Por AFP
Brasil

RIO DE JANEIRO - Un consorcio de empresas brasileñas administrará por 35 años el estadio Maracaná de Rio de Janeiro, el templo del futbol brasileño, que acogerá la final de la Copa Confederaciones el 30 de junio próximo y del Mundial de 2014, anunció este jueves la gobernación del estado de Rio, tras culminar la licitación.

El Consorcio Maracaná S.A, integrado por las empresas brasileñas Odebrecht Participaoes, IMX Venues e Arenas  (del millonario brasileño Eike Batista) y AEG Administración de Estadios “fue considerado apto para administrar el Complejo del Maracaná, según el proceso licitatorio”, informó el gobierno en un comunicado.

La administración del estadio la disputaba también el Consorcio Complejo Deportivo y Cultural de Rio, integrado por la constructora brasileña OAS, el holandés Stadion Amsterdam NV y el grupo francés Lagardre Unlimited.

El grupo no apeló la decisión del gobierno de Rio con lo que la decisión del comité de licitaciones va directamente al jefe de la Casa Civil, una especie de jefe de gabinete del gobernador, para que sea homologada y oficializada en el Diario Oficial.

“Los documentos deben ser enviados (a la Casa Civil) hasta el viernes por la mañana”, indica el texto.

Con la decisión, el mítico Maracaná estaría bajo administración del consorcio privado para el partido de reinauguración del estadio el 2 de junio, un amistoso entre las selecciones de Brasil e Inglaterra, según el jefe de la Casa Civil, Regis Fichtner.

Para la Copa Confederaciones-2013 y el Mundial-2014, “el estadio es entregado a la FIFA y es gestionado por la FIFA” , dijo a la  AFP  un vocero de la gobernación.

Millonaria reforma
La remodelación del Maracaná está valorada en más de 1.000 millones de reales  (unos US$500 millones) , después que el gobierno revisara y aumentara esta semana el presupuesto previsto para la obra.

En total quedará en 1.127 millones de reales, casi el doble de los 600 millones presupuestados inicialmente. El Maracaná ya había pasado por obras de remodelación en 2007 para los Juegos Panamericanos.

El ganador de la licitación deberá invertir unos US$300 millones en mejorar el entorno del estadio, y pagará US$2,25 millones por año al gobierno, durante 35 años, según los documentos de la licitación.

El estudio de viabilidad financiera prevé que el ganador tendrá ganancias netas por unos US$715 millones en los 35 años de gestión.

Tras dos años y medio de reforma, el Maracaná fue reabierto el 27 de abril para un juego de exhibición con 30 por ciento de su capacidad, unos 26 mil espectadores. Un segundo test previsto para el 15 de mayo fue cancelado.

Ese día, un centenar de manifestantes fue replegado por la policía con gas lacrimógeno, cuando protestaba contra el proceso de concesión.

El Maracaná es recordado por la célebre final de la Copa del Mundo de 1950, el famoso Maracanazo, cuando Uruguay venció 2-1 a Brasil frente a unos 200 mil espectadores.

Del viejo estadio, construido para el Mundial de 1950, queda sólo el recuerdo. Ya había pasado por algunas reformas que redujeron su capacidad de los 200 mil a 82 mil 238 espectadores; hoy quedó con 78 mil 639 sillas.

Se cambió todo: gramado, redes, arcos, vestuarios, sistema de audio y video -con cuatro nuevas pantallas- e iluminación.