Revista D

Una gota de paz

Giuseppe Creazza lucha por mostrar la otra cara de los jóvenes en La Verbena, zona 7.

Por Ana Lucía González

Creazza considera que los jóvenes merecen oportunidades. (Foto Álvaro Interiano)
Creazza considera que los jóvenes merecen oportunidades. (Foto Álvaro Interiano)

La colonia La Verbena, en la zona 7 capitalina, es considerada una de las zonas rojas de la ciudad debido a sus altos índices de violencia, sin embargo, el diácono italiano Giuseppe Creazza decidió luchar contra este estigma y creó un espacio de oportunidades y diversión para los niños y jóvenes, a través del arte, el deporte y el apoyo familiar.

Creazza, de 78 años, más conocido como diácono Beppino, vino a Guatemala hace tres décadas como parte del servicio pastoral de la Congregación Pía Sociedad San Cayetano.

Su carisma natural y habilidad para comunicarse con los niños y jóvenes le han permitido con facilidad tomar las riendas del exitoso programa social que ya tiene cuatro años en esta colonia.

El Centro Educativo Complementario Padre Ottorino es el nombre del lugar que atiende a 150 niños y jóvenes con tutorías escolares, talleres de matemática y lenguaje, psicología. También ofrece alimentación.

A la par de esta iniciativa, y como parte de las actividades de la parroquia de la Virgen de la Medalla Milagrosa, Creazza organizó grupos para impartir a otros 300 jóvenes cursos de danza árabe, zumba, música, teatro, deportes y escultismo, entre otros.

“La danza es la experiencia más fuerte, con más de 70 participantes”, comenta.

Oportunidades

Creazza cuenta que llegar a La Verbena le significó un gran reto. Encontró un escenario con aproximadamente 60 mil habitantes, la mayoría en situación de pobreza, con trabajos informales, familias desintegradas, muchos de ellos migrantes del área rural, con solo una escuela pública a nivel primario y escaso acceso a servicios en general.

“Se estima que viven alrededor de 15 mil jóvenes entre los 10 y los 18 años”, comenta Creazza.

Poco a poco el proyecto fue creciendo. Hoy cuenta con el apoyo de la diácona Patricia Gaytán, quien comparte que es muy fácil que los jóvenes se involucren en drogas o delincuencia para poder sobrevivir.

Uno de los principales objetivos del religioso es que los adolescentes completen la secundaria para que tengan mejores oportunidades de trabajo. “Ellos responden con interés, generosidad y pasión. Están felices de encontrar su dignidad o recuperarla”, concluye.