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06/01/13 - 01:47 Revista D

Cronista del siglo XIX

La fotografía fue una segunda opción para el inglés Eadweard Muybridge (1830-1904), cambio que llegó a su vida laboral después de haber vendido libros de puerta en puerta en las calles de Nueva York. Dejó su natal Inglaterra y llegó a Estados Unidos a finales de la década de 1840.

POR JOSé LUIS ESCOBAR

En 1852 incursionó en la fotografía y tres años después se trasladó a San Francisco, en California, en donde alcanzó fama en la década de 1860 al plasmar la naturaleza de los parques californianos Yosemite y Yellowstone. También tomó panorámicas de la bahía de San Francisco, tomas que logró al yuxtaponer hasta 13 placas fotográficas. Estuvo también en Alaska, Nevada y Utah, para documentar los trabajos de construcción del ferrocarril, y fotografió, además, varios faros en la costa del Pacífico.

Sus “famosas fotografías” de los parques nacionales “se encontraban en las casas de casi todos los californianos de finales del siglo pasado —siglo XIX—, así como las vistas de la ciudad de San Francisco”, escribió el historiador Luis Luján Muñoz (1934-2005) en 1981 —entonces director de la Biblioteca Nacional— con ocasión de la segunda exposición en Guatemala de las obras de este fotógrafo. La anterior fue en 1976.

No sería precisamente su trabajo con las imágenes fijas lo que perpetuaría al fotógrafo, ya que su interés por captar el movimiento de humanos y animales lo llevó a experimentar con las imágenes. Con sus logros se adelantó al cinematógrafo.

Arriba al país

Eadweard Muybridge arribó a Guatemala por el puerto San José, a principios de mayo de 1875, procedente de Panamá. Vino a bordo de uno de los barcos de la Compañía de Vapores Correo del Pacífico, cuyo presidente era Leland Stanford. Permaneció en Guatemala hasta principios de noviembre del mismo año.

“No tenemos mayor información sobre la presencia de Muybridge en Guatemala como no sea las fotografías tomadas por él y las cartas circulares, en las que anuncia la venta de las vistas hechas y pese a la búsqueda en la prensa de la época”, anota Luján en el texto del folleto que acompañó la exposición de los años 1980.

Una de las cartas a las que alude el historiador está fechada 1 de octubre de 1875. En ella, Muybridge asegura que su trabajo fue ejecutado con perfección y destaca su experiencia de ocho años al servicio del Gobierno estadounidense como primer fotógrafo en jefe y haber ganado la medalla de la exposición fotográfica internacional de Viena, en 1873.

Consta en la misiva que hizo más de 200 fotografías, de 9 pulgadas de largo por 6 de ancho —22.5 cm x 15 cm— y que las vendía a US$1 cada una, siempre que el número no fuera menor de 20 unidades. Firmó la carta como Eduardo Santiago Muybridge, castellanizando su nombre. El fotógrafo fue inscrito en su país como Edward Muggerige.

“Cuando tenía 20 años, la Piedra de Coronación fue trasladada a su ciudad. Esta tiene grabado el nombre de los antiguos reyes de Inglaterra, incluyendo el de Eadweard. De allí el nombre que adoptó, pero la conversión de su apellido a Muybridge no está muy clara”, indica el doctor Guillermo C. Sánchez en la introducción del libro Un invierno en Centro América y México (Museo Popol Vuh, 1996). Esta obra —publicada originalmente a finales del siglo XIX— recoge el diario del viaje de Helen J. Sanborn en 1886, el cual se ilustra con fotografías de Muybridge. Sánchez (Guatemala, 1925 – Boston, Massachusetts, 2000), además de médico fue investigador y se interesó por la Historia.

La Guatemala de 1875

En el libro Fotografías de Eduardo Santiago Muybridge en Guatemala (1875) —publicado en 1984— su autor, Luis Luján, se lee: “Creemos que para los guatemaltecos y para los interesados en la historia y en la fotografía resulta muy interesante recordar que uno de los fotógrafos más importantes en la evolución de dicha invención, Eadweard James Muybridge, estuviera en Guatemala durante varios meses el año de 1875, realizando una serie de fotografías sumamente interesantes”.

Dicha obra da valor a todo lo que plasmó el lente de Muybridge. Hay fotos —como la que abre este reportaje—acerca del proceso de trabajo del café. Fueron tomadas en las fincas Las Nubes y San Isidro. Hay que recordar que el país —presidido desde 1871 por Justo Rufino Barrios— transitaba de ser un exportador de cochinilla a uno cafetalero y comenzó a atraer la inversión extranjera.

“Muybridge documentó todas las etapas de la producción de café: la vida doméstica de los trabajadores, hileras de campos de plantación, la recolección de la cosecha, la molienda y la carga de los barcos hacia el norte”, se detalla en otro material escrito que acompañó, en febrero de 2007, una exposición del fotógrafo, esta vez en el Museo Smithsoniano de Arte Americano, de Washington. El embarque de dicho grano se hacía en esa época en el puerto Champerico.

La obra de Luján de 1984 incluye textos que se publicaron en 1976, con ocasión de la primera muestra fotográfica de Muybridge. Ambos contenidos resaltan, además del discurso agrícola, el paisaje rural como el urbano que contiene la serie efectuada en Guatemala.

Muybridge también documentó la Ciudad de Guatemala y sus alrededores, incluyendo la arquitectura neoclásica de la Plaza Central, la Catedral y de varias propiedades civiles y comerciales. Mas “no fue inmune al paisaje natural”, consta en el documento del museo Smithsoniano.

Casi centenaria

Fundada en 1776, la Nueva Guatemala de la Asunción que conoció el fotógrafo estaba por arribar a su primer siglo.

“Nuestra impresión inicial fue de asombro al ver aquella ciudad tan grande, mucho más que todas las que habíamos visto o siquiera imaginado en el país. Por su prosperidad la llaman el París de Centro América o, como se decía entonces, un pequeño París. Parecía como si se le hubiera dejado caer en un amplio y fértil valle, casi totalmente circundado por barrancas”, escribió en su diario Helen J. Sanborn, autora de Un invierno en Centro América y México.

Sanborn se alojó en El Gran Hotel, esquina de la 9a. calle con la 8a. avenida de la zona 1. Entre otros detalles, habla de presentaciones de ópera, corridas de toros y de algunos edificios y residencias.

Muybridge, como lo hizo en San Francisco, subió a un punto alto para lograr una panorámica. El Cerrito del Carmen le resultó atractivo para su propósito. En él, cuenta Luján, hizo 11 tomas con las que casi completa una vista de 360 grados de la ciudad.

Otro sitio que le ayudó con sus panorámicas fue el templo El Calvario, ubicado entonces en lo alto de un cerro que cortaba el paso a la actual Sexta Avenida. También fueron de interés para Muybridge otras iglesias y sus plazas, así como edificios públicos. Suya es la imagen, bastante difundida, de la fuente de Carlos III en la Plaza Central, frente a la Catedral.

Captó además escenas tanto urbanas como rurales de Antigua Guatemala y Santa María de Jesús —en Sacatepéquez—. El Lago de Atitlán, Panajachel y Sololá, el puerto San José y Escuintla; Quetzaltenango, Mazatenango, Totonicapán y Retalhuleu.

Su colección de imágenes de Guatemala incluye los volcanes de Agua, Fuego, Cerro Quemado y Santa María. “Con vistas de los cráteres y otras tomadas desde ellos”, resalta Luján. “Sus vistas proporcionan un insustituible testimonio para saber cómo era Guatemala hace casi 110 años y que los terremotos de 1917 y 1918 cambiaron radicalmente la fisonomía de la ciudad”, agrega el historiador en sus textos.

El inglés captó un Jocotenango —actual zona 2— de aspecto semirural, el antiguo convento de San Francisco —6a. avenida entre 12 y 13 calles, zona 1—, que posteriormente fue oficina de correos. También la vista desde las graderías del templo El Calvario, que permite apreciar dos de las capillas del Vía Crucis y una fuente que se encontraba en plena 6a. avenida y 18 calle.

También le llamó la atención a Muybridge la fuente de lavaderos públicos de El Calvario, donde convergían los acueductos de Pinula y Mixco. Se ven en sus fotos ambientes interiores de la Catedral y los exteriores del Teatro Colón, así como del Cementerio de San Juan de Dios, que es quizá la única imagen que se tiene de ese camposanto, el cual fue clausurado cuando en 1881 se construyó el Cementerio General.

A lomo de mula

En la década de 1870, las fotografías se lograban en su mayoría al usar una placa de vidrio negativa, la cual se revestía antes de cada exposición con químicos sensibles a la luz. Estos productos químicos no respondían de la misma manera y el resultado final se reflejaba en cielos o fondos distorsionados. Muybridge, al dominar la técnica, encontró la solución al hacer dos negativos por cada escena: una exposición adecuada para el paisaje y otra para el cielo.

Muybridge debió recorrer el país en condiciones adversas, con un equipo complejo y pesado. “Debemos suponer”, indica Luján “que para su viaje, nuestro fotógrafo se movió tanto él como su equipo a lomo de mula”.


Precursor del cinematógrafo

Muybridge experimentó con la apertura de los lentes e innovó la fotografía al haber logrado el detalle en las tomas de animales y personas en movimiento. A ello se dedicó en la última faceta de su trayectoria. Ideó un aparato para proyectar imágenes sobre una pantalla con la ayuda de un disco de cristal. Las imágenes se pintaron como siluetas en el primer proyector. Después perfeccionó el sistema con dibujos impresos fotográficamente y coloreados a mano. Nombró al aparato zoopraxiscopio, considerado el origen del cinematógrafo.

Las fotos de Occident

Entre Leland Stanford y James Keene había una diferencia de opinión. El primero —exgobernador de California y presidente de la Central Pacific Railway— sostenía que en algún momento del galope, todo equino tiene las cuatro patas en el aire. Keene —presidente de la Bolsa de Valores de San Francisco— opinaba que no era posible. El interés por poner fin a esta discrepancia llevó a Stanford a contratar a Muybridge para que fotografiara en movimiento a su caballo de carreras Occident.

En 1872 fue el primer intento, pero la tecnología de los filmes no permitió apreciar los detalles. Muybridge no desistió y comenzó a experimentar hasta que mejores películas fílmicas y sus aportes concluyeron en un experimento que finalmente dio la razón a Stanford. Ello no sucedió hasta en 1878, después de un viaje que Muybridge hizo a América Central y Panamá. Del éxito surgió la publicación de varios trabajos, algunos de ellos: Locomoción animal (1887) y Las posturas de los animales en movimiento (1881) que compila cien mil imágenes.


Absuelto

En 1872 Eadweard Muybridge se casó con Flora Shallcross Stone. Ella era divorciada y 20 años menor. A los tres años de matrimonio, descubrió que su esposa acababa de tener un hijo y que sostenía una relación extraconyugal con Harry Larkyns, exmilitar.

Susan Smith, la enfermera que atendió el parto, mostró al fotógrafo cartas sentimentales entre Flora y Harry. Al enterarse, fue a buscar a Larkyns y lo asesinó. Muybridge se entregó a las autoridades. En el juicio fue defendido por tres abogados muy influyentes contratados por Leland Stanford, quienes alegaron locura temporal y Eadweard fue absuelto. Stanford consideró prudente que el fotógrafo desapareciera durante algún tiempo y lo envió en uno de sus barcos, el Montana, que paraba a lo largo de la costa centroamericana. Fue así como llegó a Guatemala.

Cuando volvió a Estados Unidos, Flora había muerto y el fotógrafo acogió al bebé Floredo Helios Muybridge, a quien crió como suyo.

6 meses aproximadamente estuvo el fotógrafo en el país.

137 años hace que Muybridge recorrió Guatemala.


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