Revista D

Sin palabras

El cine sonoro existe desde 1926;  luego de eso, algunos directores han producido películas sin diálogos articulados.

Por Roberto Villalobos Viato

Estos filmes no necesitaban doblaje ni subtítulos, pues no tienen diálogos articulados. Pero tampoco es que se hayan producido durante la época del cine mudo; para nada. Son películas que trataron de hacer algo diferente luego de que el sonido se apoderara de la industria.

De esa cuenta, han salido geniales propuestas como Luces en la ciudad (City Lights, 1931), de Charles Chaplin; Ditirambo (1969) del español Gonzalo Suárez; o bien, más recientemente, la animación Shaun, el cordero, una conmovedora y graciosa historia que fue estrenada este año por Aardman Animations.

Pero así como se han lanzado geniales cintas de este tipo, también es cierto que algunos directores han fracasado en el intento. Al menos eso dice la crítica. Tales son los casos de El espía (1952), de Russel Rousse; El gabinete del doctor Ramírez (1991), de Peter Sellars; y La antena (2007), de Esteban Sapir.

Hay de todo para todos los gustos. Sin embargo, este es un repaso por algunos de esos filmes sin habla que han logrado reconocimiento.

Fuentes: IMBd.com, CineDor.es y revistas Rolling Stone y Quo.

Shaun, el Cordero (2015)

La productora Aardman tiene éxitos como Pollitos en fuga y Wallace y Gromit. A principios de este año estrenó Shaun, el cordero, que además de ser un excelente largometraje animado y ser producido en stop-motions, se caracteriza por solo tener gruñidos, murmullos y sonidos de animales. Únicamente se ayuda de carteles de vez en cuando.

La llamada de Cthulhu (2005)

El filme, producido por un grupo de noveles cineastas de la H. P. Short Society, se basa en un relato corto del mismo nombre escrito en 1926 por H. P. Lovecraft. Los decorados y la atmósfera evocan la estética del cine expresionista alemán de la década de 1920. El maquillaje, asimismo, imita a la perfección al de los actores del cine mudo. 

Hukkle (2002)

En español, Hipo. Es una cinta húngara dirigida por György Pálfi. Tampoco tiene diálogos articulados, pero sí una canción al final. El experimento del director es impresionantemente creativo, surreal. Dura 75 minutos.

Juha (1999)

Producida por el finlandés Aki Kaurismäki, la cinta no tiene sonidos y se observan personajes que hablan pero que no se escuchan. Lo que sí tiene es música. Es una experiencia, digamos, extraña.

La última locura de Mel Brooks (1976)

Ese fue el título que en Latinoamérica tuvo la película Silent Movie, que, por supuesto, fue dirigida por Mel Brooks. Es una parodia del cine mudo, pero con música y sonidos. No hay diálogos articulados, solo textos. En todo el largometraje solo se escucha una palabra —“¡No!”—, la cual pronunció Marcel Marceu, un mimo famoso. ¡Vaya ironía!

Luces en la ciudad (1931)

Ya en la época sonora, Charles Chaplin se atrevió a lanzar este filme en el que no se escuchan palabras o sonidos, pero sí música. Trata sobre Charlot, interpretado por Chaplin, un vagabundo que conoce y se enamora de una florista invidente. La muchacha cree que él es millonario. El filme es una genialidad que combina el melodrama, la ternura y el humor.

Conspiradores del placer (1996)

Muchos la consideran la obra más aguda del checo Jan Svankmajer, artista plástico, escultor, marionetista y cineasta surrealista. En esta refleja la intimidad de seis personajes sin nombre, quienes sacan a relucir sus distintos detonantes de placer. No es apta para los ultraconservadores. Entre los créditos de la película -por haberla inspirado- están Sigmund Freud, Luis Buñuel, Max Ernst y Leopold Sacher-Masoch.

Ditirambo (1969)

Fue producida por Gonzalo Suárez, considerado uno de los primeros directores del cine moderno español. El protagonista —también interpretado por Suárez— debe enfrentarse a una serie de situaciones dentro de un mundo de intrigas. El largometraje, completamente mudo, no fue bien recibido en su tiempo; paradójicamente, hoy es una pieza de culto.