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07/07/13 - 00:00 Revista D

Sueños, rebotes y triunfos

Los atletas de alto rendimiento suelen iniciar su preparación de los 7 a los 9 años, con el objetivo de que su desarrollo físico y mental sean considerables, por ello podría decirse que era tarde cuando Omar Flores decidió integrarse a la Federación de Tenis de Mesa, pues ya había cumplido los 13 años. Su primer acercamiento con este deporte fue en El Estor, Izabal, cuando vio una exhibición de esta disciplina.

POR ISABEL DíAZ SABáN D FRENTE

El interés fue inmediato, pero fue hasta un año después, en 1981, cuando él y sus padres se mudaron a la Ciudad de Guatemala y empezó su preparación profesional.

Al evaluarlo, los entrenadores le dijeron que con mucho empeño lograría alcanzar triunfos, pues tenía buenas habilidades. A los seis meses, Flores ya participaba en los campeonatos relámpago que organizaba la Federación cada mes.

En aquel entonces, recuerda Flores, las categorías no estaban divididas como en la actualidad, los novatos podían ser de cualquier edad, así que contendían con personas mayores. En 1982 logró ganar su primer Campeonato Nacional Mayor.

Ha representado a Guatemala en muchas competencias desde entonces. Hasta el momento ha logrado obtener 133 medallas de oro, 63 de plata y 53 de bronce.

Al principio no se dio cuenta de cuánta disciplina necesitaba para practicar este deporte, pero ese valor lo ha acompañado desde sus inicios llevándolo a trabajar como uno de los entrenadores de la Selección de Taiwán desde hace tres años.

¿Cuáles fueron sus primeras experiencias en este deporte?

Tuve excelentes entrenadores, el primero fue Rolando López Araujo, quien también era periodista y presidente de la Asociación de Cronistas Deportivos. Debo decir que uno de los más importantes en mi carrera fue el señor Chen Chin-In, un técnico contratado por la Embajada de Taiwán, y por quien, años más tarde, tuve la oportunidad de hacer una prueba en la Federación de Tenis de Mesa de aquel país. Actualmente, Chin-In es el entrenador en jefe de la Selección de Taiwán.

Es un gran reto superar las fronteras en competencias. ¿Cómo logró posicionarse en Europa?

Participé en muchos eventos a escala internacional, y aunque seguía ganando, los años iban pasando y sentía que no recibía el apoyo necesario de la Federación Nacional de Tenis de Mesa para destacar más. En ese entonces, las facilidades para los atletas eran muy pocas, si uno deseaba prepararse en el extranjero, los gastos de la estancia corrían por cuenta propia. Así logré viajar a España en 1997.

No estaba seguro de cómo iba a mantenerme, pero luego de un tiempo me tocó ir a competir a Portugal. En Europa este deporte es muy popular y a las competencias abiertas suelen llegar los “cazatalentos” de los clubes deportivos. Luego de ganar el primer lugar, me ofrecieron un contrato con dos clubes. Tengo el honor de haber sido el primer latinoamericano a quien le pagaron por jugar en ese continente.

Actualmente, la federación guatemalteca paga una fuerte suma en dólares por atletas que juegan para esos clubes.

¿Cómo logró abrirse campo en los círculos asiáticos?

Los asiáticos han dominado por años este deporte. Muchos de los campeones latinoamericanos son chinos nacionalizados, pues con las leyes antiguas, esto era posible. Yo llegué a ese país a prepararme para las competencias de los juegos Centroamericanos y del Caribe, pero luego de una gira por varias provincias me tocó competir con las atletas de la selección nacional. Les gané a todas y fue así como me ofrecieron una plaza como entrenador.

En Asia, cada hombre debe ganarse su puesto, solo ganándoles se consigue respeto. La escuela es de alto rendimiento, no deja nada al azar, los atletas se entrenan diariamente, seis días a la semana, durante ocho horas.

Nuevamente soy el primer latinoamericano en formar parte de uno de los mejores equipos del mundo.

¿Continúan las victorias en esta etapa como entrenador?

El año pasado fui nombrado entrenador de la Selección Nacional de Taiwán, para el Taipéi Open. Llevé a mi cargo un equipo femenino y quedaron como campeonas. También lograron el segundo lugar en dobles, y tercero en categoría individual, gracias a lo cual me designaron otro equipo este año. Además, dos de las atletas juveniles que entreno fueron al abierto de España y quedaron en el segundo puesto en dobles. También participaron en el abierto de Polonia y se coronaron como las primeras.

¿Sigue compitiendo?

Sí, el año pasado competí en el campeonato Máster siempre por Guatemala y quedé cuarto.

Soy una persona sin vicios y con mucha disciplina, eso me ha valido para mantenerme vigente. Pero no solo yo, en las Olimpiadas de Pekín, un sueco de 42 años quedó entre los cuatro mejores del mundo.

El atleta necesita el apoyo de su país en todas las edades, solo así se obtendrán grandes triunfos nacionales. Creo que aún puedo mejorar y subir mi nivel como entrenador y jugador.

¿Hacia dónde avanza la carrera de un atleta cuando tiene más edad?

Yo pasé dos años en Portugal y dos y medio en España, durante ese tiempo las autoridades guatemaltecas me tomaban en cuenta para jugar, pero cada vez menos.

Un atleta de este deporte, bien cuidado y con entrenamiento constante, puede seguir dando glorias a su país; sin embargo, yo empezaba a ser desplazado. Mientras tanto, aparté el tiempo necesario para prepararme para ser entrenador profesional en la Escuela Nacional de Entrenadores de España, y gracias a ese título, tengo un empleo actualmente. Era el único latinoamericano estudiando en ese lugar.

Luego de una vida dedicada al deporte, ¿cuál fue su experiencia al estudiar para entrenador?

Fue una de las mejores porque la preparación deportiva en todo aspecto es científica y profesional. Descubrí la diferencia entre ellos y nosotros los latinos, pues en Europa sí se toma en serio el deporte. Luego de graduarme, el siguiente paso era aplicar los conocimientos en la preparación de los atletas y estar entre los mejores entrenadores del mundo.

Creo que he empezado con buen pie y confío en Dios en que pueda seguir avanzando. Sigo en el deporte, solo que ahora desde otra perspectiva.

¿El deportista retirado sigue vigente en Asia?

En este lado del mundo todos los jugadores empiezan pagando caro por sus entrenamientos e implementos, pero después de un tiempo, y si mejoran su nivel, pueden ganarse el derecho a que le den todo, incluso una beca escolar. Finalmente al estar entre los ocho mejores, le pagan todo. Al pertenecer a la Selección uno dispone de un sueldo, y a quien logra mantenerse varias veces como campeón nacional, le dan una paga vitalicia.

En Guatemala se paga muy poco por la enseñanza, pero siempre faltan implementos, además, hay que obligar a los jugadores para que lleguen a entrenar y practican como máximo cuatro horas de lunes a viernes. Los deportistas asiáticos no tienen ese problema porque quienes dan resultados son bien recompensados a lo largo de su carrera por las escuelas, instituciones privadas y el Gobierno, lo que motiva a los deportistas a permanecer en la disciplina.

Lamentablemente en Guatemala no vemos una forma de subsistir dedicándonos al deporte. Las grandes estrellas que han obtenido logros representando al país quedan sumidos en una gran pobreza, por eso muchos buscan otras formas de sobrevivir y no se dedican al deporte.

Las federaciones guatemaltecas cuentan con entrenadores extranjeros que logran triunfos, como el caso del Equipo Nacional de Marcha, pero, ¿se aprovecha realmente a estos profesionales?

Creo que en Guatemala no hemos llegado a tal grado de madurez deportiva, muchas veces no se llega a entender que estos instructores han tenido logros en sus países y conocen bien la materia.

En la mayoría de los casos queremos que ellos se adapten a nuestro sistema en lugar de aprender de ellos y concordar con sus exigencias de tiempo y forma de trabajo. Así, los entrenadores deben adaptarse a los deportistas, y las autoridades esperan que en pocos meses los atletas tengan resultados como las grandes potencias. Por ello cometemos el error de no apreciar su capacidad, a pesar de su larga trayectoria.

¿Alguno de sus hijos compite?

Mi hijo practica el tenis de mesa, tiene una facilidad natural. Ya ha competido varias veces y recientemente ganó su primera medalla en Taipéi; sin embargo, el nivel es muy alto y los atletas que buscan una buena posición también son muchos. Espero que en el futuro sea él quien decida si seguirá en el deporte o si jugará para Guatemala. A mí me corresponde apoyarlo en todo lo que pueda.

PERFIL

18 veces campeón nacional en categoría Máster, de 1982 al 2008.

12 veces Deportista del Año por el Comité Olímpico Guatemalteco.

42 abiertos jugados en Europa de los que cosechó 32 medallas de oro, cuatro de plata y seis de bronce.

Cinco participaciones en Juegos Centroamericanos y del Caribe donde obtuvo un oro, una plata y dos bronces.

10 campeonatos centroamericanos, en los que ganó 17 oros, ocho platas y 14 bronces.



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