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17/01/13 - 00:00 Vida

Aventuras... ¡No!

Cuando comentamos sobre temas sentimentales, casi siempre discernimos según los valores éticos y los principios de cada quien, además de otros intereses que suelen aparecer y los prejuicios sociales y el qué dirán. Y tantos factores más que intervienen en este tema tan sensible.

Entre los problemas más frecuentes que alteran la vida emocional de un hombre o de una mujer se encuentran el divorcio y las relaciones de pareja. En el caso que hoy nos ocupa, se trata de una mujer divorciada, que después de haber sufrido esa etapa de crisis, encuentra en su camino una relación interesante, con un hombre con mucha más edad que la de ella, que al final no está dispuesto a formalizar esa relación y su actitud la decepciona y la frustra, porque llegó a enamorarse de él.

Así describe esta lectora su caso: “Mi problema es que estoy enamorada de un hombre mucho mayor que yo, también divorciado. El me ha demostrado que me quiere también. Pero me ha dicho claramente que no piensa volver a casarse y que no tiene intenciones de formalizar nada en serio con ninguna mujer. Que solo busca una relación sin compromiso, porque con dos divorcios ya no cree en el matrimonio, ni en las mujeres. Pero al principio él era diferente y me llenó de tantas ilusiones, tanto que llegué a enamorarme realmente de él, porque me hice la ilusión de que esta relación era seria y que llegaríamos a casarnos. Sinceramente, yo creía que él era el hombre con quién iba a rehacer mi vida y que no se trataba de una aventura como ocurre con tantas mujeres divorciadas, que solo se aprovechan de ellas. La actitud de él me tiene desconcertada y lo peor es que lo llegué a querer como nunca había querido algo en mi vida”.

Como espera que mi opinión le ayude a tomar una decisión, sobre continuar o no con esa relación, tengo que responderle con la mayor sensatez y franqueza. Decirle, por ejemplo, que situaciones como esta son tan comunes entre las mujeres divorciadas. El hombre, valiéndose de sus ventajas del corazón frágil de una mujer que ha sufrido un divorcio, busca un terreno fértil para sus aventuras y amoríos pasajeros… después, solo queda el engaño, la frustración y la decepción, y de ahí, el dolor y el sufrimiento.

Pero es el caso que una mujer divorciada tiene la obligación de cuidar su dignidad, de pedir respeto y de no cometer actos que la rebajen como un objeto cualquiera, sobre todo cuanto existen hijos a quienes puede dañar. Comprendo que usted está consciente de todo esto y por eso le parece ilícito mantener una relación que no le ofrece futuro ni responde a sus sentimientos. Su indecisión para tomar el camino que más le conviene es porque le faltan las fuerzas necesarias y ser firme en sus principios, pero si piensa que ha llegado el momento de hacerlo, debe revestirse de valor y coraje y anteponer su dignidad, para no ser víctima de una aventura que le cueste demasiado caro. Ninguna mujer debe empeñarse en retener un amor que ofende, ni entregar el corazón a un hombre que no lo merece.

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