Revista D

Un siglo de Zuckertüte

Ciento catorce años ligados a la historia del país.

Por Claudia Palma

Estudiantes del Colegio Alemán de 1901.
Estudiantes del Colegio Alemán de 1901.

Cuando a un grupo de pequeños del colegio Alemán se le pregunta cómo se imagina que eran las aulas hace más de un siglo, la mayoría se queda pensativa. “Las niñas debieron haber usado grandes moños en la cabeza y las faldas del uniforme con paletones”, comenta Nicole, de segundo grado. “¡Talvez llegaban en carruajes amarillos, porque eran como buses tirados por caballos!”, expone Paulo, de primer año.

Lo que los chicos imaginan no dista mucho de la realidad. Ciertas fotografías de la primera década del siglo XX muestran a los hijos de inmigrantes alemanes cuando llegaban al colegio en carruajes, vestidos con pantalones que les llegaban a la rodilla y boinas o trajes de marineros.

Este año el centro de estudios celebra el 114 aniversario de su fundación y medio siglo de haber construido sus últimas instalaciones.

En 1898, durante el gobierno de José María Reina Barrios, el representante del emperador germano en Guatemala contrató maestros alemanes. El 1 de enero de 1901, tres de ellos formaron parte del personal.

La historia del colegio ha estado ligada a la del país. La colonia teutona nunca ha sido muy numerosa. Hacia 1900, según Regina Wagner, autora del libro Los alemanes en Guatemala, habría unos mil. En su mejor época, en 1920, después de la primera Guerra Mundial, alcanzó a tener cerca de 3 mil.

Wagner cuenta cómo ese grupo fundó una asociación, clubes, colegios, una iglesia protestante y un periódico que sirvió para conservar casi intactas las características de su país.

“En un período relativamente corto (1880-1914) la colonia alemana llegó a concentrar en sus manos las mejores tierras del cultivo del país y casi monopolizó el comercio exterior en Guatemala”, relata el investigador Julio Castellanos Cambranes.

Para 1920, el colegio tenía unos 300 estudiantes. Un año después se inauguró un establecimiento similar en Quetzaltenango y, en 1935, otro en Cobán.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1941, el presidente Jorge Ubico ordenó el cierre del colegio. Dos años después, a las familias alemanas les fueron expropiadas sus fincas y deportados los ciudadanos alemanes en edad productiva. El centro de estudios cerró sus puertas por orden presidencial y fue reabierto 17 años después, en 1958.

El colegio ofrece el bachillerato alemán, además del sistema de formación dual, que es un proyecto denominado escuela-empresa, a través del cual los estudiantes reciben un diploma de técnico en administración de empresas industriales. Los docentes también apoyan la formación de maestros de la escuela Ixmucané, en Tecpán Guatemala, Chimaltenango.

En Alemania, los padres regalan a sus hijos el primer día de clases un cono de cartón lleno de chocolates, dulces y juguetes. Esta bolsa de azúcar se conoce como Zuckertüte. Durante más de un siglo, cientos de niños del país han recibido una.