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25/02/13 - 00:00 Salud

Mamá sí sabe de calorías

Los niños cuyos menús son preparados por sus madres están mejor alimentados y menos obesos que aquellos que comen lo que elige y prepara otra persona.

Científicos de la Universidad de Granada, España, demostraron que existe una relación significativa y directa entre el estado nutricional de los infantes y quien les prepara la comida. Encontraron que los estudiantes cuyas loncheras fueron preparadas por sus madres eran más saludables.

Para el estudio, publicado en la revista Nutrición Hospitalaria, participaron 718 niños y adolescentes de entre 9 y 17 años.

Los expertos emplearon en el trabajo técnicas para valorar el peso y la talla de los participantes y midieron su índice de masa corporal o IMC, una fórmula que permite establecer si el peso de persona está acorde a su edad y estatura. También se valoraron seis pliegues antropométricos de la piel, como los situados sobre el omóplato, el tríceps, el bíceps y el abdomen.

En familia

A fin de analizar la influencia del entorno familiar en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad, los científicos emplearon un cuestionario en el que se recopilaba información relacionada con la frecuencia de consumo de determinados alimentos y la práctica de alguna actividad física.

De acuerdo con los autores del estudio, la relación del niño con su objeto primario, la madre, y hacia la comida están unidos uno con el otro desde el principio.

“La gratificación está mucho más relacionada con el objeto —el padre y/o la madre— que provee la comida que con la alimentación en sí misma, pues ese objeto les proporciona el sentimiento de seguridad”, señala la fundadora y directora de Anagnor Psicólogos (www.anagnor.com).

Según los expertos, lo que comemos, cómo y cuándo tiene mucha importancia, así como la actitud que se mantiene durante ese encuentro. Todo eso proporciona las bases para crear el especial vínculo que implica la “ceremonia” de la comida.

De ese estudio se desprende, entre otras conclusiones, algo aceptado por la sabiduría popular: que si no fuera por la participación de su madre, los niños preferirían con frecuencia pizza, salchichas, dulces, papas fritas, poporopos y espaguetis con salsa de tomate, lo cual no es saludable.

Más estudios

Un equipo de expertos de la Universidad de Nottingham, en el Reino Unido, señala que para prevenir el sobrepeso infantil es aconsejable ofrecer a los niños a partir de los 20 meses de edad una variedad de pequeñas porciones de distintos alimentos, con el propósito de que ellos sean los que elijan lo que desean comer.

Este estudio, dirigido por la médica Ellen Townsend, enfatiza que dar a los pequeños libertad de elección tiene un impacto positivo en la formación de hábitos saludables de nutrición y los protege de una futura obesidad o sobrepeso.

Para su investigación, Townsend les dio seguimiento a 155 niños de entre 20 meses y 6.5 años de edad, cuyos padres respondieron a una serie de cuestionarios detallados sobre las costumbres y preferencias alimenticias de sus hijos.

A 92 de los participantes se les permitió comer por sí mismos, para lo cual se les ofrecieron bocadillos de alimentos variados, y los 63 menores restantes fueron alimentados por sus padres con papillas administradas a cucharadas.

La totalidad de infantes recibieron comida de todos los grupos alimenticios, desde carbohidratos, frutas y verduras hasta proteínas y productos de cereales integrales.

Quienes comían solos consumían más carbohidratos que los que recibieron papillas, que preferían las dulces. También se observó que el porcentaje de infantes con sobrepeso y obesidad era mayor en este último grupo.

Townsend concluyó en que “los resultados sugieren que los infantes que se destetan para alimentarse con sus propias elecciones aprenden a regular su consumo de alimentos, lo que los lleva a un menor índice de masa corporal y a preferir los alimentos sanos, como los hidratos de carbono”.

Asimismo, una revisión de investigaciones dirigida por Amber Hammons, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Estados Unidos, corrobora que comer con la familia ayuda a los niños a mantenerse más sanos.

Los encargados de este estudio reunieron y analizaron los datos de 17 investigaciones en los que participaron unos 183 mil niños y adolescentes de entre 3 y 17 años, y descubrieron que los que comían con sus familias en forma habitual eran más propensos a ingerir alimentos saludables y eran menos proclives a tener desórdenes alimenticios que aquellos que rara vez se alimentaban con sus familias.

Comer juntos cinco o más veces redujo la probabilidad de una mala nutrición en un 25 por ciento, y los niños que lo hacían con sus familias también eran un 35 por ciento menos propensos a padecer un trastorno digestivo.

Opciones

La lonchera que llevan los niños al colegio puede ser variada. Estas son algunas opciones. 

- Incluir yogur, fruta, un pan con queso procesado o jamón, agua pura y refresco natural.

- A los niños les gustan las galletas. Por lo menos tres veces a la semana se les debe dar integrales. La ventaja de estas es que contienen fibra que ayudan a la buena digestión.

- Trocitos de zanahoria o bien rallada, con sal y limón, es otra opción que agradará a los niños. Esto puede servir de refacción pero también como acompañamiento de almuerzo.

- Enrollados de jamón de pavo, acompañados de verduras salteadas es una sana opción. El pavo tiene poca grasa y los vegetales contienen vitaminas. 

-Tanto pollo como carne roja se sugiere dos veces por semana, y de preferencia que estén preparados con poca grasa o, aún mejor, asados.

POR REDACCIóN BUENA VIDA /

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