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05/05/13 - 00:00 Revista D

Vacunas contra el dolor

De acuerdo con  un estudio de la Universidad de Kentucky, EE. UU.,  las sensaciones físicas y emocionales pueden  entremezclarse hasta el punto de que el malestar psicológico o “dolor social” que provoca un insulto, puede verse mitigado en aquellas personas que toman un fármaco analgésico.

LECCIONES DE VIDA

El investigador Thomas Weiss, de la Universidad  de Jena, Alemania, demostró que hablar del dolor puede alimentar el sufrimiento, al estudiar la actividad cerebral de un grupo de personas “en vivo y en el momento” mediante una resonancia magnética funcional.

Así, este científico comprobó que, cuando las personas escuchan o leen palabras como “atroz”, “punzante” o “insoportable” se desencadena una actividad en la misma región del cerebro que reacciona ante los estímulos dolorosos físicos, conocida como matriz neuronal del dolor. Según  el neurólogo Arturo Goicoechea, “las palabras pueden predisponernos, porque crean expectativa, las cuales modifican las emociones,  y eso influye en el dolor y otras circunstancias”.

“El dolor es una estimación estadística del cerebro que activa una respuesta porque considera que existe una amenaza, pero a veces se equivoca”, indica Goicoechea, también  autor del libro Cerebro y dolor.

La investigadora Susana Martínez-Conde, del Laboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Barrows, en Phoenix, EE. UU., señala que las últimas investigaciones apuntan que el dolor es más una emoción que una sensación, por lo que “dependiendo de nuestro estado emocional podemos interpretar el mismo estímulo de manera distinta”.

Afortunadamente, así como nuestro cuerpo cuenta con mecanismos fisiológicos para aliviar el dolor causado por las lesiones o enfermedades, como las endorfinas, y un sistema inmunológico que lo protege de las infecciones, nuestra mente puede poner a trabajar una serie de defensas y vacunas psicológicas para mantenernos a salvo de los insultos y otros “virus verbales”.

Ante un insulto, lo infalible, dicen los expertos, es  plantarnos una de nuestras mejores sonrisas y así podremos ver cómo la persona que tenemos enfrente se desespera y termina por desistir. También es importante un buen humor y alimentar todos los días nuestra autoestima.


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