Revista D

Restos del latín perduran

De las cenizas del latín surgió el castellano, hace unos 10 siglos, pero aún se emplean tecnicismos de esta lengua muerta.

El idioma español es el <em>"alter ego"</em> -otro yo- del latín (Foto Prensa Libre: Gabriel Bouys / AFP).<br _mce_bogus="1"/>

El idioma español es el "alter ego" -otro yo- del latín (Foto Prensa Libre: Gabriel Bouys / AFP).

Luego, el español se enriqueció del aporte de mil 250 palabras de origen árabe y otras tantas del provenzal, godo, euskera o catalán. Ha tenido pocas transformaciones desde 1492, cuando Elio Antonio de Nebrija lo codificó.

La más reciente oleada de neologismos proviene del inglés, sobre todo desde mediados del siglo XX.

El paso del tiempo, sin embargo, ha dejado con vida muchos latinismos, que son aquellos conceptos que tienen base en antiguos tecnicismos popularizados, preceptos o máximas, frases breves que pronunció alguien famoso, expresiones literarias o incluso vocablos de liturgia.

Se emplean así porque “enfatizan una idea y evitan recurrir a una larga explicación”, indica María del Rosario Molina, experta en el idioma español.

¡Lapsus calami!

La Fundación del Español Urgente advierte sobre varias expresiones latinas que, con frecuencia, son mal empleadas. Una de ellas es statu quo —no “status quo”—, que se refiere al “estado de un asunto o cuestión en un momento determinado”. También es un error el uso de “non grato”, pues mezcla latín y español; lo correcto es decir, por ejemplo, persona non grata —indeseable—. Si se quisiera que el latín concordara en masculino, habría que escribir “ciudadano non gratus”.

Otro yerro es el empleo de “a grosso modo”, pues dicha locución nunca va precedida de la preposición “a”. Grosso modo significa “aproximadamente” o “a grandes rasgos”.

Una más es la expresión urbi et orbi, que quiere decir “a la ciudad —de Roma— y al mundo”, la cual es acertada y que hace referencia a la bendición papal que se extiende a todo el planeta. El Diccionario Panhispánico de dudas señala la incorrección al escribir “urbi et orbe”, como lo han hecho varios medios de comunicación.

“Latinismo” deriva de latinus, adjetivo que designa tanto al habitante de la histórica región de Latium —en el centro de Italia—, como a su lengua.

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