Una extraordinaria neblina cubría el camino de retorno a la asa de
Don Pascual. La pureza del aire, los extraordinarios bosques primarios
y las furtivas miradas de algunos niños, nos acompañaban en ese increíble
centro energético enclavado en la sierra de los Cuchumatanes. Retornábamos
al pequeño pueblo de residencia de Don Pascual, uno de los más grandes
sabios existentes en el mundo y heredero de la más pura tradición
maya.
Debió ser un extraño espectáculo para los pobladores esta caravana
que formábamos mis condiscípulos, nuestro querido maestro y yo. Eran
los finales de los 60 y el incipiente movimiento de cambios en la
humanidad comenzaba a manifestarse con atuendos inusuales, amen de
los cabellos largos y las barbas por demás extraños en un país conservador
como Guatemala, máxime en estas latitudes donde imperaba la inocencia
y la naturalidad de este paraíso olvidado en los confines del mundo.
Don Pascual es un Chi-Mam, sacerdote Maya, perteneciente al linaje
de Los Señores de las Águilas del Sol, parte del pueblo "Mam", que
significa "los Abuelos, los más Antiguos". Los sacerdotes y sabios
transmitieron a sus discípulos, de generación en generación según
las tradiciones de los distintos linajes de los ChiMam -organizaciones
de orden mágico, religioso y científico-, el conocimiento que fue
preservado a través de los siglos por medio de la transmisión oral,
los documentos y la sabiduría guardada en los altares y libros sagrados.
La tradición de los linajes ha logrado preservar y dejar en los clanes
familiares esta herencia iniciática que se transmite a los elegidos
en la familia. Esta dignidad se da por el signo o por señales especiales
que los Chi-Mam ven en la persona. En la actualidad, más de algún
elegido que no pertenece a! clan familiar accede a esta distinción.
Al llegar a la casa de Don Pascual, después de ir a alguna ceremonia
de fuego sagrado, de realizar algún trabajo comunitario simplemente
de caminar por esos increíbles bosques para armoniza nuestro espíritu,
nos acomodábamos en el patio para recibir las enseñanzas sobre la
historia, los calendarios y su maravillosa medida del tiempo y el
espacio, el manejo de las energías, el manejo de Signo Maya, la Alta
Telurgia y las increíbles máximas de este sabio profeta del mundo
maya. En una de esas noches nos explicó la trascendencia del Najt
(espacio-tiempo), que para el mundo maya es la síntesis de la realidad,
el lugar en donde tenemos existencia, es decir, la dimensión en la
que convergen como una unidad el espacio y el tiempo -conceptos que
jamás van separados-, y el que, al unírse la "velocidad", da la imagen
dimensional de la "forma", lo que llamamos "realidad".
Entender esto puede ser difícil para una persona nacida en el mundo
de los "cashlanes" (hombre blanco), puesto que estos conceptos son
vividos separadamente, limitando y anulando así la verdadera percepción
de esta dimensión de la realidad, y dando como resultado la rigidez
y la incapacidad para percibir otras dimensiones.
Nosotros somos habitantes de esta realidad con la figura y modelo
del cosmos; vibramos en relación con la "danza cósmica" y reaccionamos
a las corrientes energéticas, tanto cósmicas como telúricas. Evolucionar
significa transitar por el infinito camino del Najt. Cuando se logra
"parar" el absorbente movimiento y entrar en la "no acción sin sentido"
se tiene la llave de acceso a una perfecta dimensión del mundo, del
Paxil o Cayala, algo así como el llamado Paraíso Perdido.
La comprensión profunda de este misterio cambiará vuestras prioridades
y valores, romperá las barreras y ampliará tanto la percepción como
el planteamiento de la realidad personal, dando asimismo la visión
de las energías.
Luego de un profundo silencio el venerable sabio dijo:
"Los Abuelos han dejado un extraordinario legado a La humanidad.
En éste se sintetiza toda la sabiduría del Mundo Antiguo: es el instrumento
más útil y trascendente, tanto para el ser individual como para todas
las naciones, pues nos da la información para un desarrollo completo
y armónico. Les hablo ni más ni menos que del sagrado Tzolkin o Cholq'ij,
el Calendario Sagrado, la cuenta de los días".
Este instrumento permite a cada persona ubicarse en el mundo, saber
sus propensiones, capacidades y debilidades, y encaminar su existencia
en armonía con su propósito de vida para desarrollar así toda su potencialidad.
El Tzolkin es un calendario de 260 días (energías) que surgen de
multiplicar los 20 días del llamado mes maya por la semana que es
de 13 días. Los primeros son producto de la convergencia de las 10
corrientes energéticas cósmicas y las 10 corrientes telúricas; los
otros, de las llamadas coyunturas principales del cuerpo humano.
20 x 13 = 260
El Winal o mes maya también se relaciona con los 20 dedos del ser
humano: 10 de las manos conectados al cosmos y 10 de los pies en contacto
con la Madre Tierra, la corriente telúrica.
A los 20 Nawales (días) del Tzolkin se les anteponen cifras que van
del 1 al 13, obteniendo así la unidad calendárica de 260 días al final
de los cuales se vuelve a repetir la cuenta sin interrupción. Este
sistema de medición de tiempo no contempla las posiciones del sol,
de la luna o de las estrellas, puesto que es un Calendario Dimensional
Energético.