrada. Algunos clientes curiosos vuelven la mirada. Los demás ni se inmutan y continúan con sus conversaciones.

Es entonces que ingresan dos señores, impecablemente vestidos con trajes grises de tonos oscuros. Uno va acompañado de una guitarra clásica. El otro con su requinto, un instrumento similar al anterior, solo que de cuatro cuerdas y un poco más pequeño.

“Buenas tardes, ¿desea una canción?”, van preguntando de mesa en mesa.

“No, muchas gracias”, responden ciertas personas. Los músicos siguen con una sonrisa.

Al fondo, alguien se anima. “¡Venga!”, grita, levantando la mano. “Cántenos la de Amor eterno”.

Álvaro Leonel Flores —el de la guitarra— y Arnoldo García de León —el requintista— se hacen un ligero movimiento de cabeza que les sirve para coordinarse para cantar. “Tú eres la tristeza de mis ojos / que lloran en silencio por tu amor. / Me miro en el espejo y veo en mi rostro / el tiempo que he sufrido por tu adiós”.

Flores y García de León son parte del trío Los 3 Reales. El otro integrante se llama Samuel Cruz, quien el día de esta entrevista no estuvo por cumplir un compromiso con su iglesia. Así que al menos hubo música con dos de tres. “Nos ponemos a la orden con melodías de ayer, hoy y siempre”, se lee en su tarjeta de presentación. Con ello se refieren a que interpretan boleros y clásica romántica. Si los clientes piden rancheras, también. “La versatilidad es la clave para que un trío musical sea exitoso”, dice Flores.

Estos artistas llevan juntos alrededor de un año.

García de León, de 68 años, es retalteco y afirma haberse entregado a la música desde que era joven. De hecho, participó en un renombrado programa que se transmitía en la televisión local a finales de la década de 1970 y principios de la siguiente. “Mi repertorio es de unas 500 canciones”, calcula.

Flores nació hace 44 años en Acatenango, Chimaltenango. De memoria se sabe otro sinnúmero de piezas. “Quizás 300”, comenta. “A los 12 supe que me dedicaría a la música”, añade. Su experiencia abarca más de dos décadas en la marimba orquesta Murmullos de América. “Me retiré porque me afectaba el desvelo”, narra.

El tercer artista, Cruz, es originario de El Salvador, pero sus colegas afirman que es tan guatemalteco como el kak-ik. Su instrumento también es la guitarra.

Cómo quisiera, ¡ah!, que tú vivieras / que tus ojitos jamás se hubieran / cerrado nunca y estar mirándolos. / Amor eterno e inolvidable / tarde o temprano estaré contigo / para seguir amándonos”, prosiguen los cantantes, mientras que los dos amigos que están en la mesa brindan y beben con lágrimas en los ojos, recordando a un amor perdido.

Al terminar la canción, una lluvia de aplausos.

La tarifa es de Q30 por canción. Por Q100 se ofrece una seguidilla de cuatro melodías, más una de cortesía. “Tal vez a la gente de antes le gustaba más estos géneros, pero todavía hay muchos que los aprecian”, expresa Flores.

En otra mesa hay unos clientes nostálgicos pero un poco más alegres. “A ver, ¿se saben la de Sin ti, de Los Panchos?, preguntan. “¡Ah, claro!”, se adelanta García a contestar. “Sin ti / no podré vivir jamás. / Y pensar que nunca más / estarás junto a mí”.

Habiendo subido un poco el tono, un joven de unos 25 años pide El rey, de Vicente Fernández. “Yo sé bien / que estoy afuera / pero el día que yo muera / sé que tendrás que llorar”. Con golpes de puño sobre la mesa, los clientes acompañan: “Llorar y llorar / llorar y llorar”. Más adelante, con más vigor, se escucha: “No tengo trono ni reina / ni nadie que me comprenda / pero sigo siendo el rey”.

El Portal, ese bar de estilo español en donde se desarrolla esta historia, cuenta con la presencia de este trío de lunes a sábado en distintos horarios por la tarde. También se le encuentra en el restaurante El Che Cha, en el Callejón de Tasso (6a. avenida “A”, entre 10 y 11 calles, zona 1 de la capital). Los domingos está en el restaurante Hacienda Real de Tecpán, Chimaltenango.

Con este tipo de agrupaciones, los clientes pueden pasar entretenidos un buen rato con música de antaño, brindando, riendo y a veces hasta llorando.