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Semana Santa en Guatemala El 2002 será recordado por las próximas generaciones a
causa de la canonización del Hermano Pedro de Betancur (1626-1667).
A tal punto que varios de los temas representados en los adornos procesionales
de la Semana Santa se dedican a la vida y obra de este generoso personaje
que consagró su vida al servicio de los enfermos en la ciudad de
Santiago de Guatemala, hoy conocida como Antigua. El Hermano Pedro fue
uno de los mayores impulsores de las manifestaciones de la Semana Santa
en Guatemala, lo que le dio las características que la diferencian
del resto de celebraciones en el mundo. Por ejemplo, se sabe que el Hermano
Pedro participaba en los rezos del Vía Crucis, pues era un terciario
franciscano y esa orden propició ese tipo de oración. Además,
poco después de la muerte de Betancur se consiguió estrenar,
en 1691, las capillas para el Vía Crucis entre los templos de San
Francisco y El Calvario. Otro de los aportes del Hermano Pedro fue el
impulso que dio a la elaboración de las alfombras para recibir
el paso de los cortejos procesionales, ya que en la región de la
cual era nativo, las Islas Canarias, se hacían desde el siglo VII.
Al recuerdo del Hermano Pedro han quedado relacionadas algunas imágenes
de Pasión, como el crucificado de El Calvario, que tenía
en su interior un documento en que cita al beato. Ese cariño que
sentía el Hermano Pedro por las imágenes es otro lazo de
unión con los actuales devotos. Del afecto por cada una de las
actuales efigies procesionales dejamos un recuerdo escrito en las siguientes
páginas, donde algunos devotos expresan un sentimiento similar
al que el Hermano Pedro sintió por el crucificado de El Calvario.
Cargar al Nazareno recoleto fue como un llamado para mí.
Desde pequeño me sentí interesado por las actividades de
la Iglesia, pero no había tenido contacto con las actividades de
La Recolección. Un sábado, anterior al Domingo de Ramos,
mi madre me llevaba a cargar la procesión infantil de La Merced
y, como siempre, pasábamos detrás del Palacio Nacional.
Ya era el tercer año que veíamos gente esperando otro cortejo
procesional así que decidimos asomarnos para ver de dónde
era. Recuerdo muy bien el adorno que llevaba el anda, quedé impresionado
por el mensaje pero mucho más me impactó el Nazareno, sus
ojos con esa mirada penetrante y dulce me hicieron sentir bien, con paz.
No había mucha gente, lo que me permitió apreciar tranquilamente
el paso del anda. Así que prometí que cuando tuviera la
altura de adulto cargaría a ese Nazareno. De tal manera que, en
1973, empecé a llevar en hombros a la sagrada efigie del Nazareno
del Consuelo. Roberto Vásquez, devoto cargador.
Niño Jesús Nazareno De la Demanda Mis hijos cargaron a la imagen desde su niñez y, ahora, son ellos quienes prácticamente me ayudan en la organización del recorrido. Los cuatro colaboran, sin importar que sean profesionales y jefes de familia. Por ejemplo, uno de ellos, Fredy, es el compositor de las cuatro marchas oficiales de la procesión, así que a través de la expresión musical ha manifestado su amor a Jesús de la Demanda. En 1980 fue estrenada su marcha Bodas de Plata, con motivo de los 25 años de recorrido procesional, la que se titula El Niño de la Demanda. En 1986, estrenó la marcha Lágrimas de María, para la efigie de la Virgen y, en 2001, Dulce Mirada, dedicada también al pequeño Nazareno. Además, está preparando la marcha Bodas de Oro, que tendría que ser estrenada en el 2004. Julio Enrique Farfán, Encargado General.
Jesús Nazareno De los Milagros Yo quiero mucho a Jesús de los Milagros, pero Él me quiere mucho más a mí, por eso le he podido expresar mi devoción vistiéndole. Todo empezó por influencia de mi abuela, quien era muy devota de la Virgen de Dolores y me llevaba a ver la procesión del Domingo de Ramos muy temprano. Al mediodía yo iba con el resto de la familia, así que la miraba dos veces y así surgió mi afecto por las efigies josefinas. Cuando tuve la oportunidad, le pedí a Monseñor Barrios que me permitiera, por lo menos una vez, vestir a las imágenes. Tanto el sacerdote como los responsables de la Asociación del Nazareno quedaron complacidos con mi trabajo por la forma en que quedaron las imágenes y, desde entonces, la he ataviado. Para vestirlas me preparo confesándome y comulgando el Viernes de Dolores, ya que exigen respeto, como quedó demostrado en un una ocasión. Un cargador hizo un comentario incorrecto al ver la imagen sin su atuendo. Cuando estuvo vestida, quiso retratarse frente a ella y, al posar, la mano del Nazareno cayó sobre su cabeza. Cuando revisamos no había razón para que bajara, la cadena que la mantiene no estaba rota y los pines y tornillos estaban en perfectas condiciones. Todos interpretamos de diferente manera el hecho, pero el cargador aumentó su devoción. JuanLuis García Martínez, Mayordomo
de Jesús Nazareno de los Milagros y Camarero de la Virgen de Dolores.
Jesús De las Palmas Ya tengo 19 años de cargar, los mismos que tienen algunos
de mis primos, ya que empezamos como a los seis años de edad. Nuestros
padres nos inculcaron desde pequeños esa muestra de fe y devoción.
Ahora, que ya hemos crecido, se dio la oportunidad de participar en la
organización del cortejo de Jesús de las Palmas, debido
a que un familiar es el Encargado General. Así que hemos podido
colaborar activamente en la elaboración del anda, la cual generalmente
siempre sale sencilla porque en la salida recibe los ramos de muchos fieles.
La labor se extiende a otras actividades, como la distribución
de turnos, la coordinación con los palestinos, portar los ciriales
y quemar bombas, entre otras cosas. Esta procesión es muy especial,
ya que es la primera de la Semana Santa y entre los cargadores he podido
ver una gran devoción. Hay muchas actitudes que realmente conmueven
a quienes asistimos a ella. Por ejemplo, hay un señor que acompaña
el cortejo en una silla de ruedas. Estuardo Negreros, devoto cargador.
Jesús Nazareno De las Tres Potencias Comencé a cargar al Nazareno de la Parroquia a los 16 años,
por lo que llevo 42 años de hacerlo. Empecé por influencia
de mi familia. Mi abuelo, José Agustín Barreda, y otros
señores volvieron a sacar la procesión de la Parroquia en
1920, después de que fuera suspendida por el gobierno en 1900.
Mi papá me contó un hecho por el que le estamos agradecidos
al Señor. Cuando nació mi hermano mayor mi madre quedó
muy enferma, tanto que fue desahuciada por los médicos. Entonces
mi padre se la encomendó al Nazareno de la Parroquia y, después
de que los doctores le habían pronosticado unos seis meses de vida,
llegó hasta los 97 años. Esa fue una de las razones por
las que me dediqué a trabajar para Jesús de la Parroquia.
Fausto Barreda Arce, devoto cargador.
Jesús Nazareno De La Indulgencia Yo me inicié en las actividades como cargador porque desde
pequeño tuve esa inquietud, a pesar de que en mi familia nadie
cargaba. Cuando tenía 14 años conocí la labor que
se realiza en Beatas de Belén, de donde sale una procesión
de la Semana Mayor y que, a pesar de su importancia, no tenía el
auge de las demás. De tal manera que sentí el impulso de
colaborar en Beatas de Belén por sus numerosas necesidades. Poco
a poco me fui involucrando y ya tengo cinco años de participar
activamente. El entusiasmo por la devoción de cargar ha crecido
tanto que, aunque originalmente sólo yo cargaba en mi familia ahora
mis hermanos están involucrándose. Para nosotros cargar
es una necesidad que surge desde adentro para agradecer lo que Dios nos
ha dado, la vida, y un acto de penitencia, en especial por la imagen del
Nazareno de la Indulgencia, a quien se le han atribuido numerosos milagros. Horacio Ángel Chang.
Jesús Nazareno De La Reseña El Nazareno tiene numerosas historias reales y comprobadas. Yo
conozco el caso de una persona que padeció cáncer en los
pulmones, pero su fe y su devoción le devolvieron la salud. Esta
persona ofreció a Jesús Nazareno que si la curaba él
iba a dedicar su vida a ayudar a otras personas dentro de sus posibilidades.
Claro que tardó mucho tiempo e, incluso perdió un pulmón,
pero quedó curado. Otra historia es la de un señor cuyo
pequeño hijo no sanaba de una larga enfermedad. Entonces el señor
ofreció que si su niño se curaba cargaría hasta el
último de sus días. Esto ocurrió cuando el pequeño
contaba con unos tres o cuatro años de edad. El señor inició
su devoción como cargador y el niño empezó a sanar,
a tal punto que el médico que le trataba no podía explicarse
la evolución de la enfermedad. Sin embargo, pasados algunos años
este señor olvidó su promesa y, cuando el niño tenía
como diez años, dejó de cargar. Sorprendentemente volvió
a enfermarse, con los mismos síntomas. Arrepentido, el señor
renovó su promesa con el Nazareno y la cumplió hasta el
final de sus días. Su hijo sanó, creció y, actualmente,
es uno de los devotos cargadores deLa Merced. Manuel José Andreu, Encargado General.
Jesús Nazareno Del Rescate La devoción que tengo hacia Jesús empezó desde
que era pequeño y fue como un complemento de mi educación
en casa. En cuanto a la relación al Nazareno del Rescate, todo
comenzó en 1956, cuando trabajaba en un almacén y allí
conocí a Jorge Lorenzo Flores Reyes, quien era uno de los encargados
del culto de la imagen. El compañerismo de trabajo que compartimos
y todas las actividades que realizaba en su tiempo libre me motivaron
a preguntarle cómo podía colaborar yo también. Entonces
me presentó a Oswaldo Aquino a quien le manifesté mis deseos
de servir al Nazareno, eso fue en 1958, y ya llevo 44 años de servirle.
A Dios gracias me siento muy feliz y con energías, a mis 69 años,
para seguir viviendo y sirviendo al Señor en la procesión. Jesús Nazareno de Candelaria
Cristo Rey Por influencia de mi madre, cargué el anda infantil de Candelaria
los siete años que se acostumbraba, pero al llegar al último
año, era ya tan alto que quedaba muy grande para la infantil, así
que me recomendaron ir a ver el mueble que estaba siendo construido para
los adultos. Pero era demasiado pequeño para la talla de adulto,
entonces tuve que abandonar esa muestra de devoción varios años.
Cuando ya era un hombre casado y con una hija, mi madrina se ofreció
a elaborarme un traje de cucurucho, toda la familia tenía la ilusión
de verme cargar después de tanto tiempo. Sin embargo, llegó
el Jueves Santo y el traje fue terminado hasta después del mediodía.
Por esa razón, cuando llegué era muy tarde, la procesión
ya había pasado. Me quedé en las filas esperando la oportunidad
de cargar y toda mi familia tuvo que regresar a casa. Al fin, cargué
como a eso de las nueve de la noche, sin que nadie me viera. Y creo que
el mensaje era ése, ninguno había planeado ir a ver a Jesús,
sino a mí y ese fue el error que comprendí aquella noche,
que la fe se tiene que expresar hacia el Señor a través
de su imagen sagrada y nunca en la vanidad o el mero acto de cargar. Raúl Gaitán, devoto cargador.
Jesús Nazareno La Merced Un domingo de Cuaresma, cuando se apuntaba a los cargadores en
los domingos de ese período de penitencia, llegó un devoto
a obsequiar una túnica para el Nazareno, con la intención
de que la estrenara el Viernes Santo. El oferente le explicó al
Encargado General de esa época que la túnica la había
mandado confeccionar para otra imagen, pero no fue bien recibida por los
organizadores de esa procesión. Por eso, el devoto había
cambiado de parecer y prefería obsequiársela al mercedario.
El Encargado la recibió, pero le indicó al oferente que
era necesario medírsela porque, aunque las diferencias no son grandes
siempre las hay, de tal manera que habría necesidad de algunos
ajustes. La sorpresa se la llevaron ambos cuando, al lunes siguiente,
al probar la túnica sobre la imagen, descubrieron que parecía
hecha a la medida, ajustaba perfectamente. Era una muestra de que el regalo
era para el Nazareno de La Merced. Manuel José Andreu, Encargado General.
Consagrada Imagen del Santo Cristo Yacente Mi ingreso a las actividades de Semana Santa fue completamente inesperado para mí. Yo iba en tiempo de Cuaresma y Semana Santa a divertirme con mis amigos al puerto. En ese tiempo no tenía automóvil e iba a la parada de autobuses, pero pasé frente a la iglesia de El Calvario y me acerqué a visitar al Señor, con una mochila al hombro y en pantaloneta. A pesar de mi aspecto de verano, se acercó uno de los organizadores de la procesión y me preguntó: '¿Venís con nosotros? Te invitamos a colaborar'. Yo le contesté que no y me fui a la 4a. Avenida para abordar un bus que me llevara al Trébol. Una camioneta pasó y el conductor no paró. Esperé otro bus pero tampoco se detuvo. Casualmente, un niño como de seis años pasaba y le dijo a su papá: 'Apurate porque van a dar los uniformes de romanos'. Eso me hizo decidirme y regresé a la iglesia. El mismo organizador me volvió a preguntar: '¿Te vas a integrar?', pero el uniforme me pareció ridículo en ese momento, me quedé sentado y Nemesio Marroquín, que era el organizador, me presentó con los integrantes del escuadrón de romanos. Desde entonces cumplí con la penitencia de siete años de permanecer en filas, participé en los actos de crucifixión, con lo que tuve en mis manos el peso del Señor Sepultado y me involucré en todas las actividades. De tal manera que ya llevo 22 años de formar parte de la hermandad. Estuardo Cañas, Director de la Centuria Romana.
Señor Sepultado Santo Domingo Para mí cargar es algo muy especial, creo que es estar más
cerca de Nuestro Señor. Aunque sabemos que Nuestro Señor
nos está escuchando siempre, ver una imagen es como sentir que
lo tenemos aquí al lado. Eso es lo que sucede en el momento en
que estamos cargando. Mis primos, que no vivían en Guatemala, regresaron
a vivir al país y yo quise motivarlos en esta expresión
de culto. Ellos me preguntaban: '¿Qué sentís al cargar?'.
Les dije: 'Carguen ustedes y se van a dar cuenta, yo no les puedo narrar
qué es lo que se siente, es inexplicable, carguen y se darán
cuenta'. Ya que cada devoto va sintiendo distintas cosas. La experiencia
fue edificante para ellos. La primera vez que cargaron les gustó
enormemente, tanto que a la fecha permanecen como devotos cada Semana
Santa y, a veces, van en la procesión viendo si falta alguien,
en algún turno, para poder cargar. En pocas palabras, uno se enamora
del momento de cargar. Federico de la Riva, devoto cargador.
Muchas personas creen que existe rivalidad entre hermandades, pero eso no es cierto. Sobre todo, después de los años 90, cuando se desarrolló una mayor espiritualización de nuestras tradiciones. Es el mismo Jesús el que sale en La Recolección, El Calvario y en Santo Domingo. Juan Gavarrete, Presidente de la Hermandad.
Señor Sepultado La Recolección Yo empecé como miembro de la hermandad en 1979, pero mi
devoción por la imagen del Señor Sepultado es más
antigua. Fue en 1972, la procesión de Viernes Santo, el cortejo
iba llegando a la 11 calle, entre 3 y 4 Avenidas, lo tengo presente porque
mi mamá había cargado antes. Me acuerdo tan bien del adorno
como que lo hubiera visto ayer. Habían muchos elementos, la vestimenta
de los ángeles, el decorado, pero lo que me impactó fue
la imagen de Jesús, un ángel iba sosteniéndole las
piernas y su cabeza iba sosteniéndola el Padre Eterno y jamás
lo olvidaré. Fue la primera procesión en la que cargué,
desde entonces vivo eternamente enamorado de Jesús. Rodolfo Cuéllar, Presidente de la Hermandad.Virgen de la Soledad
La Recolección Participar en la procesión de la Virgen es muy emotivo.
Una medita en que la Santísima Virgen sufrió tanto al ver
a su hijo padecer y morir, entonces una quiere, aunque sea en una mínima
parte, acompañarla y hacer una penitencia como muestra externa
de la fe. A esta expresión emotiva, se suma el hecho de que participar
en los cortejos es mantener vivas nuestras creencias, porque cada anda
lleva un mensaje evangelizador. Además, hemos tratado de que más
allá de todo lo externo, surja algo espiritual, que nos deje una
lección para nuestra vida. Que no se quede Jesús allí
en el sepulcro, sino que resucite en el corazón de todos nosotros. Flor de María Bran, Presidenta de la Hermandad.
Virgen de la Soledad Santo Domingo La relación con la iglesia de Santo Domingo es un poco por
herencia. Mi papá fue miembro de la hermandad e incluso fue presidente.
Mis amistades bromeaban diciendo que si hubiese habido enfermería
en la iglesia yo habría nacido allí y, aunque desde niña
siento devoción, nunca participé en una procesión
infantil. Yo empecé cargando a la Virgen. Una de las experiencias
más bonitas que he vivido ocurrió el año pasado.
En las andas de la procesión dominica se ha instaurado un turno
de penitencia, en el cual las cargadoras van debajo del anda. Yo organicé
un turno de penitencia porque deseaba participar de esa forma, pero faltaban
algunas cargadoras así que pedí ayuda a algunas devotas
que estaban en las filas. Fue muy conmovedor descubrir que las voluntarias
fueron tantas que la procesión continuó con turnos de penitencia
hasta la entrada del cortejo. Y es que la experiencia es diferente. La
cargadora no sabe a dónde va, como en un símbolo de aceptar
la dirección divina, no hay curiosidad por ver a la gente ni que
los espectadores le vean, allí solamente se va a cargar a la Virgen
y es una gran experiencia de devoción. Rosa María Rodríguez, devota cargadora.
Virgen de la Soledad Nosotras visitábamos a la Virgen porque nos traían
nuestros padres desde niñas y, aunque vivíamos en la zona
7, veníamos a ver los pasos, tanto por la belleza como por el mensaje.
En esa época venían familias completas. Empezamos a cargar
como a los 16 años. Éramos tan jóvenes como las actuales
cargadoras de la Virgen. Y es que esa devoción depende en un 90
por ciento de las enseñanzas de los padres. Aunque una de nosotras
tuvo que dejar de cargar como siete años, por los estudios y la
profesión de medicina, actualmente llevamos bastante tiempo de
colaborar con la devoción mariana, por invitación del párroco
y es una alegría haber regresado. Lidia y María Antonia Pérez García,
organizadoras.
Jesús Resucitado La hermandad del Señor Sepultado lleva unos 12 años de encargarse de este cortejo. Es una procesión alegre, donde se festeja con júbilo que Nuestro Señor está vivo. Por eso la alegría sustituye al orden y solemnidad de los cortejos de la Semana Mayor. Hay un momento muy emotivo que nosotros denominamos el encuentro, en el cual la Virgen Santísima es colocada frente a la efigie del Resucitado, el cual se produce como a las nueve de la mañana en la Avenida Centroamérica y 16 calle, para dirigirse luego a la catedral, donde al mediodía el Nuncio Apostólico celebra una misa, a la cual asiste numerosa cantidad de personas que esperan ese momento. Una caravana espera la procesión y regresamos al templo aplaudiendo, con música alegre, para finalizar con bombas y quema de cohetes por la victoria sobre la muerte. Edgar Mancilla, organizador.
Velaciones guatemaltecas Las imágenes de Pasión son motivo de un culto especial en el territorio guatemalteco, a tal punto que se ha dado un significado propio a una palabra preexistente, el de las velaciones. Según el historiador Manuel Morales, las velaciones son las ceremonias organizadas por las asociaciones, hermandades o cofradías para rendir culto especial a una imagen de Pasión. Algunas personas se oponen al uso de la palabra velación, porque no alude solamente al Señor Sepultado ni se hace solamente de noche. Ellos prefieren el término de ceremonia de veneración, pero el guatemalteco las ha designado como velaciones porque ha dado a este vocablo un sentido diferente, pues es la expresión de su cariño a determinada imagen. Según Morales, durante las velaciones se celebran horas de guardia
en las que se invitan a miembros de hermandades de la localidad o de lugares
cercanos. Durante esa hora, se reza el rosario o se entonan cánticos
en honor a la imagen. En algunos lugares se sostiene una vela o lanza,
durante la guardia. Las velaciones son diferentes en cada lugar del país. Las de la
ciudad capital se caracterizan porque la imagen en velación se
coloca en un altar encortinado, con imágenes de vestir y arreglos
florales. En Antigua Guatemala se preparan, en cambio, telones pintados
con alguna escena bíblica, frente a él la imagen y en el
suelo se instala un huerto. Los huertos se hacían anteriormente en el interior de las casas
antigüeñas, pero ahora se hacen casi exclusivamente en los
templos. Según el antropólogo Mario Caxaj, en los huertos
se evidencia la fusión cultural entre los inmigrantes hispanos
y los habitantes originarios. Se colocan en un lugar del piso muy
próximo al camerino o lugar donde permanece la imagen la mayor
parte del año a la veneración de los fieles. El huerto se
constituye en un espacio sagrado con un carácter altamente simbólico,
indica Caxaj. La herencia prehispánica se ve en las flores y frutas
regionales, como el corozo, jocote, marañón y melón.
También en los retoños de semilla de maíz sembrados
en pequeños botes forrados con papel de china morado o negro. Incorpora
elementos artesanales antigüeños como la cerería y
la panadería antigüeña, pues se colocan tortas de diferentes
formas: peces, lagartos o pirujos. Todo se coloca alrededor de una alfombra
de serrín coloreado con anilinas. La elaboración de los huertos está a cargo de las hermandades y convoca a los vecinos del barrio o de la aldea, quienes donan dinero, flores, frutas, velas y panes. Es decir que el huerto se constituye en un elemento social importantísimo que cohesiona al antigüeño, concluye el antropólogo.
Jesús Nazareno de La Reseña He mantenido desde muy joven la tradición de cargar a la
imagen de Jesús Nazareno de La Merced. Mi primera experiencia como
cargador fue 1971, y me conmovió tanto, me llenó de alegría
a tal grado que, desde entonces, nunca he dejado de cargar. Para mí
fue una oportunidad especial, ya que nunca fui aspirante, lo que es un
requisito en casi todas las hermandades. El momento de cargar por primera
vez, de tener contacto con la andaría, es un instante de acercamiento
a Dios por medio de la imagen. Después de ese primer contacto,
uno promete al Señor que regresará el año siguiente.
Por eso se va enraizando en cada devoto esa muestra de fe y devoción.
Eso explica por qué al año siguiente surge la necesidad
de hacerse presente en el cortejo procesional. Mario Orellana, devoto cargador.
Procesión de las Palmas "Siempre me ha gustado el teatro, pero cuando me hablaron de este
papel dudé en aceptarlo, porque el personaje de Jesús es
muy difícil. La primera vez que lo representé estaba muy
nervioso al andar por las calles de La Antigua. Pero después se
fue convirtiendo en algo especial para mí, porque pude ver que
la gente se compenetra en lo que estamos haciendo los actores. De forma
espontánea muchos empiezan a participar. Incluso puede verse que
algunas personas colocan sus chumpas y camisas en el empedrado, como el
homenaje que recibió Jesús el primer Domingo de Ramos. Por
eso, he decidido seguir en esta representación hasta que Dios me
dé licencia". Rodrigo Gaytán, actor.
Jesús Nazareno de la humildad "Los favores recibidos por los devotos cargadores de la imagen del
Nazareno de San Cristóbal el Bajo son muchos. Por ejemplo, una
de las personas que yo conozco, es un joven que apenas tiene 22 años
y superó la leucemia. Hace como tres años ya había
perdido el cabello y estuvo a punto de fallecer, pero se sometió
al tratamiento y se entregó con devoción a la voluntad divina,
a través de la oración y la eucaristía, a la que
iba con su familia. En la actualidad está completamente curado
y participa en las actividades que su tiempo le permite. El tratamiento
fue corto y rápido y el joven atribuye la curación al favor
de Dios a través de la imagen de Jesús". Héctor Arriola, Presidente de la Hermandad.
Jesús Nazareno del Perdón "Es frecuente que cada persona se identifique con una efigie procesional.
Yo creo que a las imágenes las llegamos a querer por la inspiración
que nos despierta de darle gracias a Dios. Nos llevan a un grado de inspiración
en el que se reflexiona: 'Bueno, Él hizo algo por mí'. Y
hay imágenes que nos despiertan más ese deseo que otras.
Particularmente para mí, Jesús del Perdón me ha provocado
ese sentimiento, aparte de muchísimos favores personales que yo
le atribuyo. Por ejemplo, uno de mis hermanos tuvo un accidente automovilístico.
Volcó a 110 kilómetros por hora, iba sin cinturón
de seguridad y no le pasó nada, salió totalmente ileso,
en un carro que fue pérdida total. Cuando me llamaron, después
del accidente, el carro estaba al revés y lo que vi encima del
asiento del piloto en la visera, fue el turno que había cargado
en Semana Santa, fue un milagro del Señor". Juan Pablo González, devoto cargador.Jesús
Nazareno
La Merced Cuando uno lleva en hombros a la imagen de su devoción solicita
servicios al Señor, como la salud y otras peticiones. Cuando estaban
por nacer mis hijos le pedí al Señor por la salud y bienestar
de ellos. El Señor me dio cinco y, desde pequeños, me acompañaron
en los cortejos. Cuando eran niños les explicaba el porqué
de todo lo que acontece en la Semana Santa, como los cargadores en filas,
orden, silencio y solemnidad de las procesiones. Y ellos, desde corta
edad, me preguntaban: '¿Cuándo vamos a cargar?' e iban conmigo
debajo de la andaría cuando yo cargaba. Me acompañaban las
12 horas de recorrido y me llena de satisfacción que ahora, ya
mayores, continúen con esa muestra de fe y cariño hacia
la imagen". Mario Orellana, devoto cargador.
Señor Sepultado "Crecí en el barrio de San Francisco y, cuando pequeño,
veía a mi abuelito cargar en la procesión de la Escuela
de Cristo. Cuando tuve la altura para poder cargar logré ingresar
a las filas de cargadores. En ese tiempo, hace 22 años, el presidente
de la hermandad era Augusto Pérez Nájera, quien incentivó
mucho a los jóvenes. Al apenas empezar, me dio la oportunidad de
ayudar en las comisiones especiales, como la crucifixión de la
sacra imagen, el descendimiento, subirla y bajarla del anda, lo que dejó
una gran impresión en mí. 'Ustedes son los nuevos, quiero
que aprendan para que algún día le puedan enseñar
a los que vienen después', nos decía. Desde entonces he
podido instruir a varias generaciones de jóvenes que desean servir
al Señor en esta manifestación externa de fe. Werner Lehnhoff, devoto cargador.
Señor Sepultado Conocí las expresiones de fe externa en San Juan Sacatepéquez,
ya que nací en ese lugar y pasé allí mi infancia,
donde además recibí orientación espiritual con el
sacerdote Augusto Herrera. A instancias del clérigo fui uno de
los fundadores de la hermandad infantil. Por motivo de estudios me mudé
a la capital, donde pude participar en varias procesiones y, con el paso
de los años, me trasladé definitivamente a La Antigua. Llegué
a vivir a la ciudad en 1985. Al año siguiente escuché que,
por primera vez, iba a salir en procesión la imagen del Señor
Sepultado, que compartiría las calles con otros cortejos más
antiguos, como el de la Escuela de Cristo y San Felipe, entonces decidí
colaborar con una naciente procesión. Por eso no he dejado de participar
en la devoción al Señor Sepultado y hemos visto cómo
ha crecido el cariño de la gente por la imagen que se venera en
San José Catedral. Julio Carranza, Presidente de la Hermandad.
Consagrada Imagen del Señor Sepultado Desde que tengo uso de razón, recuerdo las procesiones de
Viernes Santo, en especial la del Señor de San Felipe, porque soy
originario de la aldea. Además, es una tradición familiar
que heredé de mis mayores. Mi fe hacia el Señor se acrecentó
en 1979, cuando sufrí un accidente del que, según el diagnóstico
de los médicos, el 99 por ciento de los pacientes muere. Yo le
pedí, en esa ocasión, una oportunidad al Señor para
servirle y me la concedió. Una forma de agradecerle ese favor ha
sido inculcar a mis hijos, como lo hicieron conmigo, la devoción,
de tal manera que los cinco son hermanos cargadores y espero que ellos
se lo transmitan a mis nietos. Bernabé González, organizador. Virgen de la Soledad Yo le tengo mucho cariño y devoción a la Santísima
Virgen. Por eso le rezo todas las noches y le he inculcado ese amor a
mis hijos. Además, participo con gran cariño en las actividades
de la procesión de la Virgen de San Felipe. En una ocasión
padecí una enfermedad y me curé. Yo le atribuyo a la Virgen
la intercesión ante su Hijo por la cual quedé completamente
curada. Mis hijos conocen esos aspectos de mi vida, ya que han sido partícipes
de mis oraciones y de nuestras actividades procesionales. De tal manera
que ya han involucrado a mis dos pequeños nietos, de cinco y siete
años en los recorridos procesionales, para que continúen
con esta hermosa devoción. Isidra Juárez de González, devota cargadora.
María Santísima de la Soledad "Uno de los gastos más fuertes que se realizan en las procesiones
de Semana Santa es el de la banda. En una ocasión nos hacían
falta Q4,700 para completar el pago de los músicos. Uno tiene que
comprender que ellos viven de su trabajo, por lo que era necesario pagarles
por el acompañamiento, pero no lográbamos reunir esa cantidad.
Varios de nosotros llegamos al templo a limpiar la capilla y todo estaba
en orden, luego abrimos la iglesia y esperamos en la puerta para vender
turnos. Nadie había entrado cuando un compañero fue a revisar
unas flores al altar de la Virgen, en el suelo encontró un bultito
de papel y lo llevó hacia donde estábamos todos. Nuestra
sorpresa fue grande al ver que, dentro del papel, estaba la suma exacta
que nos hacía falta para los músicos, fue un regalo para
la Virgen. Luis Gaytán Méndez, organizador.
Resurrección Mucha gente dice que los milagros no existen, pero sí existen, yo he sido testigo de algunos. Tengo un hijo que se ha descarriado varias veces, pero el Señor me ha favorecido mucho para que recobre el buen camino. En agradecimiento de esos favores recibidos, cargo a la única imagen de resurrección que sale en La Antigua Guatemala. Además, puedo ayudarles con mis conocimientos en carpintería y, a mis 69 años, me sobra voluntad para hacerlo porque me gusta colaborar, ya sea en la elaboración del sagrario como en el adorno de la procesión del Resucitado. Isauro Berducido, devoto cargador. |