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Monumentos a Jesús sacrificado Por Ignacio Laclériga. En la Semana Santa, recorrer siete iglesias en la noche del Jueves Santo es una tradición que mantienen los fieles católicos. Se trata de una forma de recibir indulgencias para hacerse perdonar los pecados, pero también un paseo perfecto para redescubrir algunos de los más bellos templos de la capital guatemalteca. Jueves Santo, son las seis de la tarde. Las calles del
antiguo centro capitalino se encuentran transitadas por cientos de personas
y la procesión atraviesa por las avenidas seguida por los penitentes.
Por eso, el ritual de la visita a siete iglesias que, en principio parece
sencillo, se vuelve tan complejo como atractivo. La mayoría de las calles están cerradas al
tráfico, así es que estacionarse es difícil y el
trayecto hay que hacerlo caminando, al mismo tiempo que se intenta evadir
a transeúntes y penitentes. Cada quien elige sus Iglesias libremente,
por orden de preferencia y cercanía, pero es importante tener en
cuenta ciertos consejos para realizar cómodamente la actividad. Siete, un número bíblico La razón de recorrer siete templos se debe al sentido bíblico de este número, apunta el periodista y estudioso de las tradiciones religiosas guatemaltecas Roberto Vásquez. El siete tiene el significado sagrado y místico de perfección. Es una aplicación más de la ciencia cabalística que atribuye a los números cierto poder, en este caso se asocia al perdón de las penas por las faltas cometidas. Según este estudioso, ninguna iglesia es obligatoria de visitar por este motivo, aunque hay algunas que destacan por el cuidado que alcanza su presentación al público. Todas se mantienen abiertas hasta las 12 de la noche del jueves y dan la posibilidad de hacer el mismo recorrido también el Viernes Santo desde las siete hasta las 12 del mediodía. En la visita no se requiere de la celebración de ningún rito litúrgico en especial, apunta Vásquez. En la mayoría de las Iglesias hay lavatorio de pies, en recuerdo al pasaje del Testamento. Lo habitual es que se comience la visita con el dicho Infinitamente sea alabado mi Jesús sacramentado; luego se pasa a la petición familiar con la ofrenda de una candela; si se desea, se puede rezar un misterio de diez avemarías y un Padre Nuestro.
Con un encanto particular
1. La Catedral: Se trata del eje central de la mayoría de los templos capitalinos, tanto geográfica, en la Plaza de la Constitución, como jerárquicamente. Es por tanto, una de las que se encuentran en la ruta de la mayoría de los fieles.
Como casi todas las iglesias que poseen una capilla para el Santísimo, en ella se dispone el sagrario, a la derecha del altar mayor.
2. La Merced: Es una de las más queridas, en la 11 Avenida y 5 Calle. Colocados en la capilla del Cristo de La Merced y no en el altar mayor.
Sus arreglos con motivo de las visitas de sagrarios son famosos. Contrasta con sus cortejos procesionales, que son los únicos que llegan a las calles sin adorno alguno.
3. Capuchinas: Este pequeño templo dedicado a la Virgen del Pilar es uno de los más visitados el día de sagrarios. En la esquina de la 10a. Avenida con la 10a. Calle.
4. El Señor de las Misericordias: En la primera Avenida y 11a. Calle, este templo puede pasar inadvertido para algunos, pero el carácter artístico del montaje creado con motivo de la visita a sagrarios es uno de los más apreciados. Se representa un escenario con un motivo de la vida de Jesús,
no en el altar mayor, sino en una de las capillas de la derecha.
5. El Calvario: Considerada una obra de arte de orfebrería, el sagrario de este templo es una belleza por sí mismo.
Por ello, se adorna tan sólo con unos pequeños detalles, con flores utilizadas habitualmente para esta ocasión, que son las azucenas, los nardos o los cartuchos blancos. Se encuentra sobre la 18 Calle entre la 6a. y la 7a. Avenidas.
6 y 7. Como opción entre las dos últimas iglesias
y dada la importancia de algunas de las restantes señalemos cuatro
que destacan por queridas y populares: La Recolección, en la 3a.
Avenida y 3a. Calle; San Sebastián sobre la 6a. Avenida entre 2a.
y 3a. Calles; Santo Domingo en la 12a. Avenida entre 10a. y 12a. Calles;
San Francisco en la 6a. Avenida y 13a. Calle. En el siglo pasado la capital tenía siete altares
consagrados por Roma, en los que se ganaban indulgencias plenarias, con
lo que la tradición de la visita a sagrarios concedería
a los fieles el perdón de las penas por todos sus pecados, pero
estos templos han ido desapareciendo y su ubicación se desconoce.
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