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13/01/13 - 00:00 Revista D

Lírica caótica

Jaime Sabines Gutiérrez es considerado “uno de los grandes poetas mexicanos del siglo XX. En vida tuvo éxito entre los lectores y, después de su muerte, su obra ha quedado sembrada en la tradición poética de nuestro tiempo”, resaltó en el 2009 el Instituto Nacional de Bellas Artes de México, con ocasión del décimo aniversario luctuoso del escritor.

El 19 de marzo de este año se cumplirán 14 años de su partida. Sabines nació en Chiapas el 25 de marzo de 1926, y falleció en 1999, en la Ciudad de México.

Acerca de su poesía, su compatriota Octavio Paz (1914-1998) —Premio Nobel de Literatura 1990— escribió: “Se instaló desde el principio, con naturalidad, en el caos. No por amor al desorden sino por fidelidad a su visión de la realidad. Es un poeta expresionista”.

Sus poemas son un viaje a lo más profundo del alma, odas a los sentimientos más desgarradores del desamor y la muerte.

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad. ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada. (Fragmento del poema Espero curarme de ti)

“Mi padre era un hombre juguetón y bromista, también era severo con sus hijos. Trataba de mantener en equilibrio los dos aspectos”, refirió Julio, primogénito del escritor, en octubre último, a la revista mexicana digital Sin Embargo.

El mismo medio publicó las palabras de Julio sobre que Sabines nunca vivió de becas ni de subsidios para poder escribir, y que no hablaba mucho de su obra. “Era una persona muy poco egocéntrica, que hasta último momento recibía a los estudiantes que venían a casa a consultarle algún tema literario. No se sentía un poeta famoso, y cuando lo reconocían en la calle o en algún restaurante se henchía de orgullo”.

Prescripción: poesía de por vida

Los primeros versos de Sabines datan de su paso por la secundaria, en una escuela de su natal Tuxtla Gutiérrez. Fueron publicados con regularidad en El Estudiante, periódico de su establecimiento. Algunos de ellos figuran en Horal (1950), su primer poemario. Le seguirían las publicaciones La Señal (1951), Adán y Eva (1952) y Tarumba (1956). En las décadas siguientes se editaron: Diario Semanario y poemas en prosa (1961), Poemas Sueltos (1951-1961), Yuria (1967), Maltiempo (1972), Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (1973) y Otros Poemas Sueltos, una antología de sus escritos de 1973 a 1994.

Decidido a cursar estudios superiores, se mudó en 1945 a la capital mexicana y se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México. No concluyó la carrera.

A los tres años aceptó que ser médico no correspondía con su pasión, que era la Literatura. Antes de inscribirse en la Facultad de Filosofía y Letras volvió a su tierra natal. Ayudó por un corto período en las labores a su hermano Juan, dueño de una mueblería. Fue a partir de 1949, como estudiante de Literatura, que conoció a otros escritores.

En 1952 tuvo que dejar de nuevo la universidad, debido a una enfermedad de su padre. Como su hermano fue elegido diputado, Jaime permaneció en Chiapas y se hizo cargo del negocio familiar. En esta etapa se casó con Josefa Rodríguez Zebadúa. Aunque dejó de frecuentar el círculo literario citadino, no dejó de escribir.

En 1959 regresó a la Ciudad de México y su carrera literaria se fortaleció, tanto con nuevos títulos como por diferentes reconocimientos recibidos.

Sus últimas obras

Sabines también fue político. En la década de 1970 fue senador en dos ocasiones por el estado de Chiapas. En 1988 fue elegido diputado por el Distrito Federal, y fue presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados.

Murió pocos días antes de cumplir 73 años. En la última década de vida escribió La luna (1990) y Uno es el hombre (1990), entre varias antologías; la última, publicada en 1999.

En octubre del 2012 se anunció que sus hijos preparaban una reedición de toda su obra, la cual será publicada por el sello Joaquín Mortiz, de la editorial Planeta, el mismo que en el 2009 lanzó Los Amorosos: Cartas a Chepita. El título juega con uno de los célebres poemas del autor. El libro compila cartas de amor que Sabines intercambió desde 1947 con su esposa, cuando él tenía 21 años.

POR JOSé LUIS ESCOBAR / LETRAS Y MÁS

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