Revista D

Vitrales del Centro Histórico, integración de luz y arte

En la Ciudad de Guatemala hay ventanales de alto valor artístico e histórico, y un libro próximo a publicarse los reúne.

Por José Luis Escobar

El libro "Vitrales", es el nuevo tomo de la serie "Cromos" que se especializa en los detalles arquitectónicos del Centro Histórico. (Foto: Dirección del Centro Histórico).
El libro "Vitrales", es el nuevo tomo de la serie "Cromos" que se especializa en los detalles arquitectónicos del Centro Histórico. (Foto: Dirección del Centro Histórico).

La arquitectura de la Ciudad de Guatemala, a su traslado al Valle de la Ermita, no conoció obras que estuvieran ornamentadas con vitrales. Tampoco hay registros que cuantifiquen las piezas  perdidas de este arte debido a los terremotos que  dañaron la capital en el siglo pasado.

Fue de manera tímida que ese estilo decorativo se logró con vidrio de colores que coexistieron con escasos pero significativos ejemplos de arte vitral, especialmente en templos y casas.

“Los vidrios con colores fuertes ganaron adeptos para separar los ambientes privados de aquellos públicos y  se popularizaron en las viviendas más modestas, razón por la cual no es difícil encontrar casas que seguramente posterior a los terremotos de 1917 y 1918, incluyeron vidrios con textura en colores amarillo, anaranjado, rojo, azul, aguamarina y verde”, publica Vitrales, el nuevo tomo de la serie Cromos que se especializa en los detalles arquitectónicos del Centro Histórico; este libro de la Dirección del Centro Histórico será presentado en febrero en la Casa Ibargüen (7a. avenida y 12 calle, zona 1). La publicación cuenta con el apoyo de la Escuela de Diseño de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

La publicación documenta 12 inmuebles. (Foto: Dirección del Centro Histórico).
La publicación documenta 12 inmuebles. (Foto: Dirección del Centro Histórico).


En El Centro

Vitrales documenta 12 inmuebles ubicados en su mayoría en la zona 1 capitalina.  Seleccionados de acuerdo con la procedencia o el creador de sus piezas, de  edificios de uso estatal o religioso, así como en antiguas residencias, una de ellas  la Casa Herrera (7ª. avenida y 11 calle), que habitó Carlos Herrera durante su gestión de gobierno  y hoy la ocupan oficinas del Ministerio Público. Sus ventanas tienen diseños geométricos con vidrios verdes, rosados, anaranjados y azules. Son texturizados y polifacéticos,  están fundidos por capas (técnica Tiffany), y se sabe fueron creados en el extranjero.

Otras muestras de viviendas de finales del siglo XIX o principios del XX, en la zona 1, son la Rodríguez (o Casa Mudéjar), en la esquina de la 13 calle y 9a avenida; y la Casa Cervantes, hoy un centro cultural, en la 5a. calle y 5a. avenida.

Este elaborado trabajo en las ventanas se extendió al estar visible al público. Y, en ese sentido, se resalta en la publicación  que “la construcción que sentó un precedente al cambiar el típico estilo colonial (fuese de influencia barroca o neoclásica) en uno más moderno, fue la capilla del Señor de las Misericordias (2a. avenida y 11 calle, zona 1). Sus vitrales, encargados a una casa que los fabricaba en Bélgica y patrocinados por diversas familias guatemaltecas cuyos nombres flanquean la nave central del templo, son una muestra de la belleza que la técnica puede alcanzar”.

También destacan las vidrieras de las sinagogas Shaarie Binyamin, en la zona 9, y Maguén David, en la zona 2,  de Carlos Rigalt Anguiano (1901-1977), uno de los tres artistas guatemaltecos que se destacan en Vitrales, junto a Carlos Mérida (1891-1985) y Julio Urruela Vásquez (1910-1990).

Julio Urruela Vásquez (1910-1990) creó los vitrales del Palacio Nacional de la Cultura. (Foto: Dirección del Centro Histórico).
Julio Urruela Vásquez (1910-1990) creó los vitrales del Palacio Nacional de la Cultura. (Foto: Dirección del Centro Histórico).


Palacio Nacional

Los ambientes del Palacio Nacional de la Cultura que cuentan con vitrales son el Pasaje Central, el Salón de las Banderas  y el Salón de  Banquetes.

El Pasaje tiene 10, con temas de la historia de la Literatura y de la fauna y flora nacional.  El primer salón cuenta con 14, divididos en las dos alas; los motivos de la izquierda están relacionados con la época precolombina: Tecún Umán, cacería, escritura, un escudo, escultura, astronomía, y el personaje mítico Balún Votán. El ala derecha guarda relación con la época colonial: el obispo Francisco Marroquín, la Universidad de San Carlos,  Beatriz de la Cueva, la imprenta, la Conquista, Pedro de Alvarado y el escultor.

En el segundo salón hay 10 alegorías, cada uno corresponde a las virtudes cívicas: progreso, paz, labor, libertad, justicia, probidad, concordia, orden, institución y fuerza.

Todos son obra de Julio Urruela, quien los fabricó después de una capacitación que recibió en París, Francia. Su estudio estuvo ubicado en la zona 10, en lo que entonces era la granja de su abuelo. Sus bocetos se conservan en el taller de vitrales del Palacio y son esenciales para la tarea de restauración que se lleva a cabo.

El terremoto de 1976, y un atentado con bomba ocurrido en 1980, causaron estragos en su obra. Para la época del bombazo “mi tío se enfermó y cayó en cama a sus 70 años”, menciona Rodrigo Urruela, pariente del artista, quien no estaba en capacidad de hacer el mismo  esfuerzo que unas tres décadas hizo para su fabricación. 

“Sin embargo, fue comisionado y viajó a la catedral de York y a Bélgica para evaluar si algún restaurador independiente o compañía estaba dispuesta a trabajar con mano de obra guatemalteca para ejecutar el trabajo. El viaje no obtuvo frutos positivos. Pero la persistencia logró que The British Foreign Office enviara a Mark Angus, quien en 1986 impartió un taller a los estudiantes de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, y en 1988 coordinó la restauración de uno de los vitrales de las virtudes cívicas”, indica el descendiente, uno de los entrevistados en el libro Vitrales.

Se asume que Edouard Steyaert creó los vitrales de la capilla del Señor de las Misericordias (Foto: Dirección del Centro Histórico).
Se asume que Edouard Steyaert creó los vitrales de la capilla del Señor de las Misericordias (Foto: Dirección del Centro Histórico).


Desde Bélgica

El diario El Imparcial del 19 de enero de 1933 publicó que una particularidad de la capilla del Señor de las Misericordias son sus vitrales, elaborados en Bélgica.

“Lamentablemente solo podemos conjeturar acerca de su posible autor, Edouard Steyaert”, se lee en Vitrales.

El taller de Steyaert se encontraba en Bruselas, siendo hijo de un agricultor contó con el apoyo de su padre para dedicarse al arte. Estudió en la Academia de Brujas y asistió a clases nocturnas a la Real Academia de Amberes. Para sostenerse económicamente trabajó para los vitralistas de la ciudad, descubriendo su verdadera vocación. A los 22 años se mudó a Bruselas, en 1896 se independizó y apoyado por su hijo Paul y el pintor suizo Alfred Knab, destacó localmente e internacionalmente pues sus obras llegaron a Escocia, España, Inglaterra, Irlanda, así como a México y Guatemala.

Los vitrales en  la capilla del Señor de las Misericordias son 33, de los cuales 22 conforman un juego de piezas homogéneas  que representan figuras de diferentes advocaciones marianas, a Cristo y a santos de la Iglesia Católica. Dos ubicados en el crucero se diferencian por su fondo geométrico, mientras que medallones de pequeñas dimensiones tratan el tema del nacimiento de Jesús y los pasos del Vía Crucis. Otro juego de ventanas representa tanto a santos como escenas de la vida de Jesús.

El conjunto se unifica con el azul del cielo que sirve de fondo a todas las figuras, los elementos geométricos que enmarcan los diseños y en el caso de los vitrales largos, la Jerusalén celestial, que a modo de representación medieval destaca con tejados rojos, azules y verdes.

El lateral norte presenta en orden, de este a oeste, vitrales de Santiago, Santa Rosa de Lima, San Rafael y San Juan de Dios, en la primera mitad de la nave; y al patriarca San José, María Auxiliadora, Virgen del Carmen y de la Medalla Milagrosa en la segunda. Estos se complementan con Santa Teresa de Jesús y San Antonio, en el crucero; todos los anteriores colocados por parejas y, al final, con  María Magdalena en la cabecera de la capilla.

La obra vitral de la capilla de la Casa Central fue elaborada en el taller de Julien Vosch (Foto: Dirección del Centro Histórico).
La obra vitral de la capilla de la Casa Central fue elaborada en el taller de Julien Vosch (Foto: Dirección del Centro Histórico).


Como la de Francia

Inaugurada en 1948, la capilla de La Medalla Milagrosa, conocida también como Casa Central (2a. avenida entre 13 y 14 calles, zona 1), cuenta con vitrales importados de España en los cuales se puede observar la vida de San Vicente de Paúl y Santa Catalina de Labouré.

Los motivos y decoración están inspirados en la Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa de Rue du Bac, en París, Francia. La disposición es idéntica, con un altar flanqueado por laterales con barandales con pasamanos de hierro y columnas octogonales. Las piezas destacan por su colorido y estilo neogótico.

El inmueble fue declarado Patrimonio Cultural del Centro Histórico y su capilla. fue construida de 1945 a 1949 por Martín de Jesús Leche.

La obra vitral fue elaborada en Bruselas, Bélgica, en donde Julien Vosch fundó en 1888 su taller. Su hijo, en 1920, estableció una segunda sede en las cercanías de París, a donde las Hijas de la Caridad  solicitaron la elaboración de los diseños que hoy decoran la capilla de la Medalla Milagrosa en Guatemala.

Julia Delgado, hermana de la orden, tiene presente los contactos que sus condiscípulas tenían con sus superioras en la casa de París.

“De los vitrales de Vosch, que asumimos son 25 de los 31 actuales, solamente en uno podemos distinguir claramente su firma, el rosetón mayor en el coro alto, en el que se representa la patrona de los músicos, Santa Cecilia, quien sentada a la par de un piano interpreta música acompañada junto a cuatro ángeles”, resalta el libro.

Los vitrales de este templo fueron trabajados en Madrid, España (Foto: Dirección del Centro Histórico).
Los vitrales de este templo fueron trabajados en Madrid, España (Foto: Dirección del Centro Histórico).


Santo Domingo

Los vitrales de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario (12 avenida y 10a. calle, zona 1) fueron trabajados en Madrid, España. La obra estuvo a cargo del taller La Casa Maumejean, fundado en 1860 por Jules Pierre Maumejean, que de forma artesanal trabaja la pintura sobre vidrio.

Por diversas generaciones la familia ha creado  vitrales para edificios religiosos y civiles, principalmente en Europa, aunque muchas de sus obras han sido encargos procedentes de otros países y continentes.

Entre sus trabajos más destacados están los vitrales de las catedrales de Sevilla, Burgos, Bayona, Vittoria, del Ayuntamiento de Biarritz  y del Museo Diocesano de Arte Sacro de Álava.

En el interior del templo dominico  hay vitrales de Santo Domingo, de los misterios del Rosario y de la iconografía de la orden.

El trabajo de investigación documenta entrevistas, fotografías y la paleta de colores de los ventanales. (Foto: Dirección del Centro Histórico).
El trabajo de investigación documenta entrevistas, fotografías y la paleta de colores de los ventanales. (Foto: Dirección del Centro Histórico).


Inmuebles

Los siguientes son los edificios o viviendas destacados en la nueva publicación.

  • Sociedad israelita Maguén David
  • Santuario de Guadalupe
  • Palacio de la Policía Nacional
  • Casa Herrera
  • Casa Valenzuela
  • Villa El Carmen
  • Capilla Nuestra Señora de las Angustias (Yurrita).
  • Santuario expiatorio  Sagrado Corazón de Jesús (Don Bosco).
  • Palacio Nacional de la Cultura
  • Capilla del Señor de las Misericordias
  • Capilla de la Medalla Milagrosa (Casa Central).
  • Basílica menor de Nuestra Señora del Rosario (Santo Domingo).