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06/01/13 - 08:57 Revista D

Versos a toda vela

El español José Manuel Caballero Bonald recibirá el Premio Cervantes el próximo 23 de abril, el cual ganó el 29 de noviembre del 2012. Es poeta, novelista y ensayista, y junto a otros escritores que nacieron en la década de 1920, pertenece a la Generación del 50, que en España modernizó, en esa década, el uso del lenguaje.

La entrega se hará durante un solemne acto en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, al cual asisten, regularmente, los reyes españoles. Cuando se hizo el anuncio del premio, el jurado resaltó a Caballero por ser “uno de los cultivadores de la novela en los años 60 y 70, evolucionando luego hacia una obra que nunca renunció a la poesía de la palabra”.

Debido a la calidad de su obra ha recibido varios premios: en el 2005 obtuvo el Premio Nacional de las Letras Españolas, en el 2006 el Premio Nacional de Poesía y, en el 2004, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana “por la calidad y el rigor de una obra poética sostenida durante 50 años”.

El escritor era un adolescente cuando, a finales de la década de 1930, estalló la guerra civil en su país. Sus primeras lecturas memorables son de esa época, de escritores como Jack London, Emilio Salgari, Robert Stevenson o José de Espronceda. Entre 1944 y 1948 se acerca a otra de sus pasiones, la náutica. En esos años comenzó, además, su producción literaria, con poesía.

La casa que lo vio nacer es la sede de la fundación que lleva su nombre y se creó en 1998 para divulgar su obra. José Manuel nació el 11 de noviembre de 1926, en Jerez de la Frontera, Cádiz. Es hijo de Plácido Caballero, cubano, y de Julia Bonald, perteneciente a una rama de la familia del vizconde de Bonald, filósofo tradicionalista francés.

Gustos literarios

Caballero publicará en enero del 2013 un nuevo libro. Se titula Oficio de lector y está repleto de reseñas, prólogos y conferencias inéditas que revelarán sus gustos literarios. Esta obra, señala el autor, se debe a “la obstinada idea de que el lector justifica la literatura”.

En la selección destaca material de Cervantes, Juan de la Cruz, Juan Ramón Jiménez, Gabriel Miró, Quevedo, Mallarmé y Kafka. También figuran escritos dedicados a Juan Carlos Onetti, Álvaro Cunqueiro, César Vallejo y JoséÁngel Valente, este último, su compañero de generación poética, junto a Ángel González y José Agustín Goytisolo.

Literato

Estudió Filosofía y Letras en Madrid y Sevilla. Ha sido profesor de Literatura en Colombia y en diversas universidades francesas y americanas. Fue secretario de Papeles de Son Armadans, revista dirigida por Camilo José Cela, galardonado en 1989 con el Nobel de Literatura.

En 1997 se publicó la antología poética El imposible oficio de escribir. Dos años después, Copias del natural, que recoge sus colaboraciones periodísticas y Poesía amatoria, otra antología de sus versos. En el 2002, Mar adentro, acerca de su afición de marinero.

En el 2004 agrupó sus poemas en un nuevo volumen, Poesía completa. El mismo año publicó una nueva antología, Años y libros. Al año siguiente lanzó sus memorias poéticas Manual de infractores. En narrativa, entre otros, ha publicado: Las Adivinaciones (1952), Memorias de poco tiempo (1954), Anteo (1956) y Las horas muertas (1959). Todas están recogidas en su libro Vivir para contarlo (1969).

En 1995 publicó la primera parte de sus memorias, Tiempo de guerras perdidas, reeditadas en el 2004, y en el 2001 la segunda parte, Costumbre de vivir.


Marinero
El escritor estudió en su ciudad natal Náutica y Astronomía. “Soy un marinero jubilado. Se me pasó la edad de andar por ahí en un velero bregando con el viento. Además, la navegación a vela exige estar todo el tiempo trajinando a bordo, y eso a mis años ya no me atrae mucho, aparte de que sería un trabajo imposible”, dijo recientemente el escritor a un medio español acerca de su otra pasión de juventud, la navegación.

“Esa afición tuvo un arranque netamente literario. Fui lector asiduo de novelas ambientadas en el mar. Empecé con Salgari, con las aventuras de Sandokán, y con El lobo de mar, de Jack London, y terminé con Conrad, Melville y Stevenson. Un día se me ocurrió estudiar Náutica y hacerme piloto de altura para poder emular a los héroes de esas narraciones inolvidables. Algo así de novelero o inocente”, agregó Caballero.

POR JOSé LUIS ESCOBAR /

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