Iniciar Sesión
Registrarse
  Preguntas frecuentes
  |  
¿Olvidó su contraseña? 

06/01/13 - 08:56 Revista D

Debemos definir lo que queremos

Una de las características de los seres humanos es que cada inicio de año nos proponemos algunas metas a cumplir durante el nuevo lapso. Cada una de ellas está enfocada al ámbito familiar, laboral, salud y estudiantil; sin embargo, muchas veces resulta frustrante que al finalizar los 365 días no logramos concretar todo lo proyectado.

El Diccionario de la Real Academia Española dice que una meta es aquella representación mental realizada por las personas de los diferentes objetivos propuestos en un ambiente de logro y que resultan asumidos para guiar el comportamiento, la afectividad y la cognición en diferentes situaciones. Nos damos cuenta de que es un acto individual y que depende de cada persona el querer obviar o cumplir.

Para que nuestros propósitos sean factibles es necesario tener bien definido que hay diferencia entre desear y proponernos hacer las cosas, para ello es importante que conozcamos que los propósitos no son expresiones de deseo, sino son afirmaciones o metas que debemos cumplir. Por eso es indispensable que nos propongamos cuestiones accesibles, alcanzables y factibles, y para que no nos cause frustración si algo no sale bien, tener otras opciones para así readecuarlo y volverlo a plantear.

No es necesario escribir una lista interminable de metas, podemos tan solo elegir una o algunas, que sean de verdad necesarias, deseadas y beneficiosas. Además, al visualizar cuál es la causa que nos impide cumplir, es necesario analizar que, en algunos casos, es nuestra actitud la que nos predispospone a responder de una manera favorable o desfavorable hacia determinada situación.

Al hablar de cumplimiento de metas es necesario enfatizar que es una cuestión de responsabilidad individual si tomamos en cuenta que esta es un valor que se encuentra en la conciencia de cada persona que le permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos, siempre en el plano de lo moral y social.

Es decir, que si nos proponemos cumplir con una meta es cuestión de valores, de la forma cómo nos han formado dentro de un entorno social y familiar que conlleva cumplir con un propósito que se ve reflejado en nuestros actos de si vamos a llevarlo a su culminación o dejarlo tirado y seguir sin ningún cambio en nuestras vidas.

El cumplimiento de una meta en nuestra sociedad refleja un acto de voluntad de nuestro comportamiento o responsabilidad en nuestro quehacer diario, y muchas veces afecta el trabajo que hacemos como parte de un equipo en diferentes planos ya sea familiar, laboral, deportivo o político que puede frenar o dar el impulso necesario para llevar a cabo una tarea en donde dependa de nuestro aporte para una mejor solución.

En Guatemala, necesitamos plantearnos metas concretas alcanzables y realizables y así, dependiendo de nuestras actitudes y, por qué no, de nuestras aptitudes, para realizarlas, y sobre todo no defraudarnos a nosotros mismos, y a los que dependan de nuestras acciones a desarrollar y que esperan de nosotros aportes que se vean reflejados en cambios positivos en la sociedad que vivimos.

POR LUIS ROBERTO GARCíA* /

Más noticias de Revista D

Herramientas

Tags

© Copyright 2012 Prensa Libre. Derechos Reservados.

Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.