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25/01/13 - 00:00 San Marcos

Albergados denuncian abandono

Una verdadera pesadilla viven a diario las 784 personas de la cabecera de San Marcos, que viven en albergues temporales por el terremoto que azotó el país el 7 de noviembre del 2012, pues denuncian que la ayuda estatal y privada ha mermado y que el proceso de construcción de sus viviendas está retrasado.

Los afectados están distribuidos en siete albergues temporales que fueron habilitados para quienes perdieron sus casas debido al terremoto, y las autoridades aseguran que estas no podrán abandonar los campamentos hasta que tengan una vivienda formal.

Nancy Aguilar, del albergue de la aldea El Recreo, indicó que están viviendo una situación difícil, pues la ayuda ha ido disminuyendo y también porque deben afrontar las bajas temperaturas.

Dijo que su esposo trabajaba en una empresa de bebidas gaseosas y tras el terremoto tuvo que abandonar sus labores, para velar por el bienestar de la familia.

“Mi esposo no tiene trabajo y mis hijos no han podido ir a la escuela, pero lo más duro es vivir la angustia de no tener ni un lugar para bañarnos”, comentó Aguilar.

Mencionó que es urgente que el presidente Otto Pérez Molina intervenga para que se agilice la construcción de viviendas, porque ya no aguantan a vivir en albergues.

“Pasan los días y no vemos nada claro para que se nos construya nuestra casa”, añadió Aguilar.

Reconoció que el Gobierno está proporcionándoles los tres tiempos de comida, pero que otro tipo de ayuda que daban, así como las donaciones privadas, han mermado.

Sin dinero

Aguilar expresó que tienen terreno, pero no dinero para construir, por lo que están a expensas de lo que el Gobierno haga por ellos.

Delfina Pérez, quien dejó su natal San José Ojetenam, para vivir en la cabecera departamental, nunca pensó que el terremoto la dejaría literalmente en la calle, pues el sismo botó su casa en la aldea El Recreo.

Racionan

Según Pérez, la ayuda del Gobierno y la privada ha disminuido, a tal grado de que en los albergues hay racionamiento de comida.

“No sabemos qué hacer, porque nunca imaginamos que esta tragedia nos haría tanto daño. Mi madre falleció en diciembre debido a complicaciones generadas por las alteraciones emocionales y físicas que le dejó el terremoto”, relató Pérez.

Contó que el terreno en donde está asentado el albergue es privado y el dueño les dijo que solo lo prestará unos dos meses más, lo que tiene angustiados a todos.

Pedro Escalante, del albergue La Federación, comía una tortilla junto a su hijo Wilson, y expresó que ya no sabe qué hacer porque la ayuda no llega adecuadamente.

Expresó que el problema no solo es si hay víveres, sino cómo y con qué se van a preparar.

“Las mujeres no encuentran leña y mucho menos una estufa, y este dilema de cómo preparar los alimentos hay que vivirlo”, enfatizó Escalante.

Los entrevistados exigieron que el Gobierno cumpla con la construcción de viviendas lo antes posible, puesto que a partir de mayo llega el invierno y sería muy complicado recibirlo en los albergues temporales.

Expresaron que niños y adultos corren riesgo de contraer alguna enfermedad pulmonar o gastrointestinal por las condiciones en que viven.

Ramiro Mérida, del Club Rotario, sección San Marcos, detalló que el flujo de ayuda es constante y que recientemente entregaron láminas y block para que se puedan ayudar en algo.

“Sabemos que no es una solución directa, pero estamos atentos para paliar la crisis que viven los afectados”, añadió Mérida.

POR AROLDO MARROQUÍN / San Marcos

Apoyo fluye

El alcalde Carlos Barrios Sácher informó que  la Municipalidad  está entregando alimentos a los afectados, pero que no hay presupuesto para otro  tipo de ayuda.

Añadió que están recibiendo expedientes de las personas afectadas para que se agilice la construcción de vivienda.

Las autoridades municipales dijeron que exonerarán el cobro de instalación de servicios como agua y alcantarillado.

El gobernador de San Marcos, Luis Rivera Joachin,  reconoció que  los albergados no solo tienen necesidad de vivienda  sino de satisfacer sus necesidades básicas.

Dijo que no dejarán a los afectados sin ayuda y aseguró que se hacen todos los esfuerzos para construir las casas lo más rápido posible.

Un dato

784 personas viven en albergues tras el terremoto del 7 de noviembre.


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